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ESTUDIOS:

1 -
JORDI SIERRA I FABRA: LA PASIÓN POR LA ESCRITURA (Aproximación a su obra juvenil e infantil)
2 - UNA NAVE LLAMADA UNIVERSO (La ciencia ficción de Jordi Sierra i Fabra)
3 - ROTOS PERO NUNCA VENCIDOS (Análisis de la trilogía "El tiempo del exilio")
4 - UN HURACÁN DE LA COMUNICACIÓN
5 - LA FUERZA DE LAS PALABRAS
6 - "Material sensible", POR ANABEL SAIZ
7 - EL COMPROMISO SOCIAL EN LA OBRA DE JORDI SIERRA I FABRA (1983-2003), POR JOSÉ R. CORTÉS CRIADO
8 - JORDI, ESCRITOR VIAJERO (A propósito de Kafka y la muñeca viajera), por JOSÉ R. CORTÉS CRIADO
9 - Conferencia de María José Gómez Navarro en la Fundación Caballero Bonald, Jérez, 19 de febrero de 2009.



1
JORDI SIERRA I FABRA: LA PASIÓN POR LA ESCRITURA (APROXIMACIÓN A SU OBRA JUVENIL E INFANTIL)


por Anabel Sáiz Ripoll
Profesora Secundaria IES Jaume I de Salou y Doctora en FilologíaI.

    PUEDE VANAGLORIARSE DE SER EL AUTOR ESPAÑOL CON OBRA MÁS ABUNDANTE, CON MAS DE 200 TÍTULOS, LA MAYORÍA NOVELAS Y RELATOS PARA EL PÚBLICO INFANTIL Y JUVENIL, ESCRITOS A LO LARGO DE MÁS DE 25 AÑOS DE PROFESIÓN. EN EL ÁMBITO DE LA LIJ HA GANADO CASI TODOS LOS PREMIOS Y ALGUNOS EN MÁS DE UNA OCASIÓN.
    HA ESCRITO SOBRE REFUGIADOS, NIÑOS ESCLAVOS, LA EXTINCIÓN DE LAS TRIBUS INDÍGENAS, ANIMALES EN PELIGRO DE EXTINCIÓN, TRANSPLANTES DE ÓRGANOS, LA VIOLENCIA, LAS DROGAS, LA INTOLERANCIA, EL RACISMO, LA EMIGRACIÓN, EL PODER DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS, LOS DESAPARECIDOS DE LAS DICTADURAS..., PORQUE HA ADQUIRIDO EL COMPROMISO DE DENUNCIAR AQUELLO QUE VE Y DE LUCHAR POR AQUELLO EN LO QUE CREE. HA PASADO DE SER UN ROCKERO QUE HACÍA NOVELAS A UN AUTOR AFICIONADO A LA MÚSICA. EFECTIVAMENTE, HABLAMOS DE JORDI SIERRA I FABRA, TODO UN FENÓMENO LITERARIO AL QUE DEDICAMOS ESTE PRIMER ESTUDIO, ESTA APROXIMACIÓN A LAS CLAVES DE SU LITERATURA.


    UN ESCRITOR INCLASIFICABLE

    Jordi Sierra i Fabra (Barcelona, 26-7-1947) es un escritor apasionado y apasionante que escribe desde que era un niño; pero que debe a la música rock su primera oportunidad. Se inició en "El Gran Musical" de la Cadena SER y durante buena parte de su vida ha dirigido e, incluso, fundado, algunas de las publicaciones musicales de más relevancia en nuestro país: "Disco Expres","Popular I", "Top Magazine", "Super Pop"... Ha sido profesional radiofónico con su programa "Semanario informativo de la música pop". Su Historia de la Música Pop (1972) es el primer libro en España dedicado a este tipo demúsica. También ha escrito dos enciclopedias que lo han consolidado como uno de los máximos especialistas de la música pop: "Historia de la música rock" (1981) y "Gran Enciclopedia del rock de la A a la Z" (1993). Conoce muy de cerca a las estrellas del rock y se considera amigo de muchas de ellas; así la historia y la biografía de dichos artistas ocupa una buena parte de su vasta obra. Con cierta ironía, en alguna ocasión, recordando sus inicios, ha declarado: "Cuando empecé era un rockero que hacía novelas, luego fui un novelista que vivía el mundo de las estrellas del rock y ahora soy un autor infantil y juvenil al que muchos descubren como aficionado a la música..."(1). Por lo tanto, Jordi Sierra i Fabra se ríe de las etiquetas y huye de cualquier clasificación para su obra y su vida porque ambas están estrechamente relacionadas.

    Jordi Sierra i Fabra, no obstante sus principios, ha sido siempre escritor y un escritor intuitivo, visceral, como él mismo reconoce, que se mueve con igual soltura por los géneros más dispares, desde la ciencia-ficción, a la novela negra, pasando por la poesía, el ensayo y la narrativa adulta, juvenil e infantil. Comentando esta capacidad suya, que puede llegar a desconcertar a la crítica, Jordi Sierra i Fabra nos dice muy claramente: "Desde que quise ser escritor, quise también ser libre, independiente, que nadie me gobernara, que nadie me dijera qué hacer ni dónde ni cuándo ni cómo. Por eso mi placer reside en escribir lo que siento, cuando lo siento y como lo siento. Si sólo escribiera libros de un género, me moriría de asco aún haciendo lo que me gusta, escribir. Por ello cambio siempre de registro. Soy curioso, aprendo mucho de mis libros, a veces me planteo un tema para aprender de él y mejorar como persona, ser humano " (2). Jordi Sierra i Fabra fundamenta su vida y su obra en una serie de principios que, para él son básicos, como puede ser no escribir nunca por encargo y hacerlo por placer, aunque, eso no va reñido con el hecho de que viva de sus libros: "Vendo libros y gano dinero, perfecto, pero si escribiera sólo por el dinero sería un merecenario, y eso, para un viejo hippy como yo, esimposible" (3). Quizás, nuestro autor sea uno de los más premiados y reconocidos en la actualidad. Mencionemos, a modo de cierre de este primer apartado, estos premios: En 1975 recibió el Premio Villa de Bilbao por "La revolución del 32 de triciembre", en 1979, el Premio Ateneo de Sevilla por "En Canarias se hapuesto el sol", en 1981, el premio Gran Angular 1980 por "El cazador", en1983, el Premio Gran Angular 1982 por "... en un lugar llamado tierrra", en1990, Premio Vaixell de Vapor por "Un llibre monstruós", en 1991, el Premio Gran Angular 1990 por "El último set", en 1992 el Premio de la CCEI por, de nuevo, "El último set", en 1992, el Premio Columna Jove por "El temps de l'oblit", en 1994, el Premio Edebé de Literatura Infantil 1993 por "Aydin", en1996 el Premio Joaquim Ruyra por "Concert en Sol Major", en 1998 el Columna Jove por "L'or dels Déus" y el Vaixell de Vapor por "Les histories perdudes", en 1999 el Premio de la CCEI por "Donde esté mi corazón" y el del Fondo de Cultura de México por "Historias de Medio Mundo". Aparte ha sido finalista en innumerables ocasiones, mencionado otras tantas veces y traducido a más de 20 idiomas. Él escribe esencialmente en castellano, aunque también la hace con soltura y acierto en catalán, como prueban algunos de los premios mencionados.

    LA CREACIÓN HA DE SER LIBRE

    Jordi Sierra i Fabra es un vitalista, viajero incansable, cinéfilo empedernido y conocedor de la música de nuestro tiempo -"Es parte de mi vida,(...), sin ella la vida sería sosa y aburrida" (4)- y sabe, como nadie,empapar su obra de vitalidad y de energía. A Jordi Sierra i Fabra, que ya supera los 200 títulos publicados, se le va apoder comparar, sin duda, con Balzac o Simenon, al menos por la cantidad de lo que ha escrito. Él no se considera un genio, sino "un currante". Jordi Sierra i Fabra ha rebasado con creces a los tres autores españoles de obra más abundante, hasta la fecha, Benito Pérez Galdós, Pío Baroja y Ramón J. Sénder. Como les ocurre a estos tres maestros, no todo lo escrito por Jordi Sierra i Fabra tiene la misma calidad. No todo son aciertos en su obra y eso es algo que él asume con naturalidad, como no podría ser de otra manera en un escritor tan polifacético y versátil: "Hay libros míos que con el tiempo pienso que no debí hacer, pero cuando los escribí sentí algo con cada uno, y si un editor los aceptó tendría sus razones. Lo triste es que recuerden má slos errores que los aciertos por parte de los que se creen en posesión de la verdad, los padres del bien y del mal" (5). Lo que no se le puede negar a Jordi Sierra i Fabra es la sinceridad con que encara los distintos temas y la energía que vierte en sus libros.Su obra impone respeto, y mucho, nada más comenzar por su número y su diversidad. Parece imposible que todo haya salido de la misma mano y parece imposible también que alguien vaya a poder valorarlo o comentarlo, al menos mínimamente. Ese miedo es el que quizás, hasta ahora, haya frenado a los estudiosos a trabajar su producción desde un punto de vista riguroso porque Jordi Sierra i Fabra es un escritor que se te viene encima, como un torrente, que te atrapa y te subyuga y no te deja indiferente, para bien o para mal. Quizás la inconsciencia me haya llevado a enfrentareme a esta tarea; aunque,sea cual sea el resultado, sin ninguna duda, ha valido y valdrá la pena leer a Jordi Sierra i Fabra, con independencia de cualquier valoración, por el mero hecho de gozar con la lectura. Eso ya sería suficiente.Sin embargo, cuando lo que se pretende es analizar una obra, y en el caso que nos ocupa más, la primera tentación sería la de echar un vistazo a las críticas y empezar a trabajar con ideas preconcebidas; pues bien, mi camino ha sido el contrario: empecé a leer, ni siquiera siguiendo un hilo cronológico y, cuando ya tuve mis propios criterios, leí lo que había dicho la crítica al respecto y, sobre todo, quise saber cuál era el sentir de Jordi Sierra i Fabra. Leyendo sus declaraciones o hablando con él se comienza a entender el porqué de esa obsesión cumpulsiva a la hora de escribir: "Escribir es mi pasión, y mi cabeza es un volcán en constante erupción. Por otra parte, sí, tengo facilidad para escribir, no lo niego, y no he de pedir perdón por ello porque para mí no es ninguna carga, al contrario, es una bendición (...). Pero una cosa es esa facilidad y otra muy distinta que preparar una novela me pueda llevar a veces muchos años de investigación y maduración" (6).

    Sería un error que el adjetivo "prolífico", aunque a Jordi Sierra i Fabra le gusta más "fértil", nos impidiera acercarnos con sosiego a sus libros e intentar, de forma relajada y tranquila, entender sus historias y captar su esencia. Ante una producción tan extensa y variada se impone una mínima selección para no dispersarnos y acabar enredados en una larga lista de títulos sin vida.También, y es lógico, como decíamos más arriba, no todo lo que se escribe, dentro de una obra tan dilatada, ha de ser a la fuerza de primerísima calidad (lo mismo pasa con escritores con menos obra, no nos engañemos ni echemos mano a los prejuicios que confunden calidad con cantidad). "He cometido errores, -nos dice Jordi Sierra i Fabra-, pero son mis errores. La calidad no tiene nada que ver. (...). La vida es corta, y tengo demasiado que sacar fuera. Lo saco y punto. No obligo a nadie a comprar mis libros, me obligo amí mismo a escribirlos, que es lo que he de hacer como escritor con un compromiso formal con la vida" (7). Ésa es toda una declaración de principios de una persona que sabe qué quiere hacer y por qué. Se siente algo molesto, sin embargo, ante la incapacidad de valorar su obra o el afán de clasificarla o de etiquetarla, cuando él se confiesa un ente libre que huye, sin más, de esas ataduras: "... soy un escritor inclasificable y eso molesta mucho" (8).

     VEHEMENCIA E INSTINTO

    Las historias de Jordi Sierra i Fabra están llenas de vehemencia, derrochan fuerza, energía y honestidad. El escritor, a cada paso, nos contagia su esperanza y su fortaleza personales -"Hay tres palabras que definen mucho mi Libro de la Vida: honradez, respeto y esperanza" (9)- . Y es que Jordi Sierra i Fabra es un luchador nato, un "todoterreno" que no se para ante obstáculos y que, cuando algo le interesa, lo cuenta sin tapujos ni censuras porque "Detrás de cada libro, tengo una historia que contar, mía, personal, que luego a lo mejor ni sale en la novela, pero que a mí me ha servido de mucho .Siento la pasión de vivir muy dentro de mí y trato de exprimirla al máximo"(10). Su poder de comunicación es asombroso y se mueve como pez en el agua por los distintos terrenos de la creación literaria, desde el más puro ejercicio lúdico hasta el compromiso con su tiempo, sin dejarse los temas más candentes y duros de la actualidad (drogas, drogas de diseño, racismo, juventud desencantada...). Podemos afirmar que Jordi Sierra i Fabra está comprometido con su época de forma absoluta, total e, incluso, radical; de ahí su sinceridad arrolladora y esa curiosidad y visceralidad que le llevan a enfrentarse "in situ" a los problemas que le conmueven y le interesan y aplasmarlos, después, con agudeza, sensibilidad y energía en una novela: "Hay momentos en que no puedes evitar comprometerte porque te duele lo que sientes. Por esa razón he cambiado, milito en Greenpeace y Amnistía Internacional (...). Para bien o para mal, este es el presente y lo que mepreocupa ahora mismo (11). "Jordi Sierra i Fabra escribe porque le gusta y escribe lo que siente y cómo lo siente, sin preocuparle si será comercial o no. No escribe para jóvenes como tampoco lo hace para niños ni para adultos. Escribe para él mismo y para todos los públicos, porque disfruta haciéndolo, porque siente una historia que late y debe salir; pero no piensa en un lector protototipo a la hora de escribir: "Tampoco creo que exista la novela juvenil. Cuando escribo un libro no me planteo quien va a leerlo ni me pongo delante la foto de un adolescente. Sería absurdo. Lo escribo y punto. Luego puede leerlo cualquiera. Ninguno de mis libros juveniles creo que sean juveniles" (12). Si lo leen los niños, los adolescentes o los jóvenes, bienvenido sea; pero él no ha escogido los temas en función del público ni los ha edulcorado ni alterado; sus historias son de verdad, reales, y no sólo interesan a losjóvenes; es más, pueden y deben interesar por igual a los adultos porque en ellas se perciben, a menudo, esas vivencias lejanas que muchos adultos han olvidado y que Jordi Sierra i Fabra rescata del recuerdo. Esos sentimientos de unión hacia los adolescentes que nos harían comprenderlos porque nosotros también sentimos así. Quizás, después de todo, la esencia de sus obras es la necesidad de comunicación que todos llevamos dentro, pero que no sabemos cómo exteriorizarla. Y en la tarea o el empeño de mostrar que la esperanza es aún posible, está Jordi Sierra i Fabra desde que el año 80 ganara su Primer Gran Angular; desde entonces no ha cesado de tejer una de las obras más sugerentes y atractivas dentro de la literatura española actual.

    LA OBRA

    Un reproche frecuente que se le hace a Jordi Sierra i Fabra es que escribe mucho, demasiado y de todo. Parece como si molestase, como si el hecho de escribir hubiera de ser doloroso y causase quebrantos y quimeras y que cuanto menos se escribiera y más costase, mejor fuera la obra, cuando no tiene porqué ser así. La escritura no ha de ser oficio que haga sufrir; al contrario, puede ser la razón de una vida, el motivo que te lleve a levantarte por las mañanas: "Ser escritor no se escoge, te cae encima. En mi caso es un placer que no admite más justificación que la de estar, digamos, enfermo, porque vivo solo para lo que escribo, y ha llegado a ser una obsesión compulsiva". (13). Jordi Sierra i Fabra está luchando contra el tiempo, contra su tiempo personal y terrenal, por eso escribe porque quiere contar el mayor número de historias y experiencias posibles, porque "Antes de morir quiero escribir todo lo que pueda, vaciarme" (14). Sin embargo, no vayamos a caer en la ingenuidad de que Jordi Sierra i Fabra escribe sin pensar, tal cual "se le antoja"; eso sería trivializar mucho su trabajo. La característica suya peculiar es que él piensa mucho la historia, la va acariciando en su cabeza, le da vueltas, la anota, hasta que, de repente, sale y fluye libre y sin trabas. Entonces, es cuando él empieza a escribir, pero detrás hay una buena labor de búsqueda, de recopilación, de trabajo: "Mi método de trabajo se basa en los viajes; puesto que yo viajo muchísimo; pues bien, a lo largo delviaje (en el hotel, en el avión...) voy preparando el argumento, el guión y un día me siento y escribo el libro de un tirón (puedo escribir un libro en una semana). Diría que soy rápido escribiendo y lento pensando" (15). Así podemos entender la peculiaridad a la hora de escribir. Como hacía SantaTeresa de Jesús, y nos nos alarmemos de la comparación -fue la Santa quien dijo que el Señor también anda entre los pucheros-, Jordi Sierra i Fabra "escribe como le sale" o "como habla", aplicando la claridad y llaneza por encima de todo. Recoge la frescura de la oralidad en sus diálogos. La escritura continua para él es una escuela, un método de aprendizaje: cuando más escriba, mejor lo hará. Y eso es lo que le interesa: escribir mejor cada día.

    Ya hemos dicho que su obra es inclasificable, pero en un intento de parcelar o, al menos, de ver la línea evolutiva de su obra, podríamos señalar dosgrandes momentos que se encadenan. Las novelas que Jordi Sierra i Fabra escribió y publicó en la década de los 80 son, por así decirlo, historias más novelescas, que siguen una trama de ficción. Son títulos como "El Cazador", la trilogía de "El Ciclo de lasTierras", "El último verano miwok", "El joven Lennon" o "La balada de Siglo XXI". A partir de los 90, debido a sus militancias personales, aborda otro tipo de temas más fuertes o comprometidos. No obstante, hablamos de evolución no de ruptura porque ya en sus primeras obras encontramos elementos de este realismo "crítico" que se acentúa en los últimos años. En la década que cierra el siglo, Jordi Sierra i Fabra nos ha alertado sobre problemas distantes a los nuestros, como pueden ser la desaparición de grupos o etnias ante el paso del progreso mal entendido. Es el caso de "Kaopi". O nos ha hablado de los problemas de los inmigrantes marroquíes en "Noche de luna en en el Estrecho"; o de la explotación infantil en la India en "La música del viento"; o del conflicto vivido en Chiapas en "Un hombre con un tenedor en una tierra de sopas"; o de los problemas en un campo de refugiados en "Las alasdel sol" o del tráfico de bebés dados en adopción en la época de las dictaduras en Hispanoamérica, en "La memoria de los seres perdidos". Pero también nos ha puesto cara a cara con nuestra realidad y ha hecho que nos tuviésemos que enfrentar a ella y, en algunos casos, conocerla de cerca. Nos estamos refiriendo a los desajustes de nuestra sociedad en torno a la juventud, puesto que, por un lado, se le brinda todo, pero por el otro le niega un lugar y le provoca, paradojas de la modernidad, desajustes de personalidad, ansiedades y problemas de todo tipo, dentro de un mundo donde todo parece poder trivializarse. Y aquí es donde la literatura de Jordi Sierra i Fabra dice basta. Los sentimientos nunca pueden tratarse de forma frívola. Basta, pues, a ese negocio que explota a los jóvenes desocupados y desencantados. Hablamos, sin ir más lejos, de "Noche de viernes", "Nunca seremos estrellas del rock", "Seis historias en torno a Mario" o "Campos de fresas", por citar sólo unos títulos. Y tampoco se olvida de aspectos difíciles de nuestra sociedad como es el terrorismo y el entorno de ETA que aparece en "El temps de l'oblit". Por último, para superar estos temas o cambiar de registro, Jordi Sierra i Fabra no descarta historias llenas de humor, divertidas que se leen por el puro afán de pasar un buen rato: "Los libros de Víctor y Compañía" o la serie del héroe galáctico "Zack Galaxy", aunque en ellos también encontraremos, entre bromas y veras, críticas a nuestra sociedad.

    EL ADOLESCENTE: CONFLICTIVIDAD

    Los personajes adolescentes, masculinos, que retrata Jordi Sierra i Fabra aparecen muy nítidamente definidos y con unas características que los marcan muy de cerca. De ahí que dediquemos un apartado a analizarlos ya que resaltan dentro de su obra. Suelen ser chicos jóvenes (16, 17, 18, 19 años) que parten de una carencia inicial -sea algún conflicto con la familia, algún problema social o afectivo- y que quieren colmarla o superarla, a veces mediante la vía rápida -drogas o inhibición-; otras mediante el trabajo y la voluntad personal, el esfuerzo propio en una sociedad falsa que aparenta que todo es fácil y que está al alcance de la mano, cuando, en realidad, es un puro espejismo y el paro y la falta de recursos y oportunidades son la nota predominante. Son chicos de pelo largo, aficionados a la música rock -a menudo se identifican con ella, con sus canciones y artistas; otras veces idealizan los grandes conciertos de los 60 a los que ellos, por edad, no pudieron asistir; otras, al fin, es su medio de vida: muchos tocan la guitarrra-. A menudo recuerdan, de manera casi ritual, el concierto de Woodstock, celebrado los días 16, 17 y 18 de agosto de 1969. Y lo mencionamos aquí porque los adolescentes de Jordi Sierra i Fabra se sienten cercanos al espíritu de Woodstock, ya que significó, en palabras del propio autor, "el punto culminante de la libertad musical". Fueron tres días de paz y de amor que señalan, en el recuerdo nostálgico, un punto de referencia importante para muchos de estos jóvenes. Así, pues, se autocalifican de románticos o se lo llaman los demás; pero el romanticismo al que se refiere el autor es, acaso, su mismo romanticismo, en el sentido de rebeldía, de la búsqueda de la libertad personal, del deseo de alcanzar o de fraguarse el propio destino, de encontrar un lugar en el mundo. Hay que destacar la pasión que todos ellos ponen en su vida, en sus proyectos, en sus relaciones sentimentales e, incluso, en los fracasos.

    En "El último verano miwok" (1987), David, el adolescente protagonista, es un chico comprometido con su mundo, despierto, que ansía conocer a su padre y para quien el presente y el futuro lo son todo. El John Lennon adolescente protagoniza una de las novelas más leídas de Jordi Sierra i Fabra, "El jovenLennon" (1988). Ésta es una historia que podría calificarse como "los años de aprendizaje", puesto que nos habla del embrión de lo que fueran Los Beatles. Jordi Sierra i Fabra no pudo conocer a John Lennon, pero siempre se ha sentido muy cerca de él, ha llegado incluso a considerarlo "su hermano". En la novela nos cuenta la adolescencia del muchacho, su pasión por la música, sus principios, su rebeldía y la relación familiar que tanto le marcó. Hijo de padres separados, John vivía con su tía, y su madre, Julia trabajaba lejos y sólo iba a verlo de tarde en tarde. Eso creó un carácter especial en John y marcó para siempre su personalidad. Vicente Prats, de 17 años, es otro de los adolescentes característicos de Jordi. Protagoniza "Banda sonora" (1993) y lo conocemos cuando se propone cambiar radicalmente su vida. En un momento delicado para él. En primer lugar quiere dedicarse profesionalmente a la música (la hace ya en elgrupo X y Z) y le pide ayuda a su padre, al que hace mucho que no ve puesto que se separó de su madre. Muchos son los jóvenes, en la obra de Jordi Sierra i Fabra, que o no tienen padre o éste los abandonó o se separó de sus madres y estuvieron muchos años sin verlo. En la mayoría de los casos el reencuentro es positivo para el hijo y marca una línea en su vida, lo sitúa, por así decirlo, en el camino de la madurez -también hay padres negativos, como el de Tivi en "Nunca seremosestrellas del rock", que la maltrataba o el de Ventura, en el mismo libro, aunque no es éste el retrato paterno más común-. La figura paterna es, generalmente, básica para los jóvenes trazados por Jordi Sierra i Fabra. En algún caso, incluso, como veremos, es un padre que ya murió, pero que su recuerdo atormenta o motiva a su hijo.

    El encuentro entre Vicente y su padre, como ocurrió entre David y el suyo, por ejemplo, es positivo. Su padre es un antiguo rockero al que no ve desde hace años, pero conecta con él enseguida y se establece entre ellos una relación especial, pura química. Vicente, sin embargo, aprende él solo a equivocarse y a alzarse. "Banda sonora" es también una novela de aprendizaje, como "El jovenLennon". "Las alas del sol" (1994) y "Temps de gebre" (1990) son dos títulos dedicados al mundo infantil y, aunque los protagonistas aún sean niños, ya comienzan a sentir los problemas y sentimientos de su adolescencia cercana. Los dos niños protagonistas también sienten muy cercana la figura paterna y buscan, de alguna manera, que sus padres se sientan orgullosos de ellos porque el padre, en ambos casos, es su punto de referencia. "El tiempo del olvido" (El temps de l'oblit, 1993) es la novela a la que nos referíamos hace un momento. En ella, el recuerdo del padre asesinado por un terrorista, impulsa a Carlos a seguir la pista para tratar de encontrar al asesino y matarlo. Es una novela especialmente delicada por el tema que trata; pero aquí nos interesa, de momento, la figura del joven. Carlos llega al País Vasco y conoce a Tetxu, el hijo del hombre que mató a su padre por error hace ya 10 años. Entre ambos se establece una relación de amistad que es un sentimiento mucho más fuerte que el odio que pueda sentir Carlos. Tetxu, en este caso, sería el ejemplo de adolescente, aficionado a la música, con un pasado que superar y una relación especial con su madre.

    Las madres son otro elemento clave en la obra de Jordi Sierra i Fabra. A menudo son madres solas que han tenido que sacar a sus hijos adelante; otras veces son madres un tanto amargadas por la separación que han vivido y transmiten ese sentimiento de frustración a los hijos que intentan superarlo y conocer la verdad. Las madres, sin embargo, también, cuando se habla de una unidad familiar estable, son abnegadas, sufridoras, llenas de ternura hacia sus hijos. Pero sea como sea, igual que le ocurría a John Lennon con su madre Julia, todos los jóvenes de Jordi Sierra i Fabra sienten un afecto especial hacia sus madres, tanto que, incluso, serían capaces de matar por ellas (La estrella de la mañana, 1996) o de perdonarles la mentira (Estela admite el afecto hacia su madre adoptiva, mientras que guarda un rencor sordo hacia su padre, en La memoria de los seres perdidos, 1998). A menudo estos adolescentes se sienten desorientados, como Mariano, Ismael, Lázaro, Serafín y José Luis, los amigos de "Noche de Viernes" (1993), cada uno con su soledad y sus problemas a cuestas. En esta novela, como en otras, Jordi Sierra i Fabra aborda el tema de la conflictividad íntima de la evolución a la madurez con los problemas sociales y sentimentales que la rodean. "Malas tierras" (1994) es un nuevo caso de confusión juvenil. Cristo y Toni están enamorados de la misma muchacha, Cati, estudiante de veterinaria, responsable y juiciosa. Cristo es el típico joven que ya empezamos a conocer (pelo largo, toca la guitarra) y Toni es un caso paradójico puesto que manifiesta un pacifismo a ultranza, pero va a ir a la mili al día siguiente porque su padre es militar y así lo ha dispuesto (de nuevo la figura del padre como decisiva para el futuro, en este caso un padre rígido y severo). Ventura, 19 años, personaje central en "Nunca seremos estrellas del rock" (1993), es un buen lector, aficionado a la música y al cine, pero por un problema relacionado también con su padre -un hombre violento que maltratabaa su madre y al que Ventura tuvo que matar, aunque eso lo sabemos al final- se ve envuelto en una espiral de robos y violencia y vive un momento durísimo que también lo pondrá frente a la madurez y le dará una última oportunidad. Ventura no busca la aventura, sino que huye de sí mismo, de su problema familiar.

    Mario es otro ejemplo de desajuste familiar y social en "Seis historias en tornoa Mario" (1995). Mario, 19 años, es el menor de tres hermanos y es el que h avivido una infancia y una adolescencia más especial, muy mimado por su madre. Mario crece en una familia que va mejorando económicamente y se aprovecha de ello. Acaba enganchado a las drogas y muere de sobredosis y lo triste del caso es que nadie tiene la culpa, pero todos pusieron su grano de arena para que Mario fuese, paulatinamente, desencantándose de la vida. Fernando, en "Retrato de un adolescente manchado" (1997), es un ejemplo de rebeldía con causa puesto que ha sido acusado de asesinar a su madre, o aquien le ha hecho de madre todos esos años, lo cual no es cierto. Fernando, gracias a su abogado, va enfrentándose al pasado y aprendiendo a encontrar un lugar en el mundo. Isaac en "Un hombre con un tenedor en una tierra de sopas" (1998) vive una aventura en Chiapas que marcará el resto de su vida sólo porque quiere conocer la verdad -vemos que la verdad es un valor básico en todos estosjóvenes- acerca del suicidio de su hermano, un periodista de los más célebres del momento.

    Hasta ahora hemos hablado de muchachos, que son los personajes más frecuentes en la novelística de Sierra i Fabra, pero también podemos aludir a las jóvenes, a las adolescentes, contrapunto para esos personajes. No obstante, hay muvhas novelas en la que la mujer adolescente es también la protagonista indiscutible. Hablo de "El último set" (1991), de "La voz interior" (1997) y de "La memoria de los seres perdidos". En la primera, Virginia Paz acaba de ganar en Roland Garros, pero se encuentra en un momento difícil de su vida, está desorientada, y decide esconderse en casa de su abuela, una tenista retirada. Allí reflexiona y con la ayuda de las nuevas personas que conoce, decide seguir adelante; pero pone sus propias condiciones a su padre, teniendo a su madre y abuela como aliadas -véase la recurrencia de la figura paterna-: ella quiere jugar y pasarlo bien, no morir en el intento. En" La voz interior" el personaje es femenino en su totalidad ya que transcurre en un colegio de alto nivel para chicas regentado por monjas. Las chicas que se ven envueltas en la trama muestran cada una sus flaquezas y sus intereses. Hay un buen análisis psicológico de estas 5 chicas amigas, con sus miedos, dudas y vacilaciones. Por lo demás, y ya para cerrar este apartado, el papel de las chicas es decisivo en la evolución de los personajes masculinos. Todos ellos tienen novia o alguna relación especial o encuentran a alguien. Tetxu tiene novia, Mario también, Vicente también -aunque rompe con ella-, Ventura tiene a Neus, pero conoce a Tivi, una okupa que le hará cambiar de ideas y así con todos ellos. En general, el papel de la mujer adolescente es secundario, salvo excepciones, pero tiene capital importancia porque con su afecto, su ternura y su comprensión arropa al personaje masculino, lo ayuda, lo proyecta hacia adelante. Es como si la mujer fuera mucho más madura que el hombre y le fuera indicando, con amor y constancia, el camino.

    Evidentemente, el amor, como sentimiento total, aparece en muchas de estas historias. Jordi Sierra i Fabra no esconde los aspectos sentimentales y los descubre con lirismo, a menudo, como no podría ser de otra manera en un vitalista como es él: "Soy una persona sentimental, emotiva, romántica, que cree en el amor y, por lo tanto, creo en todo lo relacionado con ese amor (...). En mis libros no hay grandes dosis de sexo, no es necesario, pero los personajes son reales, están vivos, sienten cosas... exactamente igual que nosotros " (16). El amor, pues, es un tema básico en sus historias, pero no suele ser el desencadenante, salvo en "La estrella de la mañana" (1996). Ésta es una auténtica historia de amor entre Beatriz, de clase social alta, y Joma, muchacho de clase social inferior, pero con mucho talento para el dibujo, procedente de una familia desestructurada, con el padre en la cárcel y una madre que sufre malos tratos del hombre con quien vive. El amor entre ambos es superior a cualquier otro impedimento. Vemos, pues, que los personajes de estas novelas no son de una pieza, sin fisuras, sino que van cambiando, como seres reales, a lo largo de sus peripecias vitales. Virginia madura en casa de la abuela, Carlos renuncia a sus propósitos por amistad, Estela decide irse de casa y empezar de nuevo, Joma opta por prepararse para el futuro, Vicente se esfuerza por superarse, Ventura está al punto de caer en un pozo sin fondo, ... y también les ocurre lo mismo a los niños, Óscar, en "Temps de gebre" (1990) va a pasar el verano a casa del abuelo, mientras sus padres deciden si se separan o no y Óscar que,en principio se encuentra desplazado, acaba sintindiéndose uno más en el pueblo, asumiendo responsabilidades y entendiendo a sus padres.

    TÉCNICA NARRATIVA Y ESTRUCTURA

    Las novelas de Jordi Sierra i Fabra suelen ser ejercicios minuciosos de composición. Trabaja mucho la estructura y se fija en aspectos importantes como son las técnicas narrativas. Sabe utilizar con destreza el tempo-lento,el flash-back, el perspectivismo, el monólogo, el soliquio y otra serie de procedimientos que no le impiden que, a menudo, eche mano del narrador omnisciente. Comentemos, sin embargo, algunas de sus novelas desde el ángulo de la construcción. En "El cazador" (1981) organiza la historia en torno a cuatro apartados, con clara base alegórica: -Primer signo: La noche anterior -Segundo signo: El Camino -Tercer signo. La caza -Cuarto signo: Los enemigos. Todo contado en 110 capítulos cada vez más breves que nos sitúan ante una de las características esenciales de la obra de Jordi Sierra i Fabra: el estilo cinematográfico. Sus capítulos son como secuencias que se van precipitando hacia un final condensado y rápido. Sigue un clímax ascendente -es la historia de un cazador que quiere cobrar su última presa viva- y, al final, se precipita hacia un climax que libera de la angustia contenida al lector a lo largo de toda la aventura personal del cazador. En "El último verano miwok", David, a quien ya conocemos, recuerda su último verano con un indio miwok y con su padre, tras 10 años sin verse. Recuerda el pasado más remoto: la separación de sus padres cuando el tenía 7 años y el reencuentro en Estados Unidos con su padre a los 17 años. Está escrito en dos momentos: el tiempo del narrador en 3a. persona, que quizá sea Pablo, el padre, y la novela que escribe-, y el tiempo de David, en 1a. persona quien, desde el pasado -11 años ya-, recuerda ese verano especial. El presente y el futuro se muestran como realidades frente al pasado que ya no es neceaario o, al menos, no para autojustificarse ni pedir perdón. Jordi Sierra i Fabra sitúa la novela en los años 70, aunque se publicó en 1987 y la escrutura como si fuera una sinfonía en 9 movimientos.

    "La estrella de la mañana" está narrada en 3a. persona, a base de episodios breves y mucho diálogo. El diálogo ágil, real y vivaz es uno de los rasgos de estilo de nuestro autor. "Campos de fresas" (1997) se organiza en torno a distintas secuencias. Es comosi fuese una partida de ajedrez, ya que Lucy, la chica que está en coma por haber tomado drogas de diseño, es una gran jugadora de este deporte y ella, en ese coma, va estableciendo algunas de las jugadas que le van a devolver la vida. Los distintos personajes, sus padres y hermana, el policía, el periodista que escribe un artículo sobre el caso, su novio, los amigos, el camello, la amiga bulímica, todos se van moviendo en torno a Lucy. Ella piensa en 1a. persona, mientras los demás lo hacen en 3a. persona. Es una historia muy ágil, con mucho diálogo y acción. A Sierra i Fabra le gustan las historias de personaje múltiples. "En Seis historias en torno a Mario" (1995) ocurre algo similar en cuanto a estructura. Seis personajes cuentan seis historias acerca de Mario: su madre hasta los 12 años, su padre hasta los 16, su hermano mayor hasta los 17, su hermana mayor hasta los 18 y su novia hasta los 19. Es un buen ejemplo de perspectivismo. Alterna la 1a. persona (cada personaje inicia su reflexión así) con la 3a. persona. En el epílogo Mario piensa y, en su mente, se despide. No ha tenido tanta suerte como Lucy. En cuanto al orden de loscapítulos sigue una cuenta atrás, puesto que Mario se está muriendo: va del 84 hasta el final. "

    "Noche de viernes" (1993) es otro buen ejercicio de perspectivismo. Alterna de nuevo la 1a. persona con la 3a. y cada personaje recrea sus pensamientos y, en el libro, se destaca con una tipografía distinta. Es un relato que empieza con un ritmo lento, pero que acaba en un desenlace rápido e inesperado. Podemos afirmar que aquí el behaviorismo es la técnica dominante. El autor deja a sus personajes moverse libremente y él se limita a recoger palabras y movimientos. "Malas tierras" (1994) vuelve a concentrar a distintos personajes. Es una trama, nuevamente, que se precipita hacia el fin. Como si el destino manejase todos los hilos necesarios para que María pudiera recibir el corazón que necesita para vivir y que, precisamente, fuese Cati, la más inocente, quien se lo donase. La estructura está trabajada en tres partes (El Concierto, La noche, El Alba) y un Prólogo. Cada parte está divida en momentos, como flashes, que van numerados; excepto los que atañen a María que marcan las horas de la cuenta atrás (desde Madrid, 18 horas... hasta Madrid, siete horas y quince minutos) y las de Leonardo, el adulto sin motivaciones que provoca el accidente, que llevan una inicial del alfabeto de la A a la J. "Malas tierras" entrelaza tres historias diferentes y aporta descripciones exactas, que responden a la técnica fotográfica, de los escenarios y ambientes de lospersonajes. Jordi Sierra i Fabra especifica los cambios de lugar y de hora para involucrar más al lector. Los diálogos de los jóvenes están llenos de formas coloquiales, aunque la novela, en general, está muy bien escrita, con un estilo cuidado y centrado en los escenarios y ambientes que quiere describir. "El último set" (1991) se estructura como si fuese un partido de tenis y mezcla el mundo del deporte con las pasiones del propio autor: el rock y la escritura, aunque sin olvidar el espacio reflexivo. Así, se reproducen fragmentos del diario de Virginia y de la historia que escribe acerca de una figura del rock fracasada.

    "Banda sonora" (1993) se nos muestra como un relato lineal con elementos autobigráficos. Quizá en este título se concentren muchos de los recuerdos de Jordi Sierra i Fabra relacionados con la música rock. Se divide en 46 capítulos y está escrito en 3a. persona. Es un libro de lectura ágil puesto que abunda el diálogo. "El tiempo del olvido" (1993) vuelve a ser un relato lineal, escrito en 3a. persona. "Nunca seremos estrellas del rock" (1995) presenta mucha mayor elaboración. La acción transcurre en dos días, entre Gerona y Barcelona, y el libro se escribe en 3 tiempos: -la aventura exterior (3a. persona) -la aventura interior (1a. persona) -la acción externa. Estos tres tiempos aparecen escritos con distinta tipografía. La lengua empleada es coloquial y el ritmo externo es preciso y rápido. Nos encontramos ante una novela de aprendizaje que señala el viaje de Ventura como un símbolo que lo hará reaccionar y madurar. El perspectivismo es, pues, notable con ese punto de vista múltiple que acabamos de señalar. "El niño que vivía en las estrellas" (1996) está escrito admirablemente, con transparencia y dando siempre el contrapunto del médico psiquiatra y la peripecia por hallar la verdad de ese niño que parece caído de las estrellas. Se divide en dos partes y un epílogo. Vamos observando que a Jordi Sierra i Fabra le gusta mucho remarcar sus historias mediante prólogos o epílogos, casi siempre. A través de ellos participa más activamente en la trama, resolución de su historia y conecta con el público lector.

    "La música del viento" (1998) está escrito en 1a. persona, siguiendo el procedimiento del flash-back, puesto que quien lo escribe recuerda una historia ya pasada. Para terminar con esta aproximación merece la pena citar dos libros, "La balada de Siglo XXI" (1989) y "El asesino del Sgt. Pepper's" (1994) porque ambos llevan a su estructura la pasión musical de Sierra i Fabra. El primero está escrito en primera persona y estructurado como si fuera dos discos: Disco 1(cas A y B) y Disco 2 (caras C y D). Incluye también notas de prensa y cierto perspectivismo en torno a las vidas de los cuatro componentes del grupo "Siglo XXI". El segundo libro es una historia de intriga, con elementos de novela policiaca que está escrito en 1a. persona, como si fuera el propio Jordi Sierra i Fabra; en realidad lo es: protagoniza la historia de ficción. Pues bien, la escrutura sigue otra vez la forma de un disco: Cara A y cara B y cada capítulo se inicia con una canción de los Beatles del disco en cuestón, "Sgt. Pepper´s". La Cara A es más reposada, cómo se van enredando los acontecimientos. La Cara B es la resolución del caso. Es un libro muy interesante dentro de la producción que nos ocupa porque conjuga, por un lado, la afición de Jordi Sierra i Fabra a los Beatles, con la novela policiaca y temas relacionados con su vida: el mundo del rock, de la radio y los amigos relacionados con este entorno (con nombres y apellidos).

    EL PAPEL DEL ESCRITOR Y OTROS PERSONAJES

    Queremos dedicar un apartado, aunque sea breve, a la figura del escritor en la obra de Sierra i Fabra puesto que notamos que es recurrente y que siempre aparece con unas características muy definidas. En "El último verano mikow", Pablo Lafarga es un escritor compulsivo que, como el propio Sierra i Fabra, no corrige nunca y derrocha energía y pasión. Ernesto es el escritor mayor de "El último set" que tiene unas ideas muy claras y ayuda a Virginia a encontrar de nuevo la orientación en su vida. En "La voz interior" hay continuas referencias a un escritor que fue al colegio a darles una charla y les habló del compromiso que debían adquirir con la vida y lo hizo con pasión y vehemencia. En la serie "Víctor", en el libro "Noticias frescas", Víctor anda en las nubes todo el día porque un escritor les ha hablado en el colegio y a él le ha dado la pista de organizar un periódico. Acaso el escritor protagonista de "Un llibre monstruós" (1990) sea el más divertido de todos ellos. Roc es un escritor famoso que vive en un país imaginario y recibe el encargo de escribir una novela terrorífica. La escribe y se asusta él también. Sueña y despierta con todas sus criaturas de terror a su lado que no quieren ser así y deciden escaparse. Las busca por toda la ciudad y, tras múltiples peripecias, las encierra de nuevo en el libro. Roc es un escritor de éxito que también escribe de manera convulsa.

     Vemos, pues, que la figura del escritor como ser que puede ayudar o desencadenar sentimientos es básica en la obra que estamos analizando y Jordi Sierra i Fabra, no nos cabe duda, se proyecta en estos escritores a los que imprime su propia fuerza y espíritu. "Nadie -nos dice- vino nunca a mi colegio a decirme nada, y siempre pensé que si podía, me gustaría hacerlo yo, para que el público más joven viera que el escritor es un tipo de carne y hueso" (17). Ésa puede ser la explicación también de los múltiples viajes de Jordi Sierra i Fabra por los colegios y de sus encuentros desbordantes con los alumnos y alumnas de centros españoles. Pero Jordi Sierra i Fabra también aparece en sus obras y está presente de manera directa. Así, suele explicar, como ya indicamos, en prólogos o apéndices el porqué de sus libros o la fuente de inspiración. En "Campos de fresas" explica en el apéndice el porqué de la historia (leyó un caso de una chica inglesa que, como Lucy, también cayó en coma), en el "Ciclo de lastierras", concretamente en la novela que cierra la trilogía, "El testamento de un lugar llamado tierra" (1987) habla de su deuda con Einstein a la hora de plantear esas parábolas de ciencia-ficción. Lo mismo ocurre en "El jovenLennon", en "Kaopi", en "La memoria de los seres perdidos" o en "La música del viento" por poner unos títulos a modo de ejemplo. Queremos decir que el autor se implica a fondo en su obra y quiere que el lector también lo haga, de ahí que le cuente sus motivaciones o sus reflexiones o, quizás, sus puntos de partida.

    Otra figura que nos ha llamado la atención porque es también recurrente es la del viejo, anciano, que aporta la experiencia o la nota de cordura en la historia. El autor emplea personajes jóvenes desorientados, la mayoría de las veces; pero les sabe situar delante al anciano que sabrá darle el consejo oportuno o sabrá ver más allá que él. Recordemos que, en las sociedades tradicionales, los ancianos eran los que impartían justicia; ahora la figura del anciano está siendo relegada peligrosamente por nuestra sociedad del "tomar y usar", pero Jordi Sierra i Fabra la reivindica y la coloca de nuevo ante nuestros ojos. Frecuentemente estos viejos sabios son tenidos por locos porque no hay peor cosa que decir la verdad para que nos sintamos agredidos y es mejor no hacer caso y decir que los demás están locos, a creerlo. Tortuga Veloz en "El último verano miwok" encarna la tradición, la verdad, los orígenes, la tierra. Es quien une la historia y le da sentido, pese a que los especuladores no lo entienden o no quieren hacerlo. Vicente Santolaria, en "La estrella de la mañana", es la figura del padre que Joma busca desesperadamente y es quien sabe centrarlo en la vida; en "Aydin" (1994) el abuelo de Godar, con sus reflexiones, es el ejemplo de sabio ponderado y justo; Hari, el anciano de "Los tigres del valle" (1994) es la voz de la verdad, de la justicia y de la pasión. Sólo él advierte del peligro que corren si exterminan a los tigres y choca con la ambición y la ignorancia; el abuelo de Kaopi sabe cómo mantener sus esperanzas y qué decir a su nieto para que no se rinda. Ammed, el anciano de "Noche de luna en el Estrecho", ayuda con su sabiduría a Habib y trata de atemperar sus impulsos de salir del poblado.El anciano Tobías, que tiene nombre de profeta, en "Concierto en Sol Mayor" (1997) es esencial para el desarrollo de la novela. Se trata de un anciano mendigo que toca el violín en una calle de Barcelona para sobrevivir. Este anciano que ha tenido una vida plena, aunque fracasada es quien organiza el caos que tiene Daniel, el pequeño superdotado, y lo lleva a saber enfrentarse positivamente a su madre quien, separada de su marido, tiraniza al hijo, sin ser conscientede ello, en nombre de lo que es bueno o malo para él y para su carrera desuperdotado. A menudo, simbólicamente, los viajos sabios se representan ciegos puesto que es una manera de decir que la verdad está en el interior. Así es Tuí, en "Las alas del sol" (1994), uno de los libros más poéticos de Jordi Sierra i Fabra.Tuí, al final del libro, habla con Yu, el niño de 10 años y le da el contrapunto que él necesita para entender su propia vida, valorarla pese a vivir en un campo de refugiados. El abuelo de Óscar, Valentí, en "Temps de gebre", enseña a su nieto el valor de las cosas más sencillas y elementales de la existencia. Es un abuelo viudo, enérgico en el exterior, pero que sabe ser dulce y tierno cuando la ocasión así lo exige. En "La música del viento" es un "sadhu", un santón hindú, quien da el ánimo necesario al periodista para que siga con su objetivo. El encuentro es casual e inesperado, pero la calma, la paciencia y la sabiduría de este anciano son esenciales para la resolución de la historia. Es él precisamente quien pronuncia la frase que luego servirá de título de la novela: "Escuche la música del viento".

    EL PERSONAJE ADULTO

    Hemos tenido ocasión de comentar la figura del padre, de la madre e, incluso, del abuelo; pero también tenemos otros personajes adultos de interés en la novelística de Jordi Sierra i Fabra. Suelen ser adultos de mediana edad que, por algún tipo de compromiso moral o ético o por alguna causa familiar se sienten unidos al personaje adolescente y, en suma, juegan un papel inportante en su vida. Así, la segunda esposa de Pablo, Carolyn, en "El último verano miwok". Carolyn es quien acaba uniendo de verdad al padre con su hijo adolescente. Es una mujer que no pretende ocupar el puesto de la madre, sino el de la amiga y es quien sigue la relación con David, el muchacho, cuando su padre haya fallecido. Leonardo en "Malas Tierras" es el hombre vacío, que no encuentra sentido a su vida. Leonardo es, en definitiva, el causante del desenlace del libro: acaba emborrachándose para huir de su vida sin razón y choca contra el coche que conduce Cati provocando una muerte inocente. María es la monja atípica en "La voz interior". Su pasado es llamativo puesto que tuvo relación con los movimientos hippys. Resulta una mujer vehemente y apasionada. Enseña lengua y literatura en el colegio y lleva a cabo una especie de cruzada particular, siguiendo lo que ella llama su "voz interior" para ayudar a la delatora de Isabel Carreras, la muchacha expulsada del centro. María supone que esa otra chica no podrá vivir con el peso de la acusación en su conciencia y crea el ambiente y la ocasión necesarios para ayudar a esa delatora. El psiquiatra de "El niño que vivía en las estrellas" es también un caso de compromiso con los semejantes. No ceja, en una investigación peligrosa, hasta averiguar la verdad de ese niño y se involucra, más de lo necesario, en esa búsqueda. Lo mismo le ocurre al periodista de "La música del viento" . Alberto va a la India, con la excusa de escribir un artículo, y acaba desbaratando un grupo de trabajo infantil ilegal. El abogado de "Retrato de un adolescente manchado" también lleva a su propio terreno el caso que le encargan. Es un ex-político prestigioso que vuelve a la abogacía y acepta un caso difícil porque no puede rechazarlo. Al final, se verá mucho más comprometido de lo que hubiese presumido puesto que el adolescente que defiende es su propio hijo, fruto de una antigua historia de amor. Notamos aquí paralelismos con "El otro barrio", de Elvira Lindo, aunque éste es posterior al libro de Sierra i Fabra. Otro periodista que se enfrenta cara a cara con su propia miseria es el hermano de Isaac, en "Un hombre con un tenedor en una tierra de sopas". Aquíse bucea en la ética periodística que es la causa de que ese periodista, premiado y célebre, se suicide porque no resiste el peso de su culpa. Isaac lo descubre y acaba sintiéndose mucho más cerca de ese hermano muerto. Otro periodista acude en "Campos de fresas", de una manera no muy clara, con la intención de escribir un reportaje sobre las drogas de diseño y alertar a la sociedad.

Hay también policías que intervienen en las distintas historias. El tío deVentura, en "Nunca seremos estrellas del rock" asume, con honestidad, el problema de su sobrino y no duda en ofrecerle un nuevo principio. El policía de "Campos de fresas" tampoco ceja en su búsqueda, quizá porque el también tiene hijos y se siente igual a los padres de Lucy. En "La memoria de los seres perdidos" otro personaje adulto pone en la pista cierta a Estela. Es su compañero en la ONG, quien le aporta todos los informes necesarios para acabar averiguando lo que no quería creer: que fue adoptada a la fuerza en la época más dura y represora de la Argentina. Son, pues, en general, personajes valientes que apuestan fuerte en la vida,que siguen hacia adelante, pero que, llevados por la pasión y por la energía, también tienen momentos de desaliento, aunque sus ideales son superiores a sus flaquezas. Y, en un alto número de historias, todos los personajes se mueven dentro de una familia, padres, madres, abuelos, hijos o de unas relaciones sentimentales o de amistad. Hay pocas relaciones laborales en la obra de Sierra i Fabra. Son vínculos más estrechos los que se establecen entre sus personajes. Hay, por supuesto personajes cansados, aburridos, con falta de expectativas.

    PROBLEMAS DE AQUÍ

    Va quedando claro que Jordi Sierra i Fabra se implica hasta el fondo en lascuestiones o problemas o aspectos de la sociedad actual más relacionados con los jóvenes. Y lo hace de manera dura y certera, sin edulcorar, sin aliviar ni tamizar el problema. Quizá por eso se le haya criticado de oportunismo,que en realidad es "oportunidad", aunque más bien parece un caso de conciencia social llevado a la literatura. "Campos de fresas" es una novela importante porque marca un nuevo rumbo en la carrera literaria del autor. En ella se atreve con el mundo de las drogas de diseño y de paso se centra en esa juventud que sólo vive para el fin desemana y para no parar en 2 o 3 días de moverse y bailar (Raúl es el ejemplo); pero no les culpa a ellos únicamente, sino a todo ese mundo sórdido y mezquino que se enriquece a costa del dolor de los demás, de su ingenuidad, de su rabia o de su falta de preparación. En "Malas tierras" trabaja el tema de la donación de órganos y lo hace tejiendo, como en una tela de araña, todas las vidas y acciones que van a llegar a la muerte de un personaje para que viva el otro. "Noche de viernes" nos habla de la "movida" que, en el fondo, simplemente constata la soledad de esos jóvenes que salen en pandillas, que se revistende coraje cuando van en grupo para ocultar sus propias frustraciones personales. Jóvenes que intentan superar todas las barreras -drogas,alcohol...- sin ningún fin más que perpetuar su rabia y su falta de ocasiones para, de veras, sentirse a gusto en ese mundo. Es un escapismo el que nosdibuja Jordi Sierra i Fabra, pero no evasión positiva, sino la más triste, la que lleva a la enajenación del individuo. Son adolescentes que viven entre el bienestar y la destrucción y que no saben cómo salir ni siquiera son conscientes de ello.

     "El tiempo del olvido", lo hemos dicho ya, se centra en el tema del terrorismo y no evita detalles, aunque lo que a él le interesa más es demostrar que el sentimiento de amistad puede ser más fuerte que el del odio. Las obras de Sierra i Fabra suelen acabar de manera rápida y precisa y casi siempre aluden a un sentimiento puro y nuevo: la esperanza. Tras un momento malo, un episodio turblento, llega el sosiego, la reflexión. Todos sus personajes buscan encontrar la paz y el equilibrio en sus vidas. Parece como si, en cualquier situación, siempre quede una puerta o una rendija abierta a la esperanza. Se puede cambiar y se puede avanzar, siempre y cuando uno se comprometa consigo mismo y se respete como persona y como integrante en un grupo social. Las novelas de Sierra i Fabra acostumbran a ser urbanas, salvo algunos títulos. Se desarrollan en un mundo de asfalto que quizás incrementa esa tristeza, esa falta de comunicación, esa soledad de los jóvenes, prisioneros de su propio poder adquisitivo, prisioneros de su propio mundo de poder y gloria. Es en el campo donde la vida se vive de otra manera y los sentimientos son más puros (Temps de gebre) o, al menos, en espacios naturales y abiertos como puede ser el mar (Nunca seremos estrellas del rock). El "Ciclo de las Tierras" viene a ser la cumbre de una sociedad de cemento y hormigón que ha evolucionado mucho en el aspecto externo, pero que sigue vacilando y teniendo miedo, como las indefensas criaturas -los hombres- que la habitan al lado de las máquinas seres que, con el tiempo, parecen contagiarse también de los sentimientos volubles y vulnerables de laspersonas.

    OTRAS TIERRAS, OTRAS VIDAS

    La implicación de Sierra i Fabra no se para en las cuestiones que le rodean. No en balde se confiesa gran aficionado a los viajes y muy observador. "Mis libros -dice- suelen ser muy duros, puesto que como viajo por todo el mundo veo por mí mismo la dureza de la vida de muchas personas y eso lo reflejo en mis libros" (18). En diversos títulos acude con su pluma a manifestar un problema, un error, algo que ocurre lejos pero que, en cualquier momento, nos puede salpicar la conciencia dormida. Y como un revulsivo actúa Sierra i Fabra para que no nos aletarguemos y conformemos con nuestra parcela minúscula de vida. "El último verano miwok", pese a tener más de novela que de crónica realista de la actualidad, ya abordaba el aspecto de los indios de Norteamérica y de lapersecución a que fueron sometidos, aun del exterminio. En "La música del viento" anticipa la labor de Vicente Ferrer en la India, reciente Premio Príncipe de Asturias, y aborda el trabajo infantil desde un oficio real: la fabricación de las alfombras de nudos. Sólo las manos más pequeñas pueden llegar a realizar los mejores nudos, sólo las manos de niños las llevan a cabo; pero son niños mal pagados y, lo que es peor, maltratados. En "Kaopi" se centra en las etnias perseguidas. Kaopi es el último nezai que lucha por su supervivencia y que se resiste a ser engullido por una sociedad que avanza sin parar. La tribu nezai fue una tribu con un pasado glorioso que cuenta, entre sus gestas, haberse enfrentado a la tribu aorta. De los nezais, en la actualidad sólo quedan 13 individuos, uno es Kaopi. Kaopi es un joven que perdió a su padre y vive con la madre y el abuelo. Kaopi decide, también en una especie de viaje de iniciación, salir a buscar al dios nezai para pedirle ayuda, pero encuentra al hombre blanco y decide volver: sólo encuentra su tribu exterminada y al abuelo moribundo, esperándolo. Kaopi vive los sinsentidos de la civilización; pero decide volver a su tierra, tras múltiples peripecias, y encuentra a la única superviviente aorta -antaño enemigos- con la que inicia una nueva vida. De dos tribus enfrentadas, pues, surgirá la esperanza en el futuro. "Noche de luna en el Estrecho" va directo a la inmigración ilegal de magrebíes y al trato que sufren en su misma tierra, en manos de traficantes que sólo buscan enriquecerse a su costa y que no les importa lo más mínimo si llegan bien o si perecerán en el mar. Habib desea ir a España, pero salir de supueblo es muy difícil y supone que su padre le ceda todos sus ahorros para que él emprenda la aventura. Habib sufre algún fracaso, pero se endurece y logra llegar a España. El precio que ha pagado es demasiado alto porque ha perdido sus sueños y sus esperanzas: es otro Habib. "Las alas del sol" alude a un campo de refugiados, el campo de Shek Kong en Hong Kong y lo terrible que es sobrevivir entre las propias mafias que se generan en el campo y las trabas legales que impiden, una y otra vez, la salida. "La memoria de los seres perdidos", ya lo hemos comentado, se centra en un caso de adopción ilegal en la Argentina de la Dictadura. En el libro se incluyen testimonios y documentos espeluznantes que Sierra i Fabra no descarta, en absoluto, los aporta como muestras de lo que fue, para que no se nos olvide. Ésa es la misión que se impone Sierra i Fabra: no perderse en un mundo difícil y, a menudo, hostil y tratar de encontrar las claves que nos enfrenten, día a día, con lo que verdaderamente es vital: la amistad, la paz, la lucha por la igualdad, la tolerancia, la justicia social...

    SIMBOLOGÍA


    Quizás en otra ocasión podamos trabajar con más detenimiento el aspecto "simbológico" de Sierra i Fabra. Es un autor sensible y receptivo que plasma sus sentimientos de una manera lírica y, a menudo, poética. Así, muchos de los títulos con los que estructura su obra son puramente metafóricos y despiertan en el lector un no sé qué de mágico y real, a la vez. Y no sólo los títulos de los capítulos; sino los de sus novelas, en general, muestran ecos metafóricos o simbólicos: "El iempo de olvido" representa la superación de los odios y enemistades, el punto final -Jordi Sierra i Fabra, entre su smuletillas, repite con energía, a la hora de acabar algún asunto: "Y punto"-. Es el inicio de una nueva etapa. Como puede verse, anticipa, de alguna forma, la situación actual en España. "Nunca seremos estrellas del rock" habla del desengaño de Ventura que vivía en un sueño y descubre que no hay que mezclar la vida con los mitos. "Un hombre con un tenedor en una tierra de sopas", difícilmente podemos entendernos si cada uno va con una idea: unos, el tenedor; otros, la cuchara. El hermana de Isaac se sintió así, en Chiapas. "El niño que vivía en las estrellas" es el caso de un niño que parece llovido del cielo, un extra-terrestre, cuando el problema residía en que su padre, para que callara, le dejaba jugar continuamente con uno de esos juegos virtuales, en forma de casco, y el niño creció en una burbuja irreal. "Temps de gebre" alude al final del verano, al momento en que los padres de Óscar habrán decidido si siguen juntos o si se separan.

    Veamos un poco más de cerca algunos de estos símbolos. El agua es en "El último verano miwok" la fuerza natural y cierta que pone las cosas en su sitio y que sepulta el viejo cementerio indio, como dice la leyenda, antes de permitir que se especule con su suelo. El agua que todo lo purifica y lo limpia. Los animales también aparecen en los relatos de Sierra i Fabra, pero con un matiz, insisto, simbólico. En "Malas tierras" Cati se apiada de un perro que ha muerto atropellado y dice que le duele más que la de un ser humano porque la muerte del perro es inútil, ya que no siente dolor; en cambio, la muerte de la propia Cati sí será útil porque ella sabe que va a morir y por qué y ella salvará una vida. Es nuevamente la esperanza. En "Temps de gebre", Óscar y su abuelo encuentran una ardilla herida y la cuidan. Óscar quiere llevársela, pero, por su abuelo, decide dejarla libre y ese gesto también hace que él se sienta libre, aunque le duela. Hay un paralelismo entre Óscar y Cati, Cati se apiadaba del perro atropellado y la razón que daba es la misma que ahora dará Óscar frente a la ardilla: el hombre entiende el dolor, pero el animal no; por eso a veces da más pena un animal herido que un hombre. En "Las alas del sol", Yu, el niño, encuentra también un perro y le da la libertad que él no tiene. El mismo Yu hace que unos caramelos sean la medida símbolo de su madurez: los guarda para sus hermanas, aunque se deshace por comérselos. Y ya que hablamos de la libertad. El sol que da título al libro es un espectáculo para el niño que corre todas las mañanas para ver amanecer: el sol el libre y, precisamente, en el colegio están aprendiendo la palabra "libertad". En "Aydin" es una ballena la que no quiere encanderase. Jordi Sierra i Fabra critica la sociedad de consumo y ciertos experimentos que tienen como base al animal. En Aydin encontramos también un símbolo muy hermoso: cuando llega la primavera, Godar crece y también lo hace la ballena. "El cazador" es la historia de una pasión y de un destino. Dubal es el hombre enfrentado a su pasado y a su futuro que acaba aceptando el paso del tiempo,como algo natural. Tendría paralelismos con "El viejo y el mar" porque, al fin y al cabo, son las reflexiones de un ser en soledad enfrentado a su propia vida.

    MÚSICA

    Sabemos, porque lo dijimos al principio de este trabajo, que Jordi Sierra iFabra no puede vivir sin la música, para él es otra pasión tan arrolladora como la escritura y opta por unirlas y hermanarlas puesto que la música es el lenguaje de los jóvenes y, con ella, podrán entenderse mucho mejor. No dudamos, a estas alturas, de que en las letras de ciertas canciones hay poesía y tanta como pueda haber en un poema clásico. Puede que sea Jim Morrison, uno de los héroes de Ventura en "Nunca seremos estrellas del rock",quien viene a confirmar lo que estamos diciendo. Jim Morrison fue una persona de talento y de sensibilidad poco común que la plasmó en muchas de sus letras. "Campos de fresas" toma el título de una canción de Los Beatles, conjunto musical muy presente en la vida y en la obra de Sierra i Fabra. "El joven Lennon" reconstruye los años de adolescencia de John Lennon y se cierra con su muerte, que el autor califica de una manera sobria y lapidaria: "El futuro había terminado". "Malas Tierras" se desarrolla en torno a un concierto de Bruce Springsteen. Es un concierto que señalará las existencias de esos adolescentes porque "El Boss" se caracteriza por darlo todo en el escenario y el público, Neli, en este caso, lo capta de una manera total. Los chicos protagonistas acuden con auténtica reverencia, pero es Neli, la chica que encuentran a las puertas del concierto, a quien revenden la entrada que les sobraba, quien marca la dimensión ideal del concierto. Neli ha llegado desde Zaragoza, sin entrada siquiera, dispuesta a no perderse el concierto por nada del mundo, aunque no sabe aún cómo conseguirá la entrada. Bruce Springsteen tiene, prácticamente, la edad de Jordi Sierra i Fabra y junto con Los Beatles se convierte en el cantante más mencionado en su obra. "El Boss" marca, de alguna manera, la banda sonora de la vida de Sierra i Fabra.

    "Nunca seremos estrellas del rock" señala un punto culminante en el ámbito de la música. Ventura vive influido y obsesionado por los músicos malditos que murieron jóvenes: "Escuchadme: adoro a Jim Morrison. Soy poeta, como él. Y entiendo lo que quiere decir cuando me habla. También adoro a Kurt Cobain. Me gusta cómo les jodío a todos pegándose un tiro. Jim y Kurt. Vale, y Lennon también." (19). Ventura busca los porqués de su vida en estas otras vidas y también recuerda a Jimi Hendrix, y no lo entiende, lo mismo que a Janis Joplin o a Brian Jones. Ventura reflexiona sobre ellos y llega a la conclusión de que los "auténticos" tenían una mujer a su lado; aunque, hacia el final del libro, cae en la cuenta de que el suicidio es sólo una huida hacia ningún sitio, quizá la más cómoda para el que se va. Ventura se dirige a Kurt Cobain y le dice "Estoy solo, Kurt". Ése es su mayor descubrimiento. Bruce Springsteen aporta, para el punto de partida de la historia, una de sus canciones más representativas, "Nacidos para correr" donde mezcla distintas ideas, que aturden a Ventura, desde el elogio a la velocidad, hasta la vida urbana considerada, a menudo, como una gran trampa: "De día sudamos en las calles De un fugitivo sueño americano De noche cruzamos mansiones De gloria en coches suicidas Que saltan de sus jaulas a la Autopista 9 Con ruedas cromadas, combustible inyectado Pisando la raya a todo gas. Oh nena, esta ciudad te arranca los huesos de la espalda Es una trampa mortal, es una llamada al suicidio Tenemos que salir de aquí mientras seamos jóvenes Porque, vagabundos como nosotros, Nena, nacimos para correr". Esta canción, "Nacidos para correr", apareció en el año 1975 y fue adoptada, rápidamente, por los jóvenes de entonces. Sin embargo, distintos grupos y artistas han ido tomando este tema y adaptándolo al momento. Es fácil, si leemos bien "Nunca seremos estrellas del rock", recoger la influencia de esta canción en Ventura y de toda una época; aunque Ventura no es de la generaciónde los 70, sino de los 90. La novela nos sitúa antes las contradicciones de los jóvenes de ahora mismo y la canción de Springsteen marca la existencia de Ventura, quien asume las dificultades de su generación: "¿Sabes? No somos la Generación X. Somos la Generación Sin Nombre, nietos de los idealistas de los 60 e hijos de los materialistas de los 80. Es como ser un híbrido de Peter Pan y Madonna. Estamos buscando una letra, Kurt. Tenemos la música pero nos falta la letra" (20). El libro, como ningún otro de Jordi, nos habla de las relaciones entre las canciones-poesía y la vida, y cómo la música rock pasa a través de distintas generaciones y sigue con su influencia, tan pura y clara como si fuera reciente.

    Led Zeppelin, lo dijimos ya, es el pretexto de unión entre los personajes de "El tiempo del olvido". A Carlos, en realidad, no le gusta la música, pero finge ser un experto y se pone una camiseta emblemática, que alude a un concierto de este grupo y Tetxu se siente rápidamente cercano a su nuevo amigo. Led Zeppelin supusieron un hito en la música rock. Con ellos surge el hard rock que, con el paso de los años, se conierte en heavy rock y, más tarde, en heavy metal. En 1980, con la muerte de su batería, el grupo acabaría. Por lo tanto, es, en el libro, un grupo de culto, como lo son la mayoría de cantantes y grupos que intervienen en la obra de Sierra i Fabra. Decimos intervienen porque, de alguna forma, cambian a los personajes, los motivan o les marcan caminos, sueños y proyectos. La música, entendida como forma de vida o como afición, empapa otros libros a los que ya aludimos al tratar el personaje adolescente: "Banda sonora" reconstruye una época que Jordi Sierra i Fabra conoce muy bien, el mundo del viejo rockero que se va difuminando y el de los jóvenes con todo lo que conlleva (sexo, drogas, dinero, productores, primer disco...). Ese mismo ambiente se recoge en "La balada de Siglo XXI", aunque ésta, a diferencia de la primera, es una historia triste sobre la creación de un grupo musical, su éxito y su declive rápido y feroz. Sierra i Fabra conoce muy bien los entresijos del mundo del rock y recrea un episorio duro donde el sentimiento queda atrás y en su lugar aparece el markéting, la industria fría y losmedios de comunicación. Cuanto más alto sube el grupo, más dura es la vida con ellos, más terrible es su miedo (droga, alcohol, suicidio...). "La memoria de los seres perdidos" acaba con la canción de Sting, "Ellas bailansolas" que es un canto emocionante a las madres y abuelas que han luchado por encontrar a sus seres perdidos y perpetuar, de ese modo, la memoria... la memoria de los seres perdidos. La música no es, pues, un pretexto o un mero telón de fondo o el decorado a las historias de Sierra i Fabra sino que se relaciona íntimimamente -lo estamos viendo con la trama-, como ocurre, por último, con "El asesino del Sgt. Pepper's". Aparte de una novela de intriga, es un homenaje a este disco de Los Beatles. En sus páginas encontramos un análisis de la carátula -que da la pista para encontrar al asesino- y también distintas canciones que encabezan todos los capítulos. Es un tributo, esta vez personal, al grupo de Liverpool y a todo lo que significó en su época y aun después.

    VALORES

    Acabamos ya esta introducción a la obra de Sierra i Fabra con la sensación de haber dejado muchos cabos sueltos y con el deseo de poder retomarlos en próximas ocasiones. Una obra tan cambiante, sólida y sugerente no ha de dejar indiferentes ni a los lectores ni a los críticos o investigadores. Jordi Sierra i Fabra en sus obras, lo estamos viendo, pero lo repetiremos a modo de conclusión, no hace otra cosa que recordarnos cómo son las cosas, que situarnos frente a un espejo duro, a menudo, nunca idílico, tampoco deformado, que nos devuelve los ojos del miedo, del sufrimiendo, del dolor; pero también, y mucho más engrandecida, de la esperanza. Los personajes de la obra de Sierra i Fabra luchan para salir de la soledad, para comunicarse, para proyectarse en el exterior, para sentirse solidarios y necesarios; luchan, en suma, para alcanzar la libertad. Y ése es el gran anhelo de Jordi Sierra i Fabra, un escritor que escribe sobre los temas que quiere, sin ceñirse a ningún presupuesto editorial y con absoluta independencia. Sus novelas no son otra cosa que el retrato de su propia personalidad: vibrante,apasionada, en ocasiones una pizca irreflexiva, visceral, fiel a los propios principios... Una personalidad marcada por los viajes, por la música y por la observación cotidiana. Como Ventura, nosotros tampoco seremos "estrellas de o del rock", pero sí habremos dejado, ojalá, de entornar los ojos ante nuestra propia imagen reflejada en el espejo de Sierra i Fabra.

    ©  Anabel Sáiz Ripoll 1999

    NOTAS

(1). Citado en CLIJ, 93, abril 97, pág. 53. Aprovecho la primera nota para agradecer el entusiasmo con que Jordi Sierra i Fabra ha aceptado mi propuestade análisis de su obra. Ha sido él quien me fa facilitado la mayor parte desu obra y muchas de las entrevistas que aparecerán aquí citadas.(2). Declaraciones aparecidas en "Platero", nº 84. Es un número que hemos consultado con profusión ya que centra muy bien las inquietudes del autor.(3). Ibid.(4). De la entrevista a Jordi Sierra i Fabra en "Peonza", 17, 1991.(5). De la entrevista en "Primeras Noticias LIJ", nº 123, febrero 94, "El autor y su obra (coleccionable)". Recomendamos su lectura porque profundizaen las ideas y valores de Sierra i Fabra. De ahí que lo citemos como fuente en varias ocasiones.(6). En "Vapor", 3, 1997.(7). Cf. nota 2.(8). En "Qué leer", 1-2-98(9). Cf. nota 5.(10). Cf. nota 2.(11). Cf. nota 5.(12). Cf. nota 2.(13). Cf. nota 5.(14). En "Atlántico". 3-3-96.(15). En "La Crónica 16" de León. 15-1-98.(16). Cf. nota 2.(17). Cf. nota 6.(18). Cf. nota 15.(19). "Nunca seremos estrellas del rock", Madrid, Alfaguara, 1995. Pág. 36.(20). Op. cit. pág. 133




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UNA NAVE LLAMADA UNIVERSO (LA CIENCIA FICCIÓN DE JORDI SIERRA I FABRA)

por Anabel Sáiz Ripoll
Profesora Secundaria IES Jaume I de Salou y Doctora en FilologíaI.

Revista Arena y Cal - Culturalia - Plumas Selectas - Las citas - El Mundo del Saber

    Jordi Sierra i Fabra (Barcelona, 1947) es un escritor camaleónico que se caracteriza por la pasión con que se enfrenta a las historias que nos cuenta, que se ilusiona con cada proyecto y que reconoce que: “Amo la literatura más que a nada en el mundo. Nunca se me ocurrirá hacer algo que la denostara, o que sirviera para que alguien la repudiase” (1).
    Su obra, amplia y generosa, abarca la literatura infantil y juvenil, la novela negra, policíaca, ciencia-ficción, poesía, ensayo, libros biográficos e historias de la música. Prácticamente ha publicado  200 libros y es un escritor reconocido, premiado y valorado por los lectores de distintas edades. Por lo tanto, no insistiremos más en ello, aunque no dejemos de recomendarla (2).
    Vamos a centrarnos, en esta ocasión, en su literatura de ciencia-ficción, ya que es lo suficientemente sólida como para que le dediquemos un estudio, nunca completo, para tratar de desentrañar sus principales temas, obsesiones, esperanzas y también temores (3).
     La ciencia-ficción es un género tratado de manera desigual; por un lado, resulta ser uno de los menos reconocidos por la crítica y, por el otro, goza, como ningún otro, de un buen número de lectores completamente entregados. Acaso esto sea así porque no todo lo que se escribe -ni mucho menos lo que se publica- bajo el epígrafe “ciencia-ficción” resulta ser de calidad, sino que, a menudo, son obras escritas para ser leídas, consumidas, de manera superficial y fácil. No obstante, y aquí tenemos a los grandes maestros del género -Aldous Huxley, Ray Bradbury e Isaac Asimov en cuyas fuentes bebe nuestro autor-, la ciencia-ficción nos obsequia con el trabajo serio de su creador que se proyecta, sin hacer concesiones de ningún tipo, en otra realidad. Como bien comenta Darko Suvin: “La ciencia-ficción parte de una hipótesis ficticia (“literaria”), que desarrolla con rigor total (“científico”), de forma que, por ejemplo, la diferencia específica entre el viaje de Cristóbal Colón y Los viajes de Gulliver, de J. Swift es menor que su proximidad genérica” (4).

    EL HUMANISMO

    Jordi Sierra i Fabra defiende, como ingrediente esencial de la ciencia-ficción, el humanismo, sin olvidar, ya lo veremos, los aspectos de fantasía y aventura que puede llevar implícitos. Para él, “El humanismo es la clave en todo momento, en todo tiempo y en cualquier lugar, de cuanto se haga pensando en, por y para el ser humano y en su proyección en el futuro. Situar a ese ser humano en el perfil de ese futuro, ya sea el inmediato o el lejano, es ahondar por fuerza en las raíces de la historia, el pasado y el presente” (5). Así, por ejemplo, en el relato “La puerta del más allá”, contenido en el libro del mismo título, Cyrus Naget, el protagonista, lleva 7 años hibernando, está a 5.750 millones de km de la Tierra y no puede comunicarse con ella; pero el drama comienza cuando traspasa una puerta que halla en mitad del espacio y allí se encuentra con sus seres queridos muertos y él mismo teme morir, aunque acaba consumiéndose en el más allá de la muerte, en el más allá absoluto.
    Jordi Sierra i Fabra siempre tiene presente al ser humano y su obra está hecha a su medida, sin descuidar todos los aspectos que nos hacen, precisamente, humanos. Y hablamos del amor, de la esperanza y todos los sentimientos que nos convierten en criaturas tan vulnerables, pero que, a la vez, nos dan la fuerza por su imprevisibilidad. De sus personajes humanos, e incluso no humanos, interesa el aspecto sensitivo. Los humanos atraen al resto de los seres porque no son encasillables, tienen reacciones poco lógicas y se dejan llevar por la pasión y por el instante. Incluso las propias máquinas se acercan peligrosamente a lo humano (Zuk-1 intenta sonreír, Ludoz se suicida para preservar el secreto de la Tierra, un VAI no duda en asistir a manifestaciones a favor de los derechos de los humanos, Arkady no sabe que es una máquina y que están experimentando con ella...). En el relato “Máquinas” se nos reserva una sorpresa final, ya que lo que creíamos que era una familia de humanos no es más, que una familia de robots, aunque el hijo se rebela contra el destino y decide que van a seguir comportándose como humanos. Las máquinas, por descontado, valoran al ser humano y algunas quieren apropiarse de su cerebro, que es la máquina más prodigiosa. Lo vemos en “El robot que quería ser humano”, en Relatos galácticos).
    Por otro lado, el autor no desdeña el empleo de nombres clásicos para sus personajes y apellidos normales. Lo vemos en Las voces del futuro donde, por ejemplo, el abogado se llama Héctor, como el héroe troyano. En cambio Hal Yakzuby, el científico de ... en un lugar llamado Tierra recibe este nombre en homenaje a la película “Odisea en el espacio 2001”, mientras que la esposa del acusado al que él defiende se llama Flavia, porque a su familia siempre le interesó la cultura clásica.

    LA SOLEDAD

    Uno de los sentimientos más humanos es la soledad, ese sentimiento de absoluto vacío que a veces nos envuelve y que conoce bien Jordi Sierra i Fabra. Él sabe plasmarla en sus personajes, a veces aislados de otras personas, otras olvidados, otras responsables, pero siempre siempre abocados a la soledad. Veamos unos ejemplos:
     -Cyrus Naget se siente solo y desamparado y eso es lo que inquieta del relato “La puerta del más allá”, mucho más que la visión del futuro que nos ofrece.
     -Ion, en “Ion, el guardián galáctico” en Relatos galácticos, se siente terriblemente solo en su papel de guardián del asteroide 72.539 del Sistema K y es esa soledad la que le lleva a trazar un plan para llamar la atención.
    -Daniel, en “El ser”, en Relatos galácticos, llega a un planeta desconocido y, en cuanto toma posesión, lo primero que le embarga es la sensación de soledad total.
    -En La nave fantástica, Jan, una vez resuelto el misterio del triángulo de las Bermudas, se siente solo y eso es lo que motiva su plan de fuga y de vuelta al mundo real, al suyo.

    NO ESTAMOS SOLOS

    Para contradecir esa idea de soledad, Jordi Sierra i Fabra apuesta por otras vidas, otros seres, en otros mundos. Nos creemos, a menudo, el ombligo del universo y nos conviene una cura de humildad o el tirón de orejas que nos da Jordi Sierra i Fabra. “Cero a de J.C”, en La puerta del Más Allá, es otra de esas historias inquietantes, que nos habla del nacimiento de Cristo desde una óptica poco ortodoxa y realmente rompedora. La nave fantástica, sin ir más lejos, recoge con largueza esa idea de que los humanos no son el centro, antes al contrario, para los habitantes de ese mundo dispar sólo somos “la escoria”.
    “El planeta habitado”, en Relatos galácticos, es una excelente historia que nos muestra desde una óptica que, al principio parece humana, la llegada de otros seres a la Tierra, cuando parece ser que, para ellos, los raros somos nosotros. No tiene desperdicio la descripción que puede hacer de un ser humano alguien que no lo es. Realmente resulta tan demoledora que la transcribimos por su originalidad: “Eran unos extraños seres, verdaderamente extravagantes... por no decir monstruosos. Se movían sobre dos extremidades inferiores uniformes y vestían unas débiles fibras de piel o algo parecido a un entramado de fibra inorgánica. En su cabeza no había más que dos ojos, muy pequeños, y por tanto, seguramente, débiles. También mostraban una deforme protuberancia en mitad del rostro y una oquedad bucal enorme con relación al resto. A ambos lados de la cabeza tenían dos rugosidades, demasiado pequeñas para permitirles volar y ciertamente ridículas. Lo más curioso, empero, era la piel, suave y fina, desnuda a excepción de una frondosa masa capilar que les coronaba. En las extremidades superiores tenían cinco dedos o filamentos gruesos. Seguramente estarían adaptados a su entorno, a su medio ambiente, pero parecía difícil que pudieran valerse cómodamente con semejante estructura”. (6).
    A la luz de la anterior descripción sólo nos cabe una pregunta: ¿quiénes son los extraños, nosotros o...ellos?

    RELACIÓN HOMBRE-MÁQUINA

    La trilogía “El Ciclo de las Tierras” es el buque insignia de la literatura de ciencia-ficción del autor que nos ocupa, su obra más emblemática y la más ambiciosa, seguramente, de las proyectadas por su autor. La trilogía está formada por ...en un lugar llamado Tierra (Premio Gran Angular, 1982), Regreso a un lugar llamado Tierra y El testamento de un lugar llamado Tierra. Las publicó entre 1983 y 1987 y, en absoluto, pese a que ha pasado más de una década desde su edición, son obras desfasadas, antes al contrario, tienen plena actualidad. En ellas se plantea la relación hombre-máquina proyectada en un futuro, con unos problemas realmente interesantes y con un desenlace que, de nuevo acudiendo al humanismo, aboga por la esperanza.
    ...en un lugar llamado Tierra nos sitúa a los humanos viviendo con las máquinas, de manera bastante desigual. Gracias a las máquinas se salvaron y ahora son ellas las que rigen los destinos en Tierra-2. La historia plantea un juicio contra un humano acusado de desconectar a una máquina; Ludoz, del que hablamos al principio. Lo curioso es que Sierra i Fabra humaniza a las máquinas, y es algo constante en su obra. Ludoz sabía donde estaba la Tierra y para preservarla optó por desconectarse, por suicidarse.
    Regreso a un lugar llamado Tierra nos habla de la rebelión de los humanos frente a las máquinas. Los humanos quieren regresar a la Tierra y empezar de nuevo y las máquinas se sienten amenazadas. Balhissay, que es una máquina bien impresionante, emprende un plan individual -lo cual choca con la lógica de las máquinas que son colectivas- y decide ayudar a los rebeldes.
    El testamento de un lugar llamado Tierra es el libro que cierra la trilogía y en él hay toda una reflexión acerca de la relatividad del Tiempo, en homenaje a Einstein. Sea como sea el mensaje es abierto y optimista. Comenta su autor al respecto: “Las tres forman una amplia teorización sobre la relación hombre-máquina y, a su vez, se sitúan en un contexto einsteiniano de espacio y tiempo. Como en toda obra de anticipación, sólo el  tiempo y su transcurso sobre el espacio plano de nuestra inmediatez calculada en decenios, centenios o quizás milenios de años podrá convertirlo todo en una ilusión imaginaria o una certeza absorbente y fascinante. “El Ciclo de las Tierras” es la odisea del hombre y la máquina en la génesis del futuro. La historia de lo que puede suceder y de una esperanza” (7).
    La relación hombre-máquina es el eje central de Las voces del futuro, situada en una Barcelona futurista, aunque reconocible. Aquí se plantea un juicio por asesinato -nótese la idea repetida de Jordi Sierra i Fabra de dejar bien equilibrados los papeles del hombre y de la máquina y la mejor manera es mediante un juicio al que no es la primera vez que acude en su producción novelística-. El principal acusado resulta ser Zen, un VAI de tercera generación; es decir, un ser con Vida Artificial Inteligente: “Zen está en la élite de esa evolución. Como ente vivo, es tan humano como usted o como yo. Sólo su fisiología sintética no hace que lo consideremos igual”(8). Es un humano, Héctor Pons, quien se hace cargo del caso como abogado defensor. En la novela se muestra toda una trama bien curiosa de racismo, por decirlo así, entre los humanos y las máquinas. Los humanos las han creado, pero las rechazan porque se sienten amenazados y las temen. Incluso, algunas de estas máquinas, las más inteligentes, se agrupan para manifestarse en favor de sus derechos y el propio Héctor es un abogado “maquinista” declarado.
    La vuelta al tema lo vemos en Marte XXIII, novela aún no publicada, pero que, sin duda, tendrá éxito. En ella los protagonistas son máquinas, pero lo dramático es que no lo saben, que se creen humanos, ya que forman parte de un experimento secreto. Ésa es la gran tragedia de las máquinas que se acercan peligrosamente a la categoría de humanas. Lo mismo ocurre en el  relato “Máquinas”, incluido en Tres historias de terror, como dijimos; aquí Tomás, el adolescente protagonista, cree que su hermana es una máquina y va atando cabos de manera angustiosa hasta averiguar que él mismo lo es, como su padre y su madre. A Tomás le desespera esta cualidad y decide reprogramar a su familia para seguir todos en la Tierra, que es lo que a él le interesa: sentirse un humano más.
    La relación tal como la plantea Jordi Sierra i Fabra, en líneas generales, sería la siguiente:
 -en un primer momento el hombre crea la máquina.
 -a continuación las utiliza en su beneficio.
 -después depende de ella.
 -poco a poco se siente amenazado por las máquinas.
 -y, por último, intenta destruirlas...  y eso ya no es posible, ni deseable, según lo plantea el autor porque las máquinas acaban teniendo un sitio en el mundo, sea la Tierra o no.
    Pero, ¿qué ocurre con las máquinas como colectividad? Aparte de las manifestaciones en Las voces del futuro, en el relato “El robot que quería ser humano” la máquina acaba siendo una dictadora e imponiendo su ley entre otras máquinas menos dotadas, aunque necesita un cerebro humano para culminar su obra y son los sentimientos, precisamente los que acaban con ella, no el agua a la que tanto teme. Ahora bien, como, paralelamente ocurre con los humanos, las otras máquinas, las oprimidas agradecen el final de su tirano y empiezan una nueva vida. Pues bien, la incógnita es ésta: ¿podrá el hombre vivir en paz con sus propias creaciones o se le sublevarán? La apuesta de Jordi Sierra i Fabra es que sí y bien lo comprobamos al comentar el “Ciclo de las Tierras” y Las voces del futuro.

    LA CIENCIA NO LO ES TODO

    Jordi Sierra i Fabra es escritor, no científico. Él mismo explica este aspecto: “En Estados Unidos, donde más novelistas hay del género, no se entiende casi a un escritor de ciencia ficción que no sea, además, científico o un erudito en la materia. Los expertos y “fans” tienden casi a despreciar al intruso. En España no hay apenas escritores de ciencia ficción porque quienes escribimos de ello lo hacemos como novelistas, no como científicos, y a pesar de todo, como en tantos otros campos, los resultados de lo poco que hay son excelentes Quizá porque, al no estar tan atrapados en la ciencia..., desarrollamos más ese humanismo, la esencia del ser humano en su contexto futuro” (9).
    La figura del científico suele ser importante en sus novelas. A veces resulta positiva, como Hal Yakzuby, el científico de ... en un lugar llamado Tierra que no cree en las apariencias e investiga hasta el fondo; pero la ciencia también tiene sus peligros, de los que nos alerta el escritor, si se despega del hombre, del humanismo, como acabamos de ver en la cita anterior. Veamos unos ejemplos:
 -Phidias Klowalsky en “El doble”, en La puerta del Más Allá, es un científico que ha sacrificado toda su vida por una causa, por hacer una copia de sí mismo, y acaba sometido por su propia creación, lo cual tiene resonancias mitológicas bien claras.
 -Pau Quentin en Las voces del futuro es un científico ambicioso que plantea perfectamente sus movimientos y que sabe más que nadie de la vida inteligente artificial, pero que olvida a los demás, se olvida de que vive en comunidad y quiere imponer siempre sus leyes.
 -El profesor Payá en La nave fantástica se deja llevar por los asombrosos descubrimientos que hace y se olvida hasta de él mismo y de su realidad. La ciencia mal entendida ha acabado con su sociabilidad: “Dejé de sujetarle. Fue como si de pronto... me quemara. El profesor al que yo admiraba y respetaba, el maestro al que quería, estaba desapareciendo, esfumándose en mitad de aquella pesadilla. Ya no quedaba nada del Arístides Payá de unos días antes. Sus mismos ojos eran los de un alucinado. Su razón se negaba a ver otra cosa que no fuese el palo con la zanahoria que los Hues y su curiosidad científica le habían puesto por delante” (10).
    Una de las claves que da Jordi Sierra i Fabra es que se puede -y se debe- vivir uniendo los dos aspectos que aquí entran en cuestión, la ciencia y el humanismo. Eso es lo ideal y hacia esa hipótesis tienden sus novelas. Por ejemplo, Adán, en Los elegidos resume muy bien este punto de encuentro que nunca debe desaparecer, sino estaremos condenados al fracaso: “-Os separasteis por azar -le replicó Adán-, pero vuestro origen común os hermana. Cada sector desarrolló aquello que mejor conocía, los científicos la tecnología, y los colonos el trabajo de la tierra, pero sólo juntos y unidos volveréis a ser fuertes, con lo mejor de cada lado” (11).

    EL ESPACIO Y EL TIEMPO

    Que el espacio y el tiempo son relativos es algo que debemos a las teorías de Eisntein, entre otros científicos importantes. Jordi Sierra i Fabra en el “Ciclo de las Tierras” brinda un homenaje al eminente físico, sin el cual, dice, la trilogía no hubiera sido posible. Leamos algunas de sus palabras: “Entre las muchas teorías que el eminente físico divulgó, algunas son la base de toda la gama de la imaginería fantástica del presente... y el futuro” (12) y añade, en consideraciones fundamentales para entender su obra: “Lo único evidente a mi juicio es que jugar con el tiempo y el espacio, a caballo de dos mundos situados en extremos del infinito, separados por la distancia pero unidos por un Agujero Negro o un “pliegue” del espacio, puede ser tanto una utopía como una de las verdades con las que se encuentren nuestros sucesores inteligentes (hombres, máquinas o mutaciones hoy inimaginables). Es más, puede que hablar de futuro sea ya hacerlo de un corto intervalo, porque el futuro está cada vez más cerca: aquí y ahora” (13).
    En Los elegidos, Jordi Sierra i Fabra sigue reflexionando acerca de la relatividad del tiempo. Veamos: “Para él, el tiempo no era más que una relatividad poco importante. No lo sentía salvo como medida y como punto de referencia. De hecho, llevaba muy poco tiempo activado, es decir, tenía muy poco tiempo de vida en su pasado. Pero la densidad de sus programas eliminaba la sensación de novedad o juventud. Sus programas eran viejos y profundos, así que él era viejo y profundo” (14).
    Hay dos relatos, incluidos en La puerta del más allá, que merecen ser aludidos aquí. El primero es “La chica de la curva peligrosa”, un caso enigmático en que se confunden el espacio y el tiempo. Una muchacha ya fallecida aparece haciendo auto-stop en un tramo de carretera para avisar de una curva peligrosa, la misma que acabó con su vida. El segundo es “Viaje al Futuro” y, más bien, es un viaje al pasado puesto que se sitúa en 1839 y el protagonista es un Jules Verne de 11 años que atraviesa por una experiencia decisiva -viaja en una nave espacial a través del tiempo- y que acaba, en sus obras, nutriéndose de esa experiencia vital y hablando de un futuro.
    Jordi Sierra i Fabra, por último, también se acerca al Tiempo de forma más humana y nos lo describe en Historias asombrosas de esta manera: “El Tiempo. Grande, enorme, poderoso. Estaba sentado en el suelo, delante de un agujero muy negro, y tan extenso como el Inmenso Vacío. Arrojaba algo en su interior. (...) El Tiempo lanzaba por el agujero segundos, minutos, horas, días, semanas, meses, años...(...) También se dio cuenta de que el Tiempo... estaba solo” (15).

    EL FUTURO ¿YA ESTÁ AQUÍ?

    Es posible, como asegura nuestro autor, que la ciencia-ficción de hoy sea la realidad de mañana. “El papel del escritor, -opina Sierra i Fabra-, de cualquier escritor, es crear, pero también mostrar  las pautas básicas que hagan de esa creación una posible realidad, inventándola según los casos, o basándose en la lógica y en sus percepciones, adelantándonos acontecimientos. En este sentido, la ciencia ficción es la percepción máxima y obedece tanto a nuestra innata curiosidad como a nuestro afán por imaginarnos cómo será el mañana, el que veremos y el que no veremos, pero que un día será tangible para los que nos sigan” (16).
    Así podemos entender sus obras como una anticipación futurista, algo que él cree que puede pasar, que no cuenta de forma gratuita, sino de manera pensada y bien razonada. El tema del progreso, de los avances científicos y tecnológicos aparece con frecuencia por sus páginas y ya lo hemos ido viendo. No nos extrañan las naves, ni los inventos, ni los medios de transporte, porque la habilidad de Sierra i Fabra está en comentarlo todo de manera natural, sin aspavientos, como si fuese algo que va a ocurrir, ya que a él, queda claro, le interesan las reacciones humanas, lo demás puede ser una derivación, una consecuencia de la evolución, pero nada que nos deba atormentar. Así, en Edad 143 años plantea el tema de la hibernación, no de manera sensacionalista, sino de forma juiciosa y seria. En Las voces del futuro se sitúa en la Barcelona del mañana, una ciudad que sigue siendo la misma, sólo que ha incorporado las nuevas tecnologías. En esta misma novela también habla de la clonación. Lo mismo ocurre en Marte XXIII, en donde los protagonistas son máquinas que no lo saben. O en El niño que vivía en las estrellas donde el autor plantea la tesis de que el uso y abuso de las nuevas tecnologías puede hacer enloquecer a las personas. En Unitat de plaer, novela erótica, el protagonista camionero no quiere renunciar a su UP, la mujer perfecta, la máquina que le da placer, y acaba suicidándose... por amor.
    Jordi Sierra i Fabra sigue siendo, como en cualquier género que cultiva, una persona honesta y comprometida que no puede dejar de denunciar aquellas cosas, comportamientos, usos, avances que le parecen un peligro para la humanidad, así como tampoco dejar de alegrarse de las grandes posibilidades que se ofrecen ante nosotros y de las que él quisiera ser partícipe. Jordi Sierra i Fabra muestra una gran curiosidad por todo lo que le rodea y, por supuesto, le encantaría encontrarse en esta futuro que él imagina, casi siempre, con motivos para la esperanza.

    SERIES DE ACCIÓN

    No podemos dejar de mencionar, aunque sea de manera muy rápida, las distintas series que Jordi Sierra i Fabra dedica a personajes de ciencia-ficción que, poco a poco, se van mostrando como seres casi reales:
 -Zack Galaxy es un Agente Espacial Especial, el peor policía del Sistema Intergaláctico, que anda siempre metido en problemas y que bien podría decirse que es un antihéroe de ciencia-ficción al que, por casualidad, las cosas acaban por salirle bien.
 -Zuk-1 es una máquina -una máquina que quiere aprender a sonreír-. Es una máquina “científico” que vive varias aventuras a causa de su oficio. Jordi Sierra i Fabra aprovecha también en esta serie para comentar sus habituales ideas acerca de la relación hombre-máquinas. Vemos que es algo frecuente que establezca juicios en donde las máquinas y los hombres ocupan distintas posiciones.
 -Su produción más reciente, prácticamente inédita, es la Serie PG-752 que va dedicada a los protectores del Sistema Solar. Es una serie de acción, sin duda, muy apropiada para el público infantil y juvenil, protagonizada por personajes fijos como Arreis o Yaila. Por mencionar, podemos destacar Aventura en la Tierra, Misión en Marte o Vacaciones en Mercurio.

    LA ESPERANZA

    El concepto esperanza late en toda la producción de Sierra i Fabra:
 -Curiosidad.
 -Esperanza.
 -Después de tantos años...” (17)
    Hay esperanza en que las máquinas y los hombres se entiendan, hay esperanza en que siempre predomine, después de todo, la capacidad de amor del individuo, hay esperanza de los humanos aprendan a vivir en paz. Así lo vemos en Mearpece, la novela que plantea el diálogo entre los dirigentes ruso y americano que deciden prescindir de todo y reunirse para hablar. Pues bien, opinan lo mismo, aunque no lo saben y es una niña -la Paz- quien les hace ver esta realidad y quien les hace reflexionar para que lleguen a una acuerdo que, entre sus principales puntos, tenga el desarme total, la erradicación del hambre, la recuperación de los ecosistemas y la estabilidad de la economía universal.
    Jordi Sierra i Fabra busca también algo parecido a la utopía (Marte XXIII, El guardián de la luna...). Busca un mundo en el que sea posible la convivencia, en el que el futuro no signifique pérdida, ni ataque, ni miedo, ni renuncia. Ésa es la gran utopía que nos presenta. Jordi Sierra i Fabra habla de naves espaciales, de galaxias, de otros pobladores del universo como algo posible. Son, por así decirlo, criaturas y espacios verosímiles. Parece, como estamos comentando, buscar una utopía porque en su obra de ciencia-ficción, construye comunidades casi humanas en las cuales las instituciones se organizan de modo perfecto o casi, ue pretenden imitar las de los humanos. Parece, en suma, tratar de discernir un futuro mejor que el que nos imaginamos  porque Jordi Sierra i Fabra, como muchos de sus personajes “cree en los sueños”; pero también cree que existe una verdad, bien sencilla de entender, porque sólo la verdad es buena y sólo la verdad nos hará libres.

    © Anabel Sáiz Ripoll


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ROTOS PERO NUNCA VENCIDOS (ANÁLISIS DE LA TRILOGÍA "EL TIEMPO DEL EXILIO")
por Anabel Sáiz Ripoll
Profesora Secundaria IES Jaume I de Salou y Doctora en FilologíaI.

    INTRODUCCIÓN

    Sólo Jordi Sierra i Fabra (Barcelona, 1947) podía imaginar y escribir una obra de tanta envergadura como es “El tiempo del exilio”. Escritor polifacético, curioso, pasional, Sierra i Fabra nos ha querido ofrecer en tres volúmenes –Los años oscuros (2002), Los años de la espera (2003) y Los años rojos (2003)- el fresco de 63 años decisivos para entender nuestro mundo actual. Su punto de partida es el viaje que emprendió el Sinaia en 1939 con exiliados españoles que iban a México en busca de otro hogar; aunque no se queda sólo ahí, sino que entra en sentimientos y emociones, pero también en hechos históricos, rastrea los conflictos más importantes que se dieron en la Hispanoamérica del siglo pasado; vuelve una y otra vez a España; en fin, es la crónica viva, emocionada y emocionante, de un puñado de personajes que bien pudieron haber sido reales y que vivieron en el exilio más de 30 años. A continuación vamos a comentar algunos de los aspectos más llamativos de esta trilogía.

    ESTRUCTURA

    Sierra i Fabra trabaja mucho las estructuras de sus novelas, las organiza de manera singular y aquí no es una excepción. Divide cada libro en diversas partes y estas partes a su vez aparecen desglosadas en otros capítulos que no llegan a serlo porque son muy breves, pero que le dan a la obra una agilidad importante a la hora de la lectura.
    “Los años oscuros” se divide en tres partes y un epílogo que se subdividen en 208 apartados:

    -1 parte: mayo-junio 1939 (Sinaia)
    -2 parte: junio-diciembre de 1939
    -3 parte: 1942-1944
     Epílogo

    “Los años de la espera” se divide en cuatro partes y 151 subapartados:
    -1 parte: 1948-1950 (regreso)
    -2 parte: 1954-1956 (Revoluciones)
    -3 parte: 1963-1967 (Odios)
    -4 parte: 1968 (Ocaso)
   
    “Los años rojos”, en fin, se divide en 4 partes más tres epílogos decisivos y en total 114 epígrafes:
    -1 parte: 1969-1971 (Despertares)
    -2 parte: 1973-1975 (Cambios)
    -3 parte: 1975-1976 (Violencias)
    -4 parte: 1976-1977 (Rencores)
    Epílogos: 1977-2002
    Epílogo 2: 1993
    Epílogo 3: 2002

    Son, por lo tanto, once grandes bloques más los epílogos. Cabe señalar que la voz del narrador, de la que ya hablaremos, no aparece numerada puesto que es quien cuenta la historia, no quien la protagonizó.

    PERSONAJES

    La trilogía podría subtitularse también “Vidas Cruzadas” puesto que los principales personajes viajaron juntos en el Sinaia. Se trata de Valeriano Puig, periodista de raza, que viajaba con su mujer Teresa, su hija Natalia y su nuera viuda Ana que estaba embarazada. Jordi Sierra i Fabra siente especial simpatía por Valeriano al que convierte en un personaje noble y honesto, una especie de quijote. Cabe señalar que a menudo los personajes que se dedican a la escritura cobran un papel relevante en la obra de nuestro autor; así como las personas mayores, como ocurre con Valeriano quien, poco a poco, envejece. Con esto añadimos un detalle más a la obra y es que los personajes no son planos, sino que evolucionan a lo largo de la historia. Teresa, su mujer, es una persona vencida por el dolor de haber perdido a dos hijos, Carmen y Juan, y por no saber el paradero de un tercero, Ismael. Natalia representa la alegría. Y Ana es una mujer acorralada que hace del hijo que, precisamente nace en alta mar, Juanito, su bandera.
    Otra familia que iba a bordo del Sinaia era la formada por Ramón Alcaraz, su esposa Amparo y sus hijos Ernesto y Elías. Ramón es, en principio, un comunista convencido que no sabe encarar bien la situación y, por un encuentro fortuito, inicia un odio visceral contra Valeriano y todo lo que él representa. Amparo es una pobre mujer que encuentra en la religión, allá en México, un cierto consuelo a su soledad. Ernesto es un mal hombre, ya que se autolesionó en la Guerra para abandonar el frente y además fue tomado por héroe. Y Elías es un soñador, un idealista. El destino hace que Elías y Natalia se enamoren en el barco y se casen en México, con todo lo que reporta esta historia de amor –no admitido por Alcaraz-. Ramón pasa gran parte de su vida tramando venganzas oscuras contra Valeriano y su familia.
    Lorenzo Vilá viaja solo, pero se encuentra con Berta Aguirre, una vasca hermosa  fuerte, que le propone que se hagan pasar por matrimonio porque así les darán un camarote. Los dos arrastran un pasado tormentoso y entre ambos surge un amor pasional que no se resolverá de manera fácil, puesto que, al llegar a México se separan, y poco a poco, sus destinos, se van acercando hasta que acaban unidos. Ellos no pueden tener hijos pero adoptan a Amanda, la hija de Rosita, la mujer hermosa que le dio acogida a Lorenzo en México en los primeros tiempos. Cabe decir que Berta dirige un burdel y acaba regentando, junto a su marido, la sala de fiestas “El Fortín”. Lorenzo Vilá, en realidad es Esteban Torres, pero tuvo que matar al verdadero Lorenzo para poder sobrevivir, aunque de ello nos enteramos más tarde. La propia Berta también comete un asesinato, el de su violador que, para su mala suerte, también viajaba en el Sinaia.
    Lorenzo y Valeriano se conocen en el Sinaia. Valeriano cree evitar el suicidio de Lorenzo, aunque éste sólo pretendía coger una gorra. Y sus vidas se entrecruzan. Lorenzo en otro momento le salva la vida y acaban reencontrándose en Madrid, ya muy mayores los dos.
    También viajan en el barco los Arana, abuelo y nieto. El nieto es una figura secundaria, pero el único testigo de un asesinato a bordo –el que cometió Berta- que a él le cambió la vida, puesto que se quedó con la fortuna –en clave de mapa del tesoro- del asesinado.
    En el exilio estas familias siguen evolucionando. Teresa muere y Valeriano se vuelve a casar con una joven mexicana, Sara, periodista como él y de gran vitalidad. Tienen una hija, Miriam. Natalia y Elías se casan y tienen tres hijos, Óscar, Teresa y Lucía. Con el tiempo y el final de la II Guerra Mundial vuelve a casa Ismael, con una historia terrible a sus espaldas y un muy difícil futuro, pero se casa, por error quizá, con Ana y tienen una hija, Carlota.
    Juanito, por su parte, se deja influir por las ideas de Ismael y se apunta, como también veremos, a todas las revoluciones para tratar de encontrar su sitio en el mundo que encuentra en Cuba, después de muchos azares, en brazos de Tatiana con la que tendrá también un hijo.
    Hay otros muchos personajes, es evidente, pero estos son los esenciales para entender la historia.

    NARRADOR

    Arranca el libro con un diálogo entre dos personas, de las cuales lo ignoramos todo y que son las que, cada cierto tiempo, retoman la historia y sacan conclusiones, hacen balance de lo vivido, reflexionan. Es un juego literario muy importante porque es como si lo pudiésemos contemplar desde fuera. Cuando aparecen estos dos narradores tipográficamente cambia letra. También cambia cuando los personajes recuerdan algo del pasado, en ese caso se acude a la cursiva.
    Es interesante ver como uno de los interlocutores no conoce bien la historia y le está pidiendo al otro que se la cuente y se sorprende de algunos detalles:
    “Todos en el Sinaia, los Puig, los Alcaraz, Berta Aguirre, Lorenzo Vilá...
    -¿Realmente fue así como se conocieron Berta y Lorenzo?
    -Sí, ¿por qué?   
    -Es extraño” (pág. 16, I).
    Más adelante, la voz que lleva el peso de la historia, clarifica lo que está contando:
    “No quiero extenderme en detalles sociales o políticos que en nada ayudan a nuestra historia, que es una historia de personas, de sentimientos” (pág. 98, I).
    “No hablamos de héroes. Hablamos de gente común y corriente, como tú y como yo” ( pág. 219, I).
    Y ya casi al final nos sorprenden con:
    “-No es fácil tener paciencia cuando estamos a punto de aparecer en la historia” (pág. 55, III).
    Y ya podemos desvelar el misterio. La narradora principal, pues que es mujer, es Mireia Pons, una antepasada de Lorenzo Vilá, y quien le hace preguntas y escucha embobado es su hijo adolescente, Marc. El falso Lorenzo cuando pudo regresar a España decidió averiguar el paradero de los Vilá y encontró en La Canonja, un pueblo de Tarragona, a sus familiares más directos, la madre de Lorenzo, la madre de Mireia y ella misma.
    Con el tiempo, Lorenzo escribirá parte de su historia y se la dejará en depósito a Valeriano quien, a su vez, se la deja a Sara, escritora cada vez más reconocida. Sara se la acaba dejando a Mireia y ésta la lega a su hijo Marc, quien suponemos, por las últimas palabras de ambos, es el que la acabará escribiendo de verdad:
    “-No sé, hijo. Es tu turno. Tienes todo el siglo XXI por delante” (pág. 331, III).

    PERSPECTIVISMO

    Es curioso observar como un mismo hecho afecta de manera similar o distinta a los personajes. Cada uno, según su sentir, reacciona de manera dispar. Así, por ejemplo, cuando la amnistía, pasados muchos años, les permite volver a España. Lorenzo y Berta mantienen, por ejemplo, esta conversación:
    “-¿Tú volverías?
    -Sí –fue categórico.
    -¿Para quedarte?
    -No lo sé, aunque supongo que ahora que nada nos retiene en ninguna parte... Siempre esperamos poder hacerlo cuando muriera Franco.” (pág. 15, III).
    Cuando muere Franco el sentimiento es de alegría desbordante. Valeriano no puede ocultar su satisfacción:
    “-le he sobrevivido, cariño, ¡le he sobrevivido! Daría lo que fuera por estar allí, con Jofre” (Jofre es su hermano gemelo que se quedó en Barcelona) (pág. 159, III)
    Elías y su familia brindan con entusiasmo:
    “El champán llenaba sus copas, pero no se quedaba en ellas mucho tiempo. Desaparecía a una velocidad de vértigo. Y volvían a llenarlas, las hacían tintinear con cada brindis y luego las apuraban. Era la tercera botella, algo inusual siendo únicamente cinco personas” (pág. 161, III).
    Y Lorenzo y Berta, que ya están en Madrid, mantienen otro diálogo. Lorenzo decide vestirse e ir a ver el cadáver para cerciorarse de su muerte:
    “-¿No lo has visto por televisión? ¡Es maravilloso!
    -Mira, no me apetece nada verlo, ni frío ni muerto, qué quieres que te diga.
    -Allá tú.
    -Vas a tirarte cinco horas de cola.
    -Como si son diez.
    -¿Y qué harás cuando estés delante?
    -Gritar.
    -¡Sí, hombre!.
    -Por dentro, claro. Pero gritar, y muy fuerte. Si no hubiera sido boxeador, de joven habría sido actor. Hoy lo demostraré. Por fuera seré una máscara, una persona inexpresiva. Pero por dentro...” (pág. 163, III).

    ESTILO Y LÉXICO

    En la narración abunda el diálogo, aunque hay también algunas descripciones para centrar los rasgos fundamentales de los personajes. De vez en cuando se recapitula porque en una historia tan dilatada el lector necesita tener asideros para no perderse:
    “En 1969 Valeriano Puig cumplía setenta y cinco años, Lorenzo Vilá cincuenta y nueve, Berta Aguirre cincuenta y siete, Ismael Puig cincuenta y tres, Elías Alcaraz cincuenta, Natalia Puig cuarenta y siete, Juan Puig treinta...
    -Recapitula” (pág. 7, III).
    El autor, Sierra i Fabra, gravita por encima de la peripecia humana y aporta de tanto en tanto su visión, pero lo hace de manera escueta, lacónica, con pocas palabras, para que quede más rotunda esa visión:
    “A veces todo parecía una fiesta.
    A veces” (pág. 52, I)
    “La vida estaba llena de mentiras” (pág. 66, I)
    “Aunque su primer nieto o nieta naciese allí, en mitad del mar.
    Libre” (pág. 68, I)
    “Casi podía considerarse un símbolo” (pág. 89, I)
    “Españoles sin España.
    La pena se hizo desazón” (pág. 128, I).
    “Para trabajar en el presente, y preparar el futuro, primero debía conocer el pasado” (pág. 194, I).
    “Una mentira maravillosa” (pág. 30, II)
    “Y ahora...
    Se sentó en la cama y hundió su rostro entre las manos.
    Rompió a llorar.
    No recordaba haberlo hecho desde el día de la muerte de Teresa.
    Hacía de ello una eternidad” (pág. 73, II).
    “Los ojos de su nieto le dieron miedo.
    Los había visto en España entre 1936 y 1939.
    Y ahora todos estaban muertos” (pág. 158, II).
    “La vida era una fiesta.
    ¿Para qué acabarla antes de tiempo?” (pág. 77, III)
    “Nada más.
    Luego cerró la puerta y el mundo real quedó del otro lado” (pág. 217, III)
    “Y pese a todo, ceder o rendirse era imposible.
    Todavía quedaba Tedesio.
    Y buscar a la niña.
    La superviviente” (pág. 241, III)
    “El pañuelo blanco.
    El escapulario.
    Los pañuelos blancos.
    Los escapularios” (pág. 294, III).

    Hay otro rasgo de estilo que quisiéramos comentar. Se trata del léxico. Jordi Sierra i Fabra hace un esfuerzo extraordinario para incorporar el léxico propio de los lugares de acogida. Así encontramos mexicanismos, términos colombianos y argentinos; pero con la habilidad de que los incorpora al texto de manera fluida:
    “Se reían en voz baja. Ya conocía cuatro variantes de testículos según el habla popular: tanates, talazotes, talegas, y ahora ésa” (pág. 116, I).

    HISTORIA Y FICCIÓN

    Nuestra trilogía parte de unos hechos reales que revisten de significado la peripecia humana. En primer lugar la Guerra Civil, ya que todos los que se embarcan han de exiliarse a causa de sus ideas políticas, puesto que son exiliados. El exilio es un gran agujero en la vida de estas personas:
    “Nunca conseguiría ponerse al día. Era imposible. Tenía un agujero de treinta y siete años” (pág. 243, III).
    Desde el exilio, los personajes van siguiendo las vicisitudes de España. En el caso de Valeriano, su hermano Jofre le va contando lo que ocurre. Así vemos como evoluciona el régimen, cómo llega la amnistía, el Juicio de Burgos, el atentado de Carrero Blanco, la muerte de Franco, la matanza de Atocha, el papel del rey, la legalización del Partido Comunista, las Elecciones democráticas, el golpe de Estado de Tejero... Todo esto se nos cuenta, pero en algún caso uno de nuestros personajes será partícipe, como Berta quien, por ejemplo, en el atentado contra Carrero Blanco casi pierde la vida.
    Por otro lado, todos ellos asisten al principio de la II Guerra Mundial, horrorizados porque se repite la historia. Y de nuevo los Puig lo sufren en primera línea, ya que Ismael es uno de los pocos supervivientes del Campo de Concentración de Mauthausen, del que vuelve con el alma hecha trizas y con un deseo de venganza que empeñará el resto de su vida. La escalera fatídica de 187 escalones, se le aparece una y otra vez en sus pesadillas (pág. 65-66, II).
    Jordi Sierra i Fabra incide más en los conflictos que se dan en Hispanoamérica. Por ejemplo, se inicia con un caso de corrupción imaginario en México, el Proyecto Magno, que desmantela Valeriano en uno artículo, ayudado por Berta. Bien, el Proyecto Magno era un proyecto urbanístico que iba a hacer ganar mucho dinero, entre otros, a Alcaraz.
    Históricas son las referencias al Sinaia y al recibimiento que dieron los mexicanos a los españoles. También son históricas las referencias a los intelectuales que se exiliaron allá, Max Aub o Benjamín Jarnés entre otros.
    Precisamente, en México, el 26 de julio de 1968m en la Plaza de las Tres Culutras, en Tlateloco, hubo una represión brutal por parte de la policía hacia un grupo de estudiantes que se manifestaban y que murieron masacrados. Aquí, de nuevo, aparece la ficción, puesto que Amanda, la hija adoptiva de Lorenzo y Berta, muere en esa plaza.
    Lorenzo Vilá, por su parte, estaba en Colombia, cuando el “bogotazo”.
    Otro de los conflictos es el cubano. Esta vez es Juanito el protagonista. Él conocerá al Che Guevara (que aparece como un personaje más) y a Fidel Castro, y con ellos embarca a bordo del Gramma y es uno de los supervivientes y uno de los liberadores. Lo encontramos también en la romántica empresa fallida de la liberación del Congo.
    Juanito también está en Chile cuando el golpe de estado contra Allende, allí conoce a Víctor Jara (en clara referencia a otro de los títulos de Sierra i Fabra, “Reventando Silencios”) y es uno de los torturados, aunque también sobrevive. Hay también alusiones a Pablo Neruda.
    Por último, a los Alcaraz que viven en la Argentina, Natalia, Elías y sus hijos, les toca de recerca la represión de Videla. Los militares se llevan a su hija pequeña, Lucía, a su marido, Tedesio y, es más, se quedan con la niña que tuvo Lucía en esas penosas circunstancias. Lucía muere torturada y de Tedesio nunca más se supo. Natalia y su hija, Teresa, serán integrantes de las  Madres de la Plaza de Mayo, el movimiento emocionante de las mujeres que perdieron a los suyos en esa brutal represión. Ahí Sierra i Fabra alude a otro de sus títulos “La memoria de los seres perdidos”. Al fin, Natalia encuentra a su nieta en Madrid, Esperanza, y le habla de su origen y de que el que ha dicho ser su padre fue el principal torturador de su verdadera madre.
    Hay fragmentos realmente espeluznantes, como la denuncia que interpuso Natalia para tratar de aclarar lo que ocurrió con su hija.
    Jordi Sierra i Fabra nos recrea momentos de singular importancia, pero lo hace no con el tono de un historiador, sino como alguien que lo ha vivido desde dentro y para ello coloca a sus personajes en el “ojo del huracán”, para que casi lo sintamos en nuestra piel, de manera más cercana.
    Por supuesto, aunque ya de pasada, se nos habla de otros conflictos, el de Vietnam, el de Camboya, la guerra de los Balcanes... y de aspectos más sociales, como la llegada del hombre a la  luna y demás. Es, insistimos, un ejercicio prodigioso el que hace Jordi Sierra i Fabra al organizar todo este material y darle forma novelada.

    SENTIMIENTOS ENCONTRADOS

    Hay mucho del autor en los libros. Encontramos su fuerza, su pasión, su vehemencia, su visceralidad.
    El amor es un sentimiento que lo invade todo. El amor entre Natalia y Elías que surge en el barco; el de Berta y Lorenzo que es como un fuego; el de Valeriano y Sara, mucho más sosegado. El de Lucía y Tedesio es el amor en estado puro. Veamos un ejemplo del amor rotundo de Lorenzo y Berta:
    “Primero fue el abrazo, el sentimiento, el contacto que los liberó de todo. A continuación el beso, la suma de todos los besos aplazados pero no olvidados. Finalmente, el deseo.
    Beso a beso, desnudándose” (pág. 412, I).
    El odio es otro sentimiento rotundo que encarnan Ramón Alcaraz e Ismael Puig, cada uno por unas causas. El de Ramón llegará hasta consecuencias inadmisibles:
    “-Y si ese Puig se convierte en un estorbo, sepan que yo tampoco voy a preocuparme por él. Después de todo, aun antes de que me quitara a mi hijo, alguien debería haberlo echado ya por la borda en el Sinaia” . (pág. 271, I)
    Ismael trama una venganza, quiere matar a Salvador Gallego, el causante de que en el campo de concentración muriesen sus compañeros, el delator; pero cuando está al punto de lograrlo sus sentimientos se mezclan:
    “Tanto odio almacenado... ¿para nada?
    Ismael se echó a llorar.
    Se agarró al lavamanos, frente al espejito, y se echó a llorar.
    Lavado, centrifugado y vaciado.
    Lloró un minuto, dos o más. Lloró hasta vaciarse, hasta que le dolió el pecho, y la cabeza, y cada una de sus terminaciones. Lloró de una forma como nunca lo había hecho, ni de niño. Un sentimiento brutal, como si una mano enorme lo apretara igual que una naranja para exprimirle todo el jugo. Allí estaban sus cinco compañeros de Mauthausen, su padre, su madre, su hermano Juan y sus hermanas carmen y Natalia, Ana, Juanito, Sara, Carlota, el tío Jofre...” (pág. 229, III).
    El dolor es otro de los sentimientos que encontramos, dolor por lo perdido, dolor por los hijos muertos, dolor por la vida. Dos mujeres representan bien este dolor. Teresa, la primera mujer de Valeriano, y Amparo, la mujer de Ramón.
    “-Me duele, Valeriano. Me duele mucho.
    El dolor invisible, así lo llamaba ella. El dolor del alma y del corazón, de la mente y de los sentimientos. Su  mujer se sostenía en pie por un último gesto de coraje” (ág. 51, I).
    “El silencio.
    Amparo sintió la llegada del dolor.
    El dolor invisible, el del alma, el peor de todos” (pág. 323, I).
    Los ideales, la ilusión, la fuerza son también aspectos que encontramos en muchos de los personajes de Sierra i Fabra. Valeriano, ya lo dijimos, encana, la honradez absoluta, la lucha por unos ideales. Es quizá el ejemplo para sus descendientes:
    “Aquello que nos gusta, lo que más nos llena, es siempre lo que nos da la vida. Lo malo es que todos esos lugares están lejos, y ellos no vienen a ti, tú has de ir a por ellos” (pág. 312, I).
    Los recuerdos, eso es evidente, planean en las novelas, sobre todo en la primera, que es la más cercana a la Guerra Civil. Pero también la fuerza, el ánimo, el deseo de salir adelante. Deseo que encarna como nadie Berta Aguirre. Ahí Sierra i Fabra hace un homenaje al cine, por el que siente debilidad, y permite que una gran película,  “Lo que el viento se llevó”, cambie a Berta:
    “Para mí fue una revelación. El gran momento. Estaba ahí, sentada, absorta, y entonces Escarlata O`Hara se levantó con el puño en alto y dijo: “Pongo a Dios por testigo de que nunca volveré a pasar hambre...”-Apretó las mandíbulas. Los ojos volvieron a brillar un instante-. Y lo entendí, Cruz. Por fin lo vi claro. Por fin supe qué hacer” (pág. 210, I).

    CONCLUSIONES

    Mucho más, es evidente, se podría comentar de esta trilogía; pero es el lector quien tiene la última palabra y debe leerla con los ojos de la mente y los del corazón bien abiertos.
    “El tiempo del exilio” es una revisión higiénica y necesaria de nuestro pasado más inmediato, es un balance, un punto de partida y, a la vez, de llegada.
    Amores y odios, violencia y ternura, llantos y risas ... son las caras contrapuestas que podemos hallar en las páginas de los tres libros, son los sentimientos encontrados de los seres humanos. En este caso seres humanos de ficción quienes viven unas peripecias importantes, que son las nuestras propias. De ahí que nos conmueva tanto la historia.
    Repetimos que es un acierto el uso del narrador embebido, que no se desvela casi al final. El uso de ese narrador que es como un contador de cuentos, un contador de nuestra propia historia quien va poniendo cada cosa en su sitio porque el tiempo, ésa es su única ventaja, acaba situándonos en el lugar que nos merecíamos.
    Evidentemente los títulos de cada uno de los tres libros no son casuales, sino simbólicos: Años oscuros son los primeros, aquellos en que no se veía ningún futuro, en que todos los caminos parecían cerrados. Años de la espera son aquellos en que el mundo parecía haberse detenido y aguardaba, tras una II Guerra Mundial, unos momentos antes de lanzarse a otra vorágine de miedo y de luchas; pero también de esperanzas y anhelos. Y los años rojos son los del final de muchas utopías, pero también el inicio de otras. Porque mientras existan seres humanos, existirán las ilusiones.

    BIBLIOGRAFÍA

-Sierra i Fabra, Jordi: “Los años oscuros”, Barcelona, Planeta, 2002, 436 pág.
-Sierra i Fabra, Jordi: “Los años de la espera”, Barcelona, Planeta, 2003, 352 pág.
-Sierra i Fabra, Jordi: “Los años rojos, Barcelona, Planeta, 2003, 333 pág.

   
©  Anabel Sáiz Ripoll, 2003


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JORDI SIERRA I FABRA: UN HURACÁN DE LA COMUNICACIÓN

por Anabel Sáiz Ripoll
Profesora Secundaria IES Jaume I de Salou y Doctora en FilologíaI.

    Jordi Sierra i Fabra (Barcelona, 1947), de quien nos hemos ocupado en otros trabajos,  lleva escribiendo desde los 8 años. Influido por la música rock, se inicia en este campo en “El Gran Musical” de la Cadena Ser y es director de algunas de las más influyentes publicaciones musicales de España. Ha escrito también distintas obras que tratan de la música actual como: Historia de la Música Pop (1972), Historia de la Música Rock (1981)...
   
Como escritor cultiva todos los géneros y temas: novela urbana, rock, realismo, ciencia-ficción, policiaca, pandillas, fantasía, adolescencia, erotismo, humor, ecología, antiracismo, oficio de escribir, países, civilizaciones, viejas culturas, la importancia de leer, el terrorismo, documental, las guerras, los conflictos internacionales, los sentimientos...

    Aficionado a viajar, es una persona inquieta que siente curiosidad por todo lo que le rodea y que lleva publicados más de 300 títulos. Se dedica básicamente a la literatura Infantil y Juvenil, aunque ha escrito también para adultos -novela y poesía-. Su personalidad es desbordante.

    Persona comprometida no duda en centrar sus títulos en aquellos temas más sangrantes, más actuales. Sierra i Fabra no busca historias edulcoradas, sino obras llenas de verdad, que nos hagan pensar, que nos obliguen a tomar posiciones, que no nos dejen indiferentes.

    ALGUNOS PREMIOS

    Sierra i Fabra es uno de los autores más premiados y, por citar unas cuantas menciones, podemos recordar:

-Villa de Bilbao, 1975
-Ateneo de Sevilla, 1979
-Gran Angular, 1980, 1982, 1990
-Vaixell de Vapor, 1990
-Premio de la CCEI, 1992
-Columna, 1993
-Edebé infantil, 1993
-Joaquim Ruyra, 1996 y un largo etcétera.

    BIBLIOGRAFÍA JUVENIL BÁSICA

-El cazador
-...en un lugar llamado Tierra
-El testamento de un lugar llamado Tierra
-El último verano Miwock
-Kaopi
-El último set
-Los sonidos del silencio
-Banda sonora
-Las fans
-Noche de viernes
-Campos de fresas
-Nunca seremos estrellas de rock
-Seis historias en torno a Mario
-La estrella de la mañana
-Noche de luna en el estrecho
-Retrato de un adolescente manchado
-Un hombre con un tenedor en una tierra de sopas
-Rabia
-Las furias
-Chicas de alambre
-El fabuloso mundo de las letras....
-En un lugar llamado guerra
-Zonas erróneas
-La piel de la memoria
-Casting
-Tiempo muerto

        Hay que añadir la “Biblioteca Sierra i Fabra” que es un proyecto de gran envergadura, las obras de ciencia ficción, las dedicadas al público adulto... y muchos más títulos; pero lo bueno de Sierra i Fabra es que un libro te lleva a otro y así el lector va saltando de obra en obra y disfrutando de tanta variedad.

    LA CRÍTICA HA DICHO
   
    Mucho es lo que podría decirse de Jordi Sierra i Fabra, pero recogemos algunas notas esenciales de lo que, en algún momento, la crítica ha dicho de él:

“Sierra i Fabra es un hombre con un talento exepcional y una capacidad de trabajo realmente admirable” (El Correo Español, 25/7/79)

“Es un lujo tener en España a uno de los mejores historiadores de música de nuestro tiempo. Sus enciclopedias son auténticos récord de Guinnes” (Raimundo Martínez. El Noticiero Universal).

“Uno de los pocos autores que consigue conectar con la grey adolescente y que cultiva una literatura vital, apasionada como lo es él mismo” (Diario Información de Alicante, 21/7/83)

“Es posiblemente el único gran autor de “trillers” español, en la línea de Irwing Wallace o Frederick Forsyth” (Luis Fernández, Garbo 19/12/83)

“Es el Isaac Asimov español, como lo demuestra el éxito de su trilogía encabezada por ...en un lugar llamado Tierra” (Manuel Delgado, TVE, 1987).

“No sólo escribe bien. Su prosa es densa, reflexiva, con una profundidad filosófica casi religiosa” (María Solé, ABC, 19/12/87)

“Lo mejor de Sierra i Fabra es su palabra viva en páginas creadas desde una sensibilidad de músico y poeta, auténtica y actualmente exquisita” (Ana Mª Navarrete, El Correo de Andalucía, nº 90)

“Un todo-terreno de la literatura, por amor, sin género que se le resista, que escribe con música de Strawinsky o los Beatles, rock o heavy” (Antoni Capilla, El Periódico de Barcelona, 26/4/90)

    LOS PRINCIPIOS DEL ESCRITOR (extraídos de su libro Rabia, SM, pp. 125 y ss)

    Por último dejamos que sea el propio autor quien nos cuente las claves que, según él, ha de tener un buen escritor. Si algo domina en las máximas o consejos o ideas que leeremos a continuación es la fuerza, la vehemencia y el entusiasmo. Sierra i Fabra no admite que nadie se aburra y se niega a dejar una sóla obra sin escribir mientras tenga un aliento de vida. Es así, un huracán.

Escribir y ser escritor

1. Al escribir, uno recuerda que “está” vivo, y que eso es un privilegio
2. No escribir, para muchos de nosotros, es morir
3. Escribir es una forma de supervivencia
4. Si no escribiese todos los días, uno acumularía veneno, y empezaría a morir, o a desquiciarse, o las dos cosas.
5. Uno tiene que mantenerse borracho de escritura para que la realidad no lo destruya
6. Una hora de escritura es un tónico
7. Si dejo de escribir un sólo día, me pongo inquieto
8. Sabio es el escritor que coconoce su inconsciente
9. Cuando la muerte reduce la marcha de otros, uno tiene que preparar de prisa un trampolín y saltar de cabeza a la máquina de escribir
10. El primer deber de un escritor es la efusión: ser una criatura de fiebres y arrebatos
11. En la rapidez está la verdad. Cuanto más deprisa escriba, más sincero seré
12. Escribo todas mis novelas en un chorro de pasión deliciosa
13. Hay escritores que tardan años en dar con la historia original que llevan dentro; otros apenas unos meses

Sentimientos y pasiones

14. No hace falta que te deprimas. No hace falta que te preocupes. No hace falta que empujes. Las ideas te siguen. Cuando bajan la guardia y están listas para nacer, me doy la vuelta y las atrapo
15. Trabajo. Relajación. ¡No pensar! (... porque eso implica MÁS relajación, MÁS espontaneidad y una mayor creatividad)
16. El mundo intenta darte alcance y asquearte
17. Saber divertirse trabajando
18. Hay ideas en cualquier lugar
19. Me fascinan los viejos
20. En los libros de poesías hay ideas por todas partes
21. Vivimos en una cultura y en una época tan intensamente ricas en basuras como en tesoros
22. Todo lo que se hace, hay que hacerlo con entusiasmo
23. Fiebre, ardor, delicia
24. Para alimentar a la Musa, es preciso haber tenido siempre hambre de vida, desde niño
25. Todos necesitamos que alguien más alto, más sabio, más viejo nos diga que a fin de cuentas no estamos locos
26. Soy esa rareza de feria, el hombre con un niño dentro que lo recuerda todo
27. Hace mucho que aprendí que yo no veo de manera directa, que el que sobre todo se “embebe” en mi incosciente
28. Si todo esto parece mecánico, no lo es. Me guían las ideas. Cuanto más hago, más quiero hacer. Uno se vuelve voraz. Le entran fiebres. Conoce júbilos
29. Yo creo que finalmente la cantidad redunda en la calidad
30. La cantidad da experiencia. Sólo de la experiencia puede surgir la calidad
31. El trabajo del artista es tan arduo que un cerebro que vive por su cuenta acaba desarrollándose en los dedos
32. Lo que estamos intentando es encontrar una forma de liberar la verdad que todos llevamos dentro
33. Que el mundo arda a través de uno mismo


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JORDI SIERRA I FABRA: LA FUERZA DE LAS PALABRAS

por Anabel Sáiz Ripoll
Profesora Secundaria IES Jaume I de Salou y Doctora en FilologíaI.

Publicado en Alacena nº37, Madrid, páginas 50 a 53

    Escribir sobre Jordi Sierra i Fabra (Barcelona, 1947) siempre supone un reto y un gran esfuerzo de síntesis porque es imposible condensar en las páginas de un artículo -casi siempre insuficientes- toda la obra y el espíritu de este escritor visceral e intuitivo que nos sorprende a cada paso con sus temas y sus planteamientos.
    En 1997 se cumplieron sus bodas de plata con la escritura; aunque para él eso, más que un logro, fue, simplemente, un paso más en su evolución personal y literaria.
    Jordi Sierra i Fabra también es uno de los autores más premiados y considerados en la literatura juvenil española. Por eso el presente estudio enlazará las respuestas de Jordi Sierra i Fabra a las preguntas que le planteamos un día de enero del 2000 con el análisis de algunos de sus temas y constantes.

    1. A Jordi Sierra i Fabra se le considera una especie de todo-terreno de la literatura; pero ¿en qué género te sientes más a gusto?
    “No tengo preferencia absoluta por ningún género, me siento cómodo en todos y soy un todo-terreno literario. Trato de cambiar siempre de registro así que nunca hago dos otras seguidas de un mismo género. Lo que me gusta es escribir”.        
     Y es que Jordi Sierra i Fabra, posiblemente es uno de los pocos escritores actuales -quizás el único- que  ha tocado todos los géneros posibles. De la novela de aventuras, a la poesía; de la novela de ciencia ficción al relato más realista; de la novela biográfica a la novela imaginativa. Se trata de un autor intuitivo y “polifacético” que no pierde ninguna ocasión para escribir ni ningún tema ni ningún aspecto que le interese de forma especial porque a este escritor, tremendamente enérgico y apasionado, le motiva todo lo que tenga que ver con el ser humano, aplicando, de forma muy exacta, la máxima clásica de Terencio:  “Hombre soy y nada de lo humano me es ajeno”.
    Cabría también aludir a sus lecturas y a sus influencias literarias. Desde pequeño sintió, de forma autodidacta, la necesidad de leer. Y leía todo lo que caía en sus manos: novelas del Oeste, de gángsters, de marcianos...Confiesa que sus héroes infantiles han sido Guillermo Brown, Tarzán, Flash Gordon y el Capitán Trueno. Comprendemos su capacidad casi camaleónica al escribir, dadas las influencias tan dispares que ha recibido y su arrolladora personalidad.

    2.  Enlazando con la anterior pregunta, eres un escritor con una obra considerable -más de 200 títulos publicados- y conocido en el extranjero por las traducciones; pero ¿por qué prefieres que digamos de ti que eres fértil y no prolífico?
    “Es una manía mía. Odio la palabreja, porque se emplea para todo. Pero si fabricara tornillos y, en lugar de 5000 al día hiciera 6000, sería prolífico. Y no pienso que el arte sea eso. Soy fértil porque tengo imaginación, y lo bastante capaz de escribir la mayoría de lo que se me ocurre por esa misma razón. Es cuestión de semántica. Fértil es más bonito que prolífico, más poético”.
    Jordi Sierra i Fabra empezó a escribir a los 8 años. Nadie le negará un continuado aprendizaje. A los 25 años le publicaron su primer libro. Es comprensible, conociéndolo un poco, que quiera derramarse sobre el papel, que quiera plasmar todas las historias que, a buen seguro, le bullen por la mente.

    3.De Jordi Sierra i Fabra nunca se podrá decir que ha vivido en una torre de cristal alejado del mundo, ya que eres en escritor comprometido con tu época. ¿Puedes hablarme de este compromiso y de cómo afecta a tu literatura?
    “Esta respuesta merecería un libro y es difícil de resumir. Hace poco alguien criticó duramente que “sacara noticias de los periódicos para hacer novelas, mostrando mi falta de capacidad e imaginación”. Es aberrante que alguien pueda decir eso, a menos que no me conozca en absoluto. Por suerte, Goytisolo dijo hace unos días también que en España no hay autores comprometidos, que nadie habla de los grandes temas que afectan a la humanidad salvo dos o tres, y yo soy uno de ellos. Sí, me siento comprometido, y mucho, pero no porque lo lea en los periódicos, sino porque lo he visto con mis ojos. Viajo sin parar, y de mis vivencias saco mis obras, no de los periódicos, aunque luego me documente con ellos. Gunter Grass dijo al recibir el Príncipe de Asturias que ama escribir pero que se le atravesó Alemania en su obra. Yo amo escribir pero se me ha atravesado el mundo. Cierto que también hago obras de humor, y novelas con personajes adolescentes y sus problemas, pero en los años 90 la mayoría de mis grandes obras son duras y reales, y es porque las siento así. Repito lo que digo siempre: que escribo lo que siento, no lo que imponen las modas o el público o los editores. Hace quince años empecé a hacer novelas realistas cuando nadie las hacía, por ejemplo. Mi literatura está ahora mismo muy afectada por ese compromiso”.
    Queda claro, pues, que Jordi Sierra i Fabra se implica hasta el fondo en el mundo que le ha tocado vivir y lo hace de manera certera y clara, aunque sin cerrar, por supuesto, la puerta a la esperanza. Podemos citar, por ejemplo, Campos de fresas, en el que se interna en el ambiente de las drogas de diseño; Malas tierras, en que aborda la donación de órganos y toda la angustia que hay detrás; Noche de viernes se centra en la “movida” de los jóvenes que viven entre el bienestar y la autodestrucción;  El tiempo del olvido se atreve con la terrible actualidad del terrorismo. No obstante, la implicación de Sierra i Fabra no se para en las cuestiones que le rodean; sino que va mucho más lejos. El último verano miwok ya alude, quizás de manera secundaria, a la persecución a la que han sido sometidos los indios de Norteamérica; en La música del viento denuncia la explotación laboral infantil; en Kaopi se centra en las etnias perseguidas; Noche de luna en el estrecho  va directo a la inmigración ilegal de magrebíes y al trato que sufren en su propia tierra, en manos de traficantes sin escrúpulos; Las alas del sol muestra la vida en un campo de refugiados, el campo de Shek Kong en Hong Kong y lo terrible que es sobrevivir entre las propias mafias que se generan en el campo y las trabas legales; La memoria de los seres perdidos se centra en un caso de adopción ilegal en la Argentina de la Dictadura; Reventando silencios recoge la biografía de Víctor Jara y es un libro valiente que expone, con toda su crudeza, la represión que se llevó a cabo en el Chile de Pinochet.
    Jordi Sierra i Fabra también se anticipa al futuro y nos muestra un mundo de ciencia ficción en la trilogía el “Ciclo de las Tierras”, por citar un ejemplo. Este “Ciclo” viene a ser la crónica de una sociedad de cemento y de hormigón que ha evolucionado mucho en el aspecto externo, pero que sigue vacilando y teniendo miedo, como las indefensas criaturas -los hombres- que la habitan al lado de las máquinas, seres que, con el tiempo, se han contagiado de los sentimientos volbles y vulnerables de las personas.
    Por lo tanto, el autor parece imponerse una tarea que es trazar un itinerario claro y preciso por el mundo, hostil y duro, y buscar la salida, las claves que nos hagan no perder lo que verdaderamente importa: la paz, la igualdad, la justicia social. Y es que Jordi Sierra i Fabra se declara insatisfecho; pero eso no le frena ni lo para: “Yo estoy insatisfecho. Acuso todos los males del mundo, pero no dejo que eso pueda conmigo porque si algo tengo es que puedo contarlo. Quiero contarlo para que los demás se conciencien.” (1)
    A Sierra i Fabra, sin duda, lo que más le interesa es el ser humano, como ya dijimos,  y por él y para él escribe y plantea problemas, dudas y esperanzas: “El humanismo es la clave en todo momento, en todo tiempo y en cualquier lugar, de cuanto se haga pensando en, por y para el ser humano y en su proyección en el futuro. Situar a ese ser humano en el perfil de ese futuro, ya sea el inmediato o el lejano, es ahondar por fuerza en las raíces de la historia, el pasado y el presente”  (2).

    4. A menudo, en tus declaraciones, manifiestas tu independencia y libertad a la hora de escribir; pero ¿te planteas un tipo de lector determinado antes de escribir una nueva obra?
    “No nunca. Ni cambio el lenguaje porque sea un cuento o una novela policiaca. Escribo y ya está, usando siempre las variedades lingüísticas o estilísticas que me da mi capacidad. No obligo a nadie a editarme y menos a comprarme. Por lo tanto, no tengo que estar supeditado a ninguna dictadura de modas, estilos, carácteres, etc. El artista que piensa en qué le gustará al público, o a su editor, o cuánto ganará con esa novela, para mí no es un artista, es un mercenario, aunque lo respeto, que conste.”
    Jordi Sierra i Fabra publica en distintas editoriales, aunque con SM mantiene una relación especial que él mismo explica: “... sería injusto si no reconociera que la editorial que me descubrió como “autor infantil-juvenil” fue SM y que con ella mi gratitud  en 15 años de colaboración es infinita” (3).
    Hay una colección, Gran Angular, en la que Jordi Sierra i Fabra ha publicado frecuentemente, aparte de que ha sido ganador en diversas ocasiones del premio que lleva el mismo nombre (aunque ha sido editado también en el Barco de Vapor y en Alerta Roja). Concretamente, en 1980 se presentó  con El cazador a este premio y lo ganó. Era su primera obra en la literatura juvenil y, a partir de ahí, se inició en este camino espléndido. Ganó de nuevo el Gran Angular en 1982 con ...en un lugar llamado Tierra; repitió en 1991 con El último set... y, así, paulatinamente, Jordi Sierra i Fabra se ha convertido en el autor más publicado en la colección.
    Veamos, muy generalmente, el grupo de intereses de estos Gran Angular hasta hoy:
    1. Personajes reales y biografías: El joven Lennon, Reventando silencios.
    2. Aventuras: El cazador.
    3. Realismo en la vida cotidiana: Malas tierras, Campos de fresas, La balada del S. XXI.
    4. Denuncia social: El último verano miwok, La memoria de los seres perdidos.
    5. Superación de problemas (autorrealización del protagonista): La voz interior, La estrella de la mañana (en Alerta Roja), El último set.
    6. El futuro: ... en un lugar llamado Tierra, Regreso a un lugar llamado Tierra y El testamento de un lugar llamado Tierra. La trilogía se publica entre 1983 y 1987 y aborda la relación y el conflicto entre hombres y máquinas, aunque el final, como suele ser habitual en Sierra i Fabra, es esperanzador.  Comenta el autor que, cando escribió la primera obra del ciclo, no se lo planteó como ciencia-ficción, sino como un tema del futuro.

    5. Un reproche frecuente que se le hace a Jordi Sierra i Fabra es que escribe mucho, demasiado y de todo. ¿Te molesta?, ¿Qué contestarías a los que opinan así?
    “Otra respuesta larga. Primero, los que me reprochan eso no tienen ni idea de quien soy ni de lo que representa ser escritor, sentir ese fuego, esa pasión que te obliga a escribir. Segundo, lo de escribir “tanto” es relativo. Balzac y Simenon hicieron 400 obras cada uno y hoy son “genios”... porque están muertos. Yo llevo más de 200 pero estoy vivo y aún me queda cuerda. Tercero, no escribo aprisa, es falso. Tardo años en preparar mis novelas (la mayoría), y hasta que no tengo un guión perfecto y la película de la obra visualizada en mi mente, no la escribo. Eso sí, tengo siempre en la cabeza quince o veinte guiones al mismo tiempo. Cuando la escribo, sólo pienso en esa obra, me siento y sale de un tirón, en unos días. “Escribir aprisa” es un término falso, pero a los que se meten conmigo les va de perlas. Ray Bradbury dijo que “cantidad es igual a calidad, porque cuanto más escribes más sabes escribir”. Opino lo mismo. Si no cuidara mi obra sí sería verdad, pero la cuido. Otra cosa es que cometa errores, como todo el mundo, o que en mi afán de buscar siempre nuevas formas de escribir, me pase y “la cagué”.
    Jordi Sierra i Fabra trabaja con mimo las estructuras de sus libros que ofrecen  un entramado perfecto y acabado. Y eso, por descontado, no es fruto del azar. Podemos comentar, sin ir más lejos, Reventando silencios. Aquí, con el silencio de tema central, va entretejiendo la historia:
    Primer silencio, Segundo Silencio, Tercer Silencio , Del silencio al grito y El grito. Es una estructura gradativa ascendente que va incluyendo como elementos importantes fragmentos de canciones de Víctor Jara. Vemos que el grito final es, precisamente, el silencio total del cantautor; pero, en cuanto es asesinado, su nombre y su voz van a atronar en todo Chile porque ha dejado de ser una persona y se ha convertido en un símbolo.
    Jordi Sierra i Fabra está luchando contra su tiempo personal y terrenal, por eso escribe, porque quiere contar el mayor número de historias y experiencias posibles. Sin embargo, como él mismo acaba de decir, no escribe tal cual, sin pensar. Su característica es que él medita mucho la historia, la va acariciando en su cabeza, le da vueltas, hasta que, un día, sale, entera y libre. Entonces es cuando él empieza a escribir, pero detrás hay una intensa labor de documentación y de trabajo.

   6. En tu obra hay una serie de personajes que se van repitiendo, el del escritor, el del anciano sabio... ¿Eres consciente de ello?
    “Es cierto, soy consciente y lo hago a posta. Es más, añadiría como constantes el periodista y la música. Uno siempre tiende a escribir de lo que sabe. No soy abogado, así que meterme en un juicio en España con su jerga, me costaría; en cambio soy escritor, y durante la mitad de mi vida he actuado de periodista entrevistando a las figuras del rock. De niño tenía a los escritores mitificados, los veía especiales. Ahora lo soy y me sigue fascinando. Escritores y periodistas me han juego en mis novelas, como la música, que es algo que unifica al 90 % de los jóvenes y es el mundo que mejor conozco. Lo de los ancianos es porque los venero, porque pienso en lo que han visto y lo que se irá con ellos cuando mueran. Será porque no conocí a mis abuelos, digo yo, no sé. Pero en España a los viejos se les trata muy mal, incluso por parte de hijos o nietos. Creo como los chinos que una persona anciana es más sabia, aunque nos parezca anticuada. Además todos seremos viejos algún día”.
    Siguiendo con estos personajes clave, en El último verano miwok, Pablo Lafarga es un escritor compulsivo que, como el propio Sierra i Fabra, derrocha energía y pasión. Ernesto es el escritor, ya mayor, que en El último set  orienta a Virginia. En la serie Víctor, en Noticias frescas, Víctor anda todo el día en las nubes porque un escritor les ha hablado en el colegio y él quiere organizar un periódico. Recordemos que, entre las actividades frecuentes de Jordi Sierra i Fabra están los encuentros en colegios e institutos con los chicos y chicas que han leído sus novelas.
    No obstante, aparte del protagonista joven, suelen aparecer otros personajes adultos de mediana edad que juegan un papel importante en la vida de este joven. Carolyn, la segunda esposa de Pablo, en El último verano miwok  acaba siendo el nexo de unión entre el padre y su hijo, David. María es una monja poco convencional. Su papel en La voz interior es decisivo. El psiquiatra de El niño que vivía en las estrellas es también un caso de compromiso con su profesión. El policía de Campos de fresas no ceja en su búsqueda para ayudar a los padres de Lucy. En La memoria de los seres perdidos un personaje adulto, de una ONG, es quien desvela la adopción ilegal a Estela.
    En un alto número de historias, estos personajes giran en torno a la familia, a las relaciones de parentesco, aunque la amistad y las relaciones sentimentales son también esenciales.
    Sin embargo, el personaje adolescente es el básico en su obra y el que retrata magistralmente. Jordi Sierra i Fabra tiene muy en cuenta los intereses del joven y, sobre todo, lucha para defender el desarrollo pleno de su inteligencia, memoria, imaginación... Al ser personajes cercanos al lector, es fácil que se dé un proceso de identificación, con lo cual, el lector adolescente, gracias al personaje ficticio, acaba preguntándose sobre el sentido de la existencia y es posible que elabore, progresivamente, su propio sistema de valores. Son chicos, básicamente varones -aunque, en los últimos títulos, la chica cobra protagonismo-, rebeldes, a los que les gusta la música, que hacen de sus intereses su propia bandera y que luchan por mantener sus criterios y su independencia; para  los que el amor y la amistad son valores incuestionables. Son chicos que, en suma, luchan para superar sus propias contradicciones y limitaciones y encontrar su lugar en el mundo.

    7. Se ha hablado mucho de tu relación con la música, ¿podrías añadir algo a su presencia en tu literatura?
    “Tal y como acabo de decir, mis amigos son músicos, he recorrido medio mundo con las estrellas del rock, lo conozco, lo he vivido, hablo ese lenguaje, y encima es algo que a los jóvenes les fascina. Será tonto no usar ese caudal de sensaciones, aunque en la última década sólo he hecho media docena de obras con la música de protagonista real. Otra cosa es que haya referencias. “Nunca seremos estrellas del rock”, por ejemplo, no es una novela de rock”.
    Jordi Sierra i Fabra no puede vivir sin la música. Para él es otra pasión tan arrolladora como la escritura y sule unirlas muy a menudo. Campos de fresas  toma el título de una canción de Los Beatles, conjunto imprescindible para entender a Sierra i Fabra. El joven Lennon reconstruye los años de adolescencia de John Lennon y se cierra con su muerte que el autor califica de manera rotunda: “El futuro había terminado”. Malas Tierras se desarrolla en torno a un concierto de Bruce Springsteen. El Boss tiene, prácticamente, la edad de Sierra i Fabra y, junto con Los Beatles, es el cantante más mencionado en su obra. Led Zeppelin es el enlace previo entre los personajes de El tiempo del olvido. Banda sonora  recoge el ambiente del viejo rockero y el de los nuevos músicos. La balada del Siglo XXI  es una historia dura sobre la creación de un grupo musical que tiene mucho éxito y eso es, precisamente, lo que hace que pierdan el norte sus componentes. Cuanto más alto sube el grupo, más dura es la vida con ellos.  La memoria de los seres perdidos acaba con la canción de Sting, “Ellas bailan solas”, que es un canto emocionante a las madre y abuelas que han luchadi por encontrar a sus seres perdidos. Y, por supuesto, Reventando silencios viene teñido de música, la de Víctor Jara, por supuesto, pero también la de Violeta Parra.
    Hay otra influencia notoria en la obra y en la vida de Sierra i Fabra. Hablamos del cine, aunque no siempre esté de acuerdo con él. Así, hablando de sus historias de ciencia-ficción, declara: “... me confieso poco lector de ciencia ficción actual, en la que hay mucho de postizo y muy poca verdad, no ya científica, sino elemental, fenómeno ampliado, todo hay que decirlo, por la caja de resonancias y el gigantismo de un cine que ha olvidado también una parte fundamental del género: el humanismo” (4)
    No seríamos del todo exactos si no aludiésemos a una afición de Jordi Sierra i Fabra que, evidentemente, se refleja en su obra. Se trata de los viajes, a los que él acaba de aludir en una de las respuestas anteriores. Para Jordi Sierra i Fabra viajar es “una necesidad y una liberación”. Ha viajado por Londres, Nueva York, Los Ángeles, China, Nepal, Indonesia, India, Pakistán, países de Hispanoamérica, el Caribe, Cuba... Es, como sucede con la escritura, “un viajero compulsivo”.

    8.  Víctor es tu personaje más querido. Háblame de él.
    “Quería crear un personaje que fuera el niño que no pude ser por muchas razones, pobreza, tartamudez, etc. Y también hacer un homenaje a mi héroe infantil, Guillermo Brown. Y además crear un niño español que pueda vivir en cualquier pueblo o ciudad española, que no sea catalán ni madrileño ni vasco ni andaluz, sólo español. Así nació Víctor en diciembre de 1989, navegando por el río Nilo. Es hijo de faraones”.
     Víctor es el protagonista de una serie de libros, llenos de humor y de alegría, en los que se retrata la vida de un niño normal, con su familia, sus amigos, sus travesuras. Víctor continuamente cuestiona el mundo adulto, aunque de forma amable e irónica; pero a él todo lo interesa, todo le preocupa, todo le conmueve. Las aventuras de este niño son reales y cargadas de actualidad.
    Gracias a la serie protagonizada por Víctor conocemos su entorno físico y familiar (sus padres, sus hermanos y amigos...) y todo el discurrir de la vida llena de “avatares” divertidos. Víctor no sabe cómo se las apaña, pero siempre consigue que los demás se enfaden con él. Es un niño con ideas “geniales” que razona muy bien, pero que se pierde -o eso opinan los que se ven implicados en sus historias- por su desemesurada imaginación.

    9. Eres un escritor muy premiado y reconocido. ¿Qué te han aportado los premios?
    “ En primer lugar, me gusta competir, el morbo de ganar o perder (sólo me cabrea quedar segundo, perder y quedar último no). Nunca he concursado por el dinero del premio (a fin de cuentas te lo descuentan después, así que no es un “premio” sino un avance), sino por el gusanillo de estar ahí. Pero reconozco que los premios te dan publicidad y hacen que tus libros se vendan más, lo cual equivale también a seguridad y estabilidad. ¿Y a quién no le gusta la publicidad? Los escritores no tenemos otra forma de salir en los periódicos, a veces, que ganar un premio. Y eso que me siento bastante mimado por los medios informativos. Si no hubiera ganado el Villa de Bilbao y el Ateneo de Sevilla siendo joven no habría dado el gran salto, y si no hubiera ganado el Gran Angular tal vez no hubiera acabado escribiendo para jóvenes. Quién sabe. Tampoco he ocultado que mi padre murió muy joven sin ver nada de lo que he conseguido, y que además murió dos semanas antes de que yo ganara el primer premio literario de mi vida. Así que ahora inconscientemente tal vez los coleccione para él. Siempre quiso que ganara un premio para estar seguro de que iba a conseguirlo”.
    Jordi Sierra i Fabra, haciendo un apresurado recuento, ha recibido los premios Ateneo de Sevilla, Villa de Bilbao, Gran Angular, Columna, Edebé, Vaixell de Vapor, CCEI, A la orilla del viento... Aparte, ha sido traducido a varios idiomas y es, como venimos diciendo, un escritor muy conocido y valorado.

    10. Éste es un punto y seguido porque Jordi Sierra i Fabra está en perpetua evolución; pero ¿en qué estás trabajando ahora?
    “Nunca hablo de lo que hago ni de lo que voy a escribir. Hay libros que salen en meses y otros que aguantan turno en una colección y tardan años. Tengo ya obras contratadas para el 20002 porque son intemporales, mientras que a lo mejor el que hago ahora es actual y sale en seguida. Pero nadie más que yo sabe lo que hay en mi cabeza”.

    ... Continuará

    Con toda seguridad volveremos a escribir acerca de Jordi Sierra i Fabra porque nos sorprenderá una y otra vez con su especial manera de ver el mundo y de abordar los temas más polémicos. Aparte, hay muchas posibilidades para tratar su producción, todas ellas atractivas. Ésta primera aproximación es general y tiene como objetivo fundamental acercarnos no sólo a la obra, sino, esencialmente, al autor. Conociéndolos un poco, podremos leer con más gusto, si cabe, todas sus historias (5).

    NOTAS A PIE DE PÁGINA

(1). Mª Cruz Delgado y Rosa Luengo: Jordi Sierra i Fabra: un escritor lleno de vitalidad”,  en “Amigos del Libro”, nº 40, abril-junio, 1998,  pp. 59-64.
(2). Jordi Sierra i Fabra: Ciencia ficción, la magia de lo fantástico o la realidad literaria de un futuro”, en  Corrientes actuales de la narrativa infantil y juvenil española en lengua castellana, Madrid, Asociación Española de Amigos del Libro Infantil y Juvenil, 1009, (Temas literatura infantil, 9), pp. 42-44.
(3).  Platero, nº 84, pág. 20.
(4). Ibid. nota 2, pág. 37.
(5). Puede consultarse, para tener otra visión, mi artículo “Jordi Sierra i Fabra, la pasión por la escritura”, CLIJ, nº 114, pp. 7-17.

    ©  Anabel Sáiz Ripoll


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“MATERIAL SENSIBLE (CUENTOS  CRUELES)”
por  Anabel Sáiz Ripoll, Doctora en Filología
http://www.islabahia.com/autores/anabel


 
No es la primera vez que nos ocupamos, en este espacio, de  Jordi Sierra i Fabra, un escritor camaleónico donde los haya, capaz de moverse a gusto en todos los géneros y con una vocación hacia la literatura infantil y juvenil bien demostrada.

 Jordi Sierra i Fabra es un escritor que se mueve con total soltura en cualquier género que se proponga. En cuanto tiene una idea ya no hay nadie que lo frene y esa idea, sea quimérica o no, dará su fruto, porque Sierra i Fabra es un hombre difícil de doblegar, que no se rinde ante los retos y que posee una gran fuerza interior y una voluntad de hierro.

 Jordi Sierra i Fabra (Barcelona, 1947) ha escrito cerca de 300 obras; así que es difícil presumir de haberlo leído todo; imposible, más bien. No acabas de leer una novela suya, cuando sabes que ha escrito otra y otra más; todas llenas de ese brío inconfundible, de ese estilo que podríamos calificar de “sierraifabrano”, porque nadie más que él lo tiene. Un estilo febril, que nos ofrece lo esencial, que en una palabra o en dos resume una gran idea. Ese estilo que es capaz también de remansarse y de reposarse cuando la historia lo requiere.

 Cabe señalar que Sierra i Fabra ha creado la Fundación Jordi Sierra i Fabra en Barcelona y la Fundación Taller de Letras Jordi Sierra i Fabra para Latinoamérica en Medellín, con la que está llevando a cabo una gran labor social.

 El próximo 27 de marzo se fallará el premio Andersen en Bolonia y Sierra i Fabra es nuestro candidato; así que ojalá cuando se publique este breve estudio podamos decir que ha sido reconocido con tan prestigioso galardón; aunque si no ha sido de este modo, tampoco pasa nada, porque a estas alturas Sierra i Fabra no tiene que demostrar nada a nadie y su prestigio es indudable.

 Esta vez queremos dedicarnos a una obra suya singular, que no deja de asombrar puesto que nada tiene que ver con lo que el autor ha escrito hasta ese momento. Es, por decirlo así, su obra más arriesgada y más comprometida. Y eso que a nuestro autor no le falta la vocación de compromiso en su producción.
 Nos referimos a su libro  “Material sensible. Cuentos crueles” (2005). Es un libro de formato grande, tipo álbum. Un libro que impacta a simple vista por las fotografías que contiene y que supone una apuesta por parte de la editorial que lo publica. El título es equívoco, ya que no hay crueldad en los cuentos que narra Sierra i Fabra; digámoslo mejor, no escribe “cuentos de crueldad”, sino que son cuentos que irradian ternura, desprenden humanidad y rezuman esperanza, aunque todos ellos afectan, eso sí, a “un material sensible” como son los niños de todas las partes del mundo, los niños que sufren, que malviven, que están sometidos, torturados; los niños olvidados, dejados de la mano de Dios; los niños que a nadie importan porque su voz no se oye, porque pocos los defienden y los protegen. Sierra i Fabra se mete en la piel de muchos de esos niños y se sumerge con ellos en sus vidas diarias, en sus vidas grises, llenas de sufrimiento, llenas de oscuridad, para denunciar lo que acaso no queremos oír en nuestro primer mundo, bien resguardados ante tantas miserias. Y lo que es más conmovedor es que estos niños aceptan su realidad, su presente sin dar muestras de odio ni de rencor.

 Sierra i Fabra es la voz de estos niños sin nombre, de estos olvidados. En cada uno de los cuentos personifica un Derecho del Niño que se está incumpliendo, ahora mismo, a cada momento, sin que a nadie le importe demasiado... al menos hasta ahora.

 Sierra i Fabra une calidad literaria a calidad social y teje un conjunto de 18 cuentos que son como estampas, como momentos de una realidad vigente, que no hay que ignorar y que no siempre está tan lejos de nosotros como nos parece.

 No obstante, no todo es negativo, en absoluto, porque al lado de Sierra i Fabra, delante o detrás, caminan otros organismos, miles de personas anónimas que tratan de contribuir a que esta situación se solucione o que al menos no se agrave. Y es posible que suceda así. Quizá quien lo lea ya esté contribuyendo al cambio divulgándolo.

 Cada uno de los cuentos viene ilustrado por una fotografía, que le da pie, una fotografía que trata de poner la imagen a las palabras, a la narración del autor y lo logra puesto que son instantáneas que impactan, que se te clavan en la retina y en corazón.

 Todos estos cuentos nos invitan a una lectura reflexiva y a hacer un ejercicio de responsabilidad, a la vez que nos permiten tener un espacio de ficción, puesto que estas situaciones pueden ser reales... o no serlo. Ahora bien, estos “Cuentos crueles” impiden que el lector vuelva la mirada y quiera hacer otra cosa porque, de alguna manera, te dejan clavado en la silla mientras los lees.

 Son cuentos breves, escritos con mucho dinamismo que se centran en un episodio, en un momento, al que Sierra i Fabra pone ojos, pone voz y pone luz. Cada cuento es, por así decirlo, el embrión de una historia mucho más larga porque detrás de estos 18 relatos se esconden, seguro, 18 novelas y lo que es mejor aún, 18 vidas.

 Por lo tanto quien, al leer el título del libro, crea que va a encontrar algo morboso, pues se llevará un desengaño (y nos alegra), puesto que este desengaño tal vez le haga ser más sensible con la realidad del mundo en el que vivimos, ahora mismo, aquí, sin ir más lejos.

 Vamos a ver más de cerca estos cuentos:

I.
 “La niña de Bogotá” nos habla de una niña que pide limosna por las calles de Bogotá. Una niña con cara y nombre, Adriana, que impacta en un turista europeo. Esta niña simboliza una historia marcada por la guerra y el hambre. Al pie del relato, el escritor declara que él es el turista europeo que se conmocionó ante esta niña que es capaz de resumir su vida con unas pocas frases: “Yo vivía en el campo, en una tierra muy hermosa, muy feliz. Pero un día llegaron las FARC y mataron a mi papá. Y después llegaron los “paras” y mataron a mi mamá. Y después unos y otros dijeron que estábamos con el enemigo. Así que tuve que venirme para acá, con mis abuelos –se estremece-. Aunque aquí hace mucho frío, ¿sabe, señor? Me gustaría regresar a mi pueblo. No me gusta el frío. Nunca lo había sentido. Esto es lo peor” pág. 9).

 II.
 “La muñeca de Zimbabwe” es la historia de la pequeña Ngabe quien ya empieza a dejar atrás su niñez y ha de sufrir, como una tradición inexcusable, la ablación del clítoris. Esta niña personifica todos sus miedos en su muñeca Mambé y trata, así, de consolarse de lo que vendrá. Ha oído, sabe del dolor, pero no sabe muy bien qué pensar. Cree que con su muñeca se acaba la pesadilla, pero no... la pesadilla empieza con ella: “Quizá sea verdad que duele muy poco y que la muerte solo se lleva a las niñas que ya están enfermas, aunque ellas no lo sepan” (pág. 15).

 III.
 “Canción dulce del Nilo” tiene como protagonista a Selima, la niña que ha de acarrear agua continuamente porque en su poblado se sufre la sequía. Sierra i Fabra dota a Selima con una gran imaginación, la crea llena de historias y de palabras para que así soporte mejor su peripecia. Y es que el autor es benevolente con sus criaturas de ficción y le gustaría que eso mismo se traspasase a las reales, ya que él se duele de ese destino:  “¡Vedla caminar, como cada día, eterna, sosteniendo el cántaro en la cabeza! ¡Vedla moverse, como una diosa terrena, alta, esbelta, con su piel oscura desafiando al sol y sus gráciles pasos sobrevolando la tierra que apenas parece pisar! ¡Vedla cantar, y sonreír, cargada de sueños, llena de las esperanzas que surgen de su cabeza a impulsos de sus trece años!” (pág. 21).

 IV.
 “Caminos de Guatemala” nos habla de Néstor, un niño guatemalteco que tuvo la desgracia de pisar una mina personal y perder la pierna, pero el día en que sucede el relato va a acudir a una ONG que le prestará una prótesis para su pierna y tal vez pueda tener una vida normal, aunque a Néstor, niño al fin, sólo le importa saber si volverá a jugar al fútbol alguna vez.

 V:
 “Alfombra de la India” es un cuento que golpea en nuestras conciencias ya que narra los avatares de los niños tejedores de alfombras en la India, sometidos por culpa del capitalismo que así lo exige. El relato es demoledor puesto que unos turistas ven el caso, son testigos de estos niños esclavizados, haciendo nudos con sus dedos frágiles y sin embargo miran hacia otro lado y acaban comprando las alfombras porque, dicen, ellos “viven así” y “no hay que mirar a la India con ojos occidentales”. Y se quedan tan contentos y siguen su camino.

 VI.
 “Un paraíso en Tailandia” es uno de los cuentos más duros ya que habla de la prostitución infantil y se centra en la pequeña Liu que ha sido vendida a un burdel, “El Paraíso” para prestar sus servicios y encima ha de estar contenta porque “podrá comer y será bien tratada”; pero, eso sí, la adoctrinan las niñas con más experiencias, mejor que finja que se lo pasa bien, así todo cesará antes.

 VII.
 “Un televisor en Caracas” es otro cuento doloroso que se centra en los niños convertidos en sicarios por algo mínimo como puede ser un televisor. El cuento es estremecedor porque al final descubrimos, en los ojos horrorizados de la abuela Graciella, que el pequeño Justito ha cometido un asesinato, a cambio de un televisor. Y todo porque la vida, allí, es “así de difícil”.

 VIII.
 “Montañas de México” habla de los niños que recogen la basura en México y que viven de lo que otros tiran, en montañas pestilentes, llenos de lo que otros no quieren. Manuel aquí es el niño quien, en su ingenuidad, aún cree que encontrará un tesoro entre tanta basura... algún día.

 IX.
 “Jugando de Vietnam a Hong Kong” es otro cuento de denuncia social, que se centra en los refugiados de Vietnam y en sus deplorables condiciones de vida; tan deplorables que envidian al sol que es el único libre de todos. Los niños, pese a todo, se adaptan y juegan y sueñan porque algún día dejarán “de ser refugiados para convertirse en americanos, o canadienses , o en viejos europeos” (pág. 60).

 X.
 “Orillas de Marruecos” es otra vuelta de tuerca al drama de los niños que cruzan el estrecho de Gibraltar en  pateras y que son engañados ya, desde el principio, por las propias mafias de su país. En este caso, el protagonista embarca y acaba su periplo en otro lugar, pero del mismo Marruecos, para mayor frustración y desconsuelo, ya que ha gastado todo el capital de la familia.

 XI.
 “Favelas de Río” recoge la vida de los niños de las favelas de Río de Janeiro, cuyas existencias no valen nada en absoluto y que viven siempre pendientes de un hilo y continuamente degradados a causa del pegamento que esnifan para seguir de alguna manera vivos.

 XII.
 “El soldado de Sierra Leona” es un cuento cruel con el niño como protagonista, un niño guerrillero que se ve obligado a matar porque así están las cosas en su país y que se hace hombre al matar, ni más ni menos así lo entienden sus superiores.

 XIII.
 “La novia de Sri Lanka” narra una peripecia mucho más íntima, la de la niña condenada a casarse con alguien que no quiere, sólo porque así lo deciden sus padres, sólo porque así se sella un negocio entre ambas familias. La vida de esas niñas no vale nada, son esclavas; así duele en el alma la pregunta que lanza el autor, ante la impasibilidad de todos que creen que sólo por casarse, la chica ha de ser feliz y sin embargo no lo es: “Entonces... ¿por qué llora la novia? ¿Por qué su mirada triste, huidiza, su miedo, su fragilidad rota, su desesperación y su angustia? ¿Por qué?” (pág. 89).

 XIV.
 “Ha nacido un niño en algún lugar de África” alude al parto de una joven africana, un parto difícil y doloroso, aunque ella aún no sabe lo peor, ni el pequeño que ha nacido. No saben que lleva la muerte en la sangre por el SIDA. No saben que es inútil ese nacimiento porque está condenado de antemano.

 XV.
 “Día de posguerra de Bagdad”  es otro cuento lleno de dolor puesto que habla del terrorismo personificado esta vez es una niña, a la que nunca han hecho mucho caso en su hogar, una niña que lleva unas bombas a la cintura y que se inmolará en nombre de algo que no sabe muy bien que es. Sólo en el último minuto, cuando Yaila, ya ha accionado  el disparador en el autobús, sólo entonces, cuando no haya marcha atrás, descubre la mentira de su acción; pero ya es tarde para ella... y para los viajeros del autobús que va a saltar por los aires.

 XVI.
 “La ventana de Lhasa” alude a la mentira de la televisión. La historia se ambienta en Tíbet y la televisión ofrece engaños para que nadie entienda muy bien su situación. La globalización, como dice el escritor, “es el futuro para unos. Y el gran genocidio para otros”.

 XVII.
 “Historia de una piedra en Palestina” es una especie de alegoría en  la que una piedra es testigo de muchos cambios, desde formar parte de un hogar hasta formar parte de la “intifada”; aunque a nada le ve sentido, porque nada lo tiene, ni mucho menos los niños que mueren cada día a causa del conflicto palestino-israelí.

 XVIII.
 “Y en algún lugar de España, Europa...” retrata lo imposible que es para Fátima luchar contra el destino, aunque viva en España y esté escolarizada. Sus padres, marroquíes, han decidirlo casarla con un hombre mayor que ella y Fátima sabe que tendrá que acatarlo porque nadie jamás le va a preguntar aunque su corazón grité de dolor.

 Todos estos cuentos van acompañados de una explicación final que los inscriben en el conflicto real y actual y que nos arroja datos y cifras para que seamos conscientes del problema que encarna cada cuento. Los cuentos de Sierra i Fabra vienen firmados por el año (desde 1998 hasta 2005) en que fueron escritos y por el lugar, la mayoría de las veces en los mismos lugares (o parecidos) que retrata en los relatos que, con toda seguridad, son fruto de lo que vio o intuyó en esos países o en estos países, porque algunos no están tan lejos. Cabe añadir que estos temas ya han sido tratados en otras novelas como “Noche de luna en el Estrecho”, “Las alas del sol”, “La bomba” y otros tantos; aunque nunca de una manera coral, como sucede en “Material sensible”.

 En definitiva, son cuentos narrados con sencillez, con un estilo cortante, muchas veces, un estilo que no se detiene en florituras, sino que hurga en la idea que a Sierra i Fabra le interesa destacar. Las palabras están al servicio de la denuncia y sin embargo no pierden ternura ni pierden emoción. Son cuentos que se leen de manera rápida, pero sobre los que hay que reflexionar después. Es un libro al que no hay que tenerle miedo, pese a las historias que relata, puesto que en el conocimiento de las realidades está la posible solución.

 No nos parece un libro infantil aunque esté protagonizado por niños, al menos no parece que un niño pequeño sea capaz de entenderlo todo, a no ser que alguien le pueda explicar con amor y paciencia esa otra realidad. Ahora bien, “Material sensible” no va a dejar indiferente a nadie. Seguro.


7 -  “EL COMPROMISO SOCIAL EN LA OBRA DE JORDI SIERRA I FABRA: 1983-2003”
por Jose R. Cortés Criado, Profesor IES María Zambrano de Torre del Mar, Málaga. Doctor. Especialista en Literatura Infantil y Juvenil.


¿Por qué una tesis sobre un autor de Literatura Infantil y Juvenil y el compromiso social?

Porque desde que inicié mi vida profesional hace más de treinta años he procurado fomentar el placer de la lectura y la escritura en mis alumnos, porque mi trabajo se dirige a adolescentes y jóvenes y porque me preocupa la educación.
 
Porque Jordi Sierra i Fabra es un escritor muy prolífico, muy apreciado por el alumnado, dispone de una amplia bibliografía y refleja en sus obras un serio compromiso con los problemas sociales que afectan especialmente a niños y a jóvenes.

Para la elaboración del presente trabajo partí de las siguientes hipótesis:

Toda sociedad cambia a través del tiempo, y los valores morales en los que se sustenta reflejan esas modificaciones.

La sociedad española sufrió grandes cambios durante los últimos años del siglo pasado que afectaron a la vida política, social, económica, cultural, y familiar. Estos cambios afectaron especialmente a los jóvenes.
 
Y como la Literatura nunca se ha mantenido al margen de las transformaciones sociales, y suele reflejar esos cambios, he estudiado el tratamiento que aquella ha otorgado a los valores éticos imperantes en nuestra sociedad.

También he prestado atención a los valores sociales respecto a la dignidad de la persona, a la tolerancia, a la libertad, a la autoestima, a la justicia, al respeto al medio ambiente, a la solidaridad, al diálogo, a la conciencia crítica, porque todos ellos están presentes en las obras literarias e influyen en los lectores.

Así mismo he analizado el tratamiento que esos principios morales tienen en la obra de Jordi Sierra i Fabra durante ese período de tiempo que abarca este trabajo de investigación y los he catalogado siguiendo una determinada taxonomía de valores.

La presente tesis doctoral está estructurada en seis capítulos:

Los dos primeros analizan los cambios llevados a cabo en la sociedad española entre 1983 y 2003, y la magnitud de los valores educativos.

El tercero se refiere a la Literatura.

El cuarto está dedicado a analizar el compromiso social en la obra de Jordi Sierra i Fabra.

El quinto recoge las conclusiones y el sexto, la bibliografía.

El primero: “Aproximación a la sociedad española entre 1983-2003”.

En él he efectuado un acercamiento a los cambios más importantes que durante estas dos décadas afectaron a nuestra sociedad.

Al comienzo de la década de los ochenta la sociedad española se esforzaba por afianzar la democracia en todas las instituciones y se encontraba inmersa en un período de grandes cambios.

Son muchas las diferencias que se aprecian en la familia, la educación, la sanidad, la tecnología, los servicios sociales, o en la economía, por ejemplo, si se compara la sociedad de principios del siglo XXI con la de los años ochenta.
   
El segundo: Magnitud de los valores educativos.

    Una muestra de la importancia que adquieren los valores éticos en una sociedad democrática es la vasta bibliografía dedicada a ellos que han elaborado expertos de todas las naciones y su reflejo en documentos tan importantes para nuestra civilización como la Declaración de los Derechos Humanos, la Declaración de los Derechos del Niño, el proyecto de Constitución Europea, la Constitución Española, los distintos Estatutos de Autonomía españoles, y en todas las leyes educativas promulgadas hasta hoy como la Ley de Ordenación General del Sistema Educativo o en Ley Orgánica de Educación.

    Todos los principios morales recogidos en los documentos antes citados se han de poner en práctica. Y el éxito de esta ardua empresa va a depender de los educadores, profesores, políticos y gestores, pues no sólo los centros escolares educan, y la influencia de estos últimos se ve cada día más recortada.
   
    Además, he de recordar que los valores éticos que fundamentan la base de una sociedad moralmente aceptable han estado y están presentes en la Literatura Universal y por ende, en la denominada Literatura Infantil y Literatura Juvenil.

    El tercero: La Literatura.

Entre 1983 y 2003, la Literatura se ha ido transformando con la sociedad española.

Con la llegada de la democracia y la desaparición de la censura, en el campo de las letras surgieron deseos de conocer las obras que permanecieron prohibidas por el anterior régimen y las tendencias literarias europeas, comenzando una época de experimentación literaria.

La Literatura Infantil y la Juvenil también sufrieron grandes cambios en estas dos décadas, aunque ya en los años setenta se comenzó a escribir una nueva literatura que intentaba liberar las costumbres y erradicar la literatura moralizante y conservadora que pretendía educar a niños y a jóvenes por medio de normas sociales obsoletas, acordes con las costumbres de otra época.

Como durante la década de los setenta la sociedad sufrió importantes cambios que afectaron a la concepción que se tenía sobre la infancia y la juventud, los autores que escribían para los más jóvenes olvidaron el sentido de protección y aislamiento al que se sometía a la infancia y comenzaron a escribir sobre problemas de autoritarismo, libertad, tolerancia, ecología…

Los temas preferidos en la década de los ochenta siguieron la misma línea marcada en la anterior: gran presencia de temas sociales como el respeto, la vida placentera, la ecología, algunas trasgresiones del orden establecido, la falta de apoyo social a determinados sectores juveniles, la delincuencia, etc.

Todos los temas, que tradicionalmente han sido vedados a los niños por los adultos, tienen cabida en esta nueva etapa literaria: los personajes rompen las reglas de urbanidad, buscan su identidad, se enfrentan a problemas de salud e incluso a la muerte, y defienden la convivencia y la solidaridad.

Estos cambios literarios trajeron consigo nuevos proyectos editoriales para el público infantil y juvenil en cuyos catálogos predominan escritores españoles, en clara oposición a lo que sucedía en la década anterior.

    Y una mayor permisividad social trajo consigo que los narradores expusieran en sus obras la realidad de forma cruda sin marcar diferencias nítidas entre el bien y el mal, ni despejar dudas sobre la ambigüedad en el comportamiento del ser humano.

    La década de los noventa avanzó sobre los mismos temas, pero se ocupó también de la inmigración, de las familias monoparentales, de la violencia doméstica, del consumo de drogas, de las nuevas enfermedades, así como de los conflictos psicológicos, y de la multiculturalidad.

    En el inicio del siglo XXI la Literatura pasa a considerarse un bien más de consumo y las editoriales buscan unos textos que sean atractivos para los lectores, abordando todo tipo de temas sin olvidar los asuntos más crudos de la vida, aunque no se intenten analizar las causas y las consecuencias de determinadas acciones que simplemente son relatadas como un fenómeno ajeno, con un estilo cinematográfico.

    Los temas tratados en la Literatura Infantil y Juvenil en el inicio del siglo XXI siguen siendo los mismos que en la década anterior, aunque ocupan más espacio los conflictos bélicos, los ataques o accidentes ecológicos y los relacionados con las conmemoraciones culturales de gran calado.

    El cuarto: El compromiso social en la obra de Jordi Sierra i Fabra.

    Para elaborar este capítulo analicé 108 obras escritas por Jordi Sierra y Fabra; de ellas, 45 están catalogadas para un público infantil; 53, para jóvenes, y 10, para adultos.

Un primer acercamiento a los valores éticos que encierran las distintas obras estudiadas resalta aquellos aspectos que se pueden considerar relevantes para las relaciones del hombre con sus semejantes, con otros seres vivos, con los elementos creados por la mente humana y con todo aquello que constituye el corolario de nuestra civilización.

Para organizar y catalogar mejor el análisis pormenorizado de cada obra, opté por clasificar los valores siguiendo una taxonomía de reconocido prestigio académico, recayendo la elección en la de Quintana Cabanas porque es la que mejor compendia, a mi entender, los valores morales, estructurados en cinco apartados: valores físico-vitales, afectivo-psicológicos, socioculturales, ideo-racionales y anímico-espirituales.

    Respecto a los valores físico-vitales, he de decir que el autor estudiado es un defensor a ultranza de una forma de vida que mejore las condiciones saludables de todos los seres vivos.

En sus obras de anticipación y ciencia ficción, tanto los personajes máquinas como los humanos se preocupan de la salud, pues es un tema de suma importancia y, según el autor vaticina, en el futuro habrán desaparecido enfermedades consideradas hoy sin curación posible y vicios que azotan la sociedad actual: tabaco, alcohol y demás drogas.

En las obras actuales de corte realista, se descubre una multitud de situaciones donde la salud ocupa un plano principal.

La salud y los hábitos correctos para alcanzar una mejor calidad de vida están patentes en casi todas las obras, bien presentando un personaje que defiende una sociedad libre de humos como en La fábrica de nubes, o unos jóvenes que aborrecen fumar en Rabia y en Casting, hasta otros que rechazan el consumo de drogas sintéticas en Campos de fresas y en El mensajero del miedo, sin olvidar la señora hipocondríaca, en Tortilla de aspirinas.

El alcohol como causante de la degradación física y moral de la persona está presente en obras de su primera época como Noche de viernes y otras más recientes como Retrato de un adolescente manchado y El mensajero del miedo.

Además se ocupa de la donación de órganos en dos obras: Malas tierras, y Donde esté mi corazón.

Otro valor físico-vital lo aporta el escenario donde se desarrolla la trama de sus novelas. Las obras seleccionadas reflejan ambientes muy distintos, los personajes se desenvuelven en lugares céntricos de grandes ciudades, barrios elegantes y burgueses, barriadas marginales, zonas de chabolas, arrabales, una selva, una isla, o una ciudad artificial. Estos escenarios pueden estar en España, EE.UU., México, Cuba, la selva amazónica, la isla de Pascua, o en el espacio sideral.

El maltrato en familia, por fin, es analizado en más de una obra. Tiene repercusión en Noche de viernes, Nunca seremos estrellas del rock, Las Furias, y La estrella de la mañana.

    Sobre los valores afectivo-psicológicos,

Sierra i Fabra presta especial atención al equilibrio y a la paz interior, como aglutinantes de todos los valores afectivos-psicológicos del individuo, por cuanto todo ello redunda en la salud mental de la persona.

El escritor catalán sabe que la vida no es siempre placentera, por lo cual, sus personajes, ya sean niños, jóvenes o adultos han de enfrentarse a sinsabores y momentos dichosos en el transcurso de su existencia; la suma de todas estas experiencias configurará la personalidad de los protagonistas.

La afectividad, la emoción, los sentimientos, están presentes en sus obras, aunque en distinto grado de intensidad; por ello es importante resaltar cómo algunos seres-máquinas del futuro imaginado por el autor tienen sentimientos casi humanos, aunque otros renieguen de los mismos, pues consideran que los sentimientos son factores incontrolados de las personas, y por tanto, carentes de toda lógica.

Lo que sí comparten las máquinas con los hombres es la satisfacción de vivir; Sierra i Fabra resalta el valor de la vida hasta tales extremos que todos los seres dotados de la misma se sienten felices y contentos por poder disfrutarla.

Quienes más la valoran son las personas que más cerca estuvieron de perderla, como es el caso de la protagonista de Donde esté mi corazón, y su familia más cercana, como ocurre en Malas tierras.

Y el amor, motor de la vida, es tratado por este autor desde distintas perspectivas. En las novelas juveniles cuando está presente es para resaltar su importancia en la formación de la personalidad de adolescentes y jóvenes, como ocurre en La estrella de la mañana, Dormido sobre los espejos o Una (simple) historia de amor.

Como contravalor se manifiesta cuando el joven no entiende las relaciones de pareja si no es sometiendo a la chica a sus dictados como sucede en Noche de viernes, o cuando, por diferentes motivos, el desamor, el rechazo o la violencia ocupan su espacio entre los miembros de la pareja, así se percibe en: Regreso a La Habana o Sin tiempo para soñar.

Mucho amor y comprensión piden los personajes de Sierra i Fabra mermados de algunas facultades físicas o mentales, como ocurre a Chelsea Thomas, afectada por el síndrome de Moebius, en La niña que no podía reír, o a Pablo, con síndrome de Down, protagonista de Soy especial para mis amigos, ¿Qué seré cuando sea mayor? y de Mis hermanos y yo.

Una buena autoestima, así como la amistad y las buenas compañías van a favorecer la vida emocional de las personas y Sierra i Fabra, consciente de ello, muestra en algunas obras su importancia para superar diferentes problemas en Seis historias en torno a Mario, Campos de fresas, El niño que vivía en las estrellas, La música del viento…

Los personajes que carecen de una buena autoestima y no cuentan con el apoyo afectivo necesario sucumben ante problemas que alteran su mente, como refleja El dolor invisible.

    En cuanto a los valores socioculturales.

En este apartado se destaca la importancia de las relaciones familiares en la vida de las personas, así como el valor de la convivencia pacífica y solidaria frente a situaciones violentas que marginan socialmente a una parte de la población.

Nuestro autor trata la familia como un factor fundamental en la formación del individuo, es decir, como el pilar básico en la vida de la persona y para él está tan asumido el papel a desempeñar por aquella y su trascendencia, que hasta los seres creados por el hombre con inteligencia artificial desean formar la suya propia, como ocurre en Martes XXIII, Las voces del futuro o Tres (historias de terror).

Resalta el valor de la familia como piedra angular en la construcción de la personalidad de niños y jóvenes, en obras como Sietecolores, o Zonas interiores, junto a otras que representan su valor opuesto, es decir, modelos de familias desestructuradas o inexistentes, tal como se puede leer en Retrato de un adolescente manchado o El rostro de la multitud.

Sierra i Fabra siempre apuesta por una forma de vida en paz con todos y con todo, desea que sus personajes formen parte de una sociedad solidaria con los más débiles, que respete las normas democráticas establecidas, el medio ambiente, la flora y la fauna.

Además, se muestra sumamente crítico con los comportamientos que alteran la normal convivencia. Critica abiertamente la guerra y los sufrimientos que provoca, la utilización de armas devastadoras como las minas antipersona, el alistamiento de niños en ejércitos regulares o en los grupos paramilitares, y la persecución de cualquier persona por sus ideales.

Ejemplos que confirman estos aspectos se pueden encontrar en obras como El soldado y la niña, Donde el viento da la vuelta o Un hombre con un tenedor en una tierra de sopas.

Tampoco deja de manifestarse contra la esclavitud, la explotación infantil, el maltrato a personas y animales, la insolidaridad, etc., en títulos como La piel de la memoria, La música del viento o Aydin.

Al igual que se ocupa de las consecuencias de un acto terrorista en El tiempo del olvido, o de los denominados “desparecidos” argentinos y chilenos en las páginas de La memoria de los seres perdidos, El peso del silencio, o Víctor Jara.

También trata el tema del racismo en otras obras como Frontera y Noche de luna en el Estrecho; o recurre al humor para tratar la discriminación de las personas que son distintas, en obras como Cabello blanco en cabeza peluda.

Respecto a los valores ideo-racionales he de decir que…

En este apartado se analizan las obras de Sierra i Fabra donde el conocimiento es la base para afrontar los desafíos de nuestra civilización y sirven para demostrar la verdad de todos los fenómenos que suceden a nuestro alrededor, teniendo presente que “nada hay más fuerte que el poder de la mente” , como recuerda el autor.

Para nuestro escritor, si el ser humano únicamente pensase de forma racional sería semejante a cualquier máquina dotada de inteligencia artificial, pero afortunadamente las personas disponemos de una chispa de energía no racional que marca las diferencias entre nosotros.

Sierra i Fabra llega a esta afirmación después de demostrar que las máquinas inteligentes creadas por el hombre no progresan en conocimientos si el hombre no introduce en sus programas los datos pertinentes, pues son incapaces de plantear una solución novedosa a una cuestión no recogida en sus archivos, como queda reflejado en la trilogía El ciclo de las Tierras.

    No hay duda de que el conocimiento es la base de toda instrucción, y que sin él no es posible el progreso de la humanidad. Muestras de ello se encuentran en La nave fantástica, Relatos galácticos o Los elegidos.

Este proceso puede ser un bien para la humanidad, o puede ser utilizado para conseguir un beneficio propio o para destruir a los enemigos, como se refleja en Marte XXIII y en Las voces del futuro.

Sierra i Fabra considera imprescindible la figura del profesor en todo proceso de enseñanza-aprendizaje, dejando constancia de ello en El asesinato del profesor de matemáticas, Rabia, Las Furias, La biblioteca de los libros vacíos, entre otros títulos.

También el escritor es un personaje clave en sus obras; dispuesto a ayudar a los jóvenes que desean dedicarse a la literatura. Se puede comprobar en las páginas de El fabuloso mundo de las letras, El último verano miwok, El hombre que perdió su imagen y Donde el viento da la vuelta.

Junto al escritor y al maestro está presente en numerosas obras el periodista, persona que antepone los intereses profesionales a los personales, dedicándose al periodismo de investigación y desdeñando el sensacionalismo de la prensa denominada amarilla en Las chicas de alambre, Tiempo muerto, Un hombre con un tenedor en una tierra de sopas o En un lugar llamado guerra.

También la creatividad ayuda a formar mentes equilibradas; la música, es fundamental al respecto. Siendo elemento destacado en obras como Mi primer libro de Ópera, La balada de Siglo XXI, Concierto en sol mayor, o El joven Lennon; y en clave de humor, también lo es en Cuando los genios andan sueltos.

En el apartado dedicado a los valores anímico-espirituales, se puede destacar que la obra de Jordi Sierra i Fabra está repleta de referencias a la moralidad, a la paz interior, al sentido de trascendencia, e incluso al sentimiento religioso, si se tienen en cuenta las veces que se nombra a Dios, las citas de pasajes bíblicos, los consejos para llevar una vida digna y solidaria, las menciones de diversas religiones, pero no encontraremos en sus obras adoctrinamiento ni defensa de ninguna religión concreta.

    El autor diseña una sociedad futura donde los diferentes dioses y la multitud de confesiones existentes en la actualidad han desaparecido.

    De la lectura de sus obras trasciende su formación judeocristiana, así, en Los elegidos se lee que el primer ser creado en la nave espacial se llama Adán.

    Jesucristo, Adán y Eva, Sodoma y Gomorra, Armagedón, son personas y lugares citados ...en un lugar llamado Tierra, primera parte de la trilogía titulada El ciclo de las Tierras.

    En Kaopi, en El último verano miwok y en La piel de la memoria se hacen referencias a creencias primitivas y a formas de pensar que hoy se consideran arcaicas.

En La música del viento narra diversas celebraciones religiosas hinduistas.

     Si hace referencia al Islam, comenta las creencias de sus seguidores y nombra algunos de los preceptos religiosos por los que se rigen, o critica los aspectos más intransigentes de los creyentes musulmanes, especialmente aquellos que afectan a la convivencia democrática, o atentan contra la libertad de la mujer, como se refleja en Frontera.

    Por último, he de resaltar que en toda su obra se manifiestan sentimientos de solidaridad, fraternidad, amistad, etc., los cuales trascienden las relaciones personales para transformarse en un ideal de vida que favorece la convivencia entre los seres humanos y la de éstos con el resto de los seres que pueblan el planeta, otorgando a las personas la dignidad suficiente para sentirse en paz consigo mismo y con los demás.
   
    No quisiera finalizar esta exposición sin añadir que la producción literaria de Jordi Sierra i Fabra no se ha detenido y que desde el año 2003 ha añadido a su larga lista de obras publicadas, otras 22 obras dirigidas al público juvenil, 28 al infantil y 12 al público en general, habiendo alcanzado un total de 316 obras publicadas hasta el día de hoy.
   
    Y que este año ha recibido el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil por su obra Kafka y la muñeca viajera, y también el Premio Bancaixa Ciutat d’ Alzira de Narrativa Juvenil por Els focs de la memoria.

                        José R. Cortés Criado
                        Profesor IES María Zambrano de Torre del Mar, Málaga. Doctor. Especialista en Literatura Infantil y Juvenil.

   
Posdata
Esta tesis doctoral fue leída y defendida por su autor el día 17 de diciembre de 2007, en la Sala de Juntas Rodríguez de Berlanga, de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Málaga, a las diez horas y treinta minutos, ante el tribunal constituido por:
Presidente:
Gabriel Núñez Ruiz, de la Universidad de Almería;
Secretaria:
Amparo Quiles Faz, de la Universidad de Málaga.
Vocales:
Pascuala Morote Magán, de la Universidad de Valencia.
Gloria García Rivera, de la Universidad de Extremadura.
Eloy Martos Núñez, de la Universidad de Extremadura.

El tribunal otorgó al doctorando, unánimemente, la máxima nota, siendo la calificación obtenida de SOBRESALIENTE CUM LAUDE.
La tesis fue dirigida por el Dr. D. Antonio Gómez Yebra, Jefe del Departamento de Filología II y Teoría de la Literatura de la UMA.



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Jordi, escritor viajero (A propósito de Kafka y la muñeca viajera)

por José R. Cortés Criado, Profesor IES María Zambrano de Torre del Mar, Málaga. Doctor. Especialista en Literatura Infantil y Juvenil.


Jordi Sierra i Fabra es un escritor empedernido y un viajero infatigable. Escribe desde bien pequeño, sobre todo desde que descubrió que al hacerlo no tartamudeaba, y viaja desde que tuvo posibles para hacerlo. Sus primeros viajes importantes los realizó con las grandes figuras del rock, fue su etapa de crítico musical, después comenzó a viajar a otros lugares del planeta, a esos donde no se celebran conciertos multitudinarios ni acuden los cantantes más afamados, son los países llamados del tercer mundo o en vías de desarrollo.

Para este sempiterno viajero tuvo que ser un regalo inimaginable saber que Kafka escribió cartas en nombre de una muñeca a su dueña, y comprendo que Sierra i Fabra escribiese el libro Kafka y la muñeca viajera, pues no podía ser de otra manera para una persona que disfruta recorriendo diferentes lugares del mundo. Viajar es una de sus aficiones, la misma que posee la protagonista no humana de esta historia.

Como es sabido, Kafka escribió esas cartas para consolar a una niñita desconocida, pero de ellas no se sabe nada, seguramente desaparecieron, por eso Sierra i Fabra se atrevió a idear los mensajes que una persona tan sensible y cultivada como Kafka podía haber plasmado.

Esta novela, escrita con gran ternura y grandes dosis de sensibilidad refleja el lado más humano del autor nacido en Praga y la ternura que es capaz de reflejar en sus páginas el escritor nacido en Barcelona.

Sierra i Fabra  narra maravillosamente lo sucedido; fiel a su estilo literario, nos ofrece un texto ágil, ameno, perfectamente estructurado en cuatro partes, repleto de mensajes positivos para la formación de los pequeños.

Cada parte tiene un título: Primer sueño: la muñeca perdida, Segunda fantasía: las cartas de Brígida, Tercera ilusión: el largo rumbo de la muñeca viajera y Cuarta sonrisa: el regalo. Los capítulos van indicados con las letras de nuestro abecedario.

La trama se desarrolla siguiendo el contenido de las misivas que la muñeca Brígida envía a su dueña Elsi. Atendiendo al contenido de las mismas se pueden entresacar estos datos:

En la primera carta la muñeca se disculpa por haberse marchado sin avisar y lo justifica aduciendo que las despedidas son tristes y ella quiere evitar penas a su dueña, y entre tantas disculpas se puede leer “Las personas y las muñecas estamos hechas de sentimientos y emociones que hay que ir gastando poco a poco. Son nuestra energía vital”  Quizás su destinataria no pueda comprender la profundidad de esta reflexión pero sí entiende que su muñeca es igual que ella.

Al hilo de esta carta, el protagonista le aclara a la niña que las muñecas que no abandonan a sus dueñas lo hacen por temor, pues lo normal es volar de los brazos de sus amas para ser felizmente libres, cosa que deseamos todas las personas al alcanzar una edad determinada.

En la segunda carta Brígida le cuenta sus andanzas por la ciudad de París, sólo le aconseja a su dueña que sea buena pero le inocula el placer de conocer nuevos lugares, así la niña comenta: “Qué suerte poder viajar” .

La muñeca era la más feliz de todas las muñecas del mundo, porque era libre, valiente y viajaba a todas partes, y allí donde iba se acordaba de su amiga/dueña.

Desde la sabana africana le cuenta lo que ve, lo que siente y lo que desea y entre otras cosas le cuenta que es incapaz de disparar un tiro contra los animales, “son tan hermosas estas bestias salvajes” , le comenta y le confirma la suerte que tiene al poder vivir en este mundo tan bello.

En esta carta, desde Tanzania, Brígida le habla a la niña de la importancia que tienen los sueños para poder alcanzar nuestras metas  y le anuncia que “los sueños son la base de la vida. Sin sueños no somos más que cuerpos perdidos que vagan por lo cotidiano” .

Por fin Brígida se casa y es feliz, Elsi también lo es al saber que su amiga/muñeca vive una nueva vida en compañía de la persona amada.

Kafka está contento, ha superado la prueba y le comenta a Dora, su compañera, que no ha creado una insólita fantasía, sino que ha recuperado a un ser humano, que prefería a la niña feliz que a la despechada por la pérdida de su muñeca.

El relato no transmite únicamente los sentimientos del autor, sino que también añade una serie de consejos que ayudan a los lectores a sentirse bien consigo mismo y con los personajes que encarnan valores positivos.

En este cuento, Kafka se siente feliz por la obra bien hecha, que no es sólo la escritura de las cartas sino el haber hecho feliz a un pequeña que se sentía dolida en lo más profundo de su corazón al comprobar que alguien le había arrebatado su muñeca.

Pero en realidad es Jordi Sierra i Fabra quien se siente feliz ante tamaña obra escrita. Es una persona que disfruta escribiendo y que consideró desde el principio este libro como una de sus mejores obras.

Por este libro ha obtenido el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil. Sierra i Fabra fue propuesto para el mismo en más de  una ocasión y este año, cuando el autor ha cumplido los sesenta, ha publicado más de trescientos libros, ha vendido casi ocho millones de ejemplares del conjunto de su obra en veinticinco idiomas diferentes, ha recibido veinticuatro premios más y otras tantas menciones y distinciones, es cuando ha alcanzado tan deseado galardón.

José R. Cortés Criado, Profesor IES María Zambrano de Torre del Mar, Málaga. Doctor. Especialista en Literatura Infantil y Juvenil.


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CONFERENCIA DE MARIA JOSÉ GÓMEZ NAVARRO EN JEREZ, FUNDACIÓN CABALLERO BONALD, EL DIA 19 DE FEBRERO DE 2009


    Es un privilegio tener a Jordi aquí, dispuesto a compartir su sabiduría y su experiencia con nosotros
    Me da un cierto pudor hablar de un autor con él delante. Él tiene mucho  más que decir.
    Cuando los organizadores me dijeron que disponíamos cada uno de una hora para una exposición y luego otra para el coloquio, me asusté pues me parecía que era demasiado tiempo. Luego, cuando entré a fondo en el tema y me puse a escribir me di cuenta de que el problema era el contrario, que hay tantas cosas que decir de Jordi y de su ingente y apasionante obra, y tanto material sobre él en su página web y en su obra La página escrita que el problema era seleccionar lo que pudiera ser más interesante. Y me puse manos a la obra a cortar y eliminar parte de lo escrito. Espero haber acertado con la selección.
    Empezaré por hablar de Jordi, mencionando los datos  más relevantes  que no haya dicho ya el presentador,. Espero que en la charla de Jordi y en el coloquio podamos despejar todas las dudas que tenemos sobre su vida y su incidencia en su obra literaria.
    Nació en Barcelona bajo el signo de Leo. Su vocación literaria es temprana, pues comenzó a escribir a los 8 años y a los 12 ya había escrito una novela de 500 páginas. Inició estudios de aparejador, al tiempo que trabajaba; pero su afición a la música moderna hizo que los abandonara para dedicarse por entero a ella. Llegó a dirigir programas musicales en la radio, como Popular 1 y Disco Express, y algunas de las revistas españolas más prestigiosas de este tema (Super Pop de la que fue miembro fundador). Es autor de la enciclopedia titulada Historia de la música rock. Más adelante dejaría estas actividades para dedicarse por entero a la literatura. A los 25 años publicó su primer libro. Desde entonces, ha escrito en castellano para niños, jóvenes y adultos, cultivando prácticamente todos los géneros literarios: novela, poesía, relato, biografía, historia, ensayo y, últimamente, ópera. Varias obras suyas han sido adaptadas al cine y al teatro, ¡y representadas en diversas ocasiones!.Tiene una obra muy extensa, más de 200 libros que se siguen vendiendo y leyendo con pasión: al final de La página escrita hay una relación de sus obras publicadas en las distintas lenguas de España y en Latinoamérica desde 1972 a 2006: no incluye enciclopedias de música, tratados, estudios ni biografías musicales, solo narrativa: 248 (falta la producción de 2 años). En 2007 había vendido más de 8 millones de libros (en las 4 lenguas de España). En junio del 2002, el Boletín de Temas Educativos (CIDE) del MEC informa que, entre los 10 autores más leídos por los alumnos de 4º de ESO de los centros escolares de España, Jordi ocupa el 8º lugar. Y destaca que sólo 4 de los autores citados están vivos: Delibes, García Márquez y Eduardo Mendoza). Y, como es lógico, ha obtenido multitud de premios (26 hasta el 2007). En 2007 fue galardonado con el premio Nacional de LIJ por una obra dirigida a un público muy amplio, Kafka y la muñeca viajera, que lleva ya 15 ediciones. Toda esta información la podéis encontrar en la página web de Jordi: www.sierraifabra.com. Jordi es un autor prolífico (él prefiere que digamos que es un escritor fértil, como la tierra) y un  viajero impenitente. Jordi vive con la misma intensidad que los protagonistas de sus novelas. Su afición a los viajes va pareja a su amor por la música y por la literatura. Y las dos primeras aficiones serán la fuente de inspiración de la tercera: la literatura. Me explico: en sus largos periplos por países lejanos descubre unas realidades muy variadas que le impresionan profundamente; y en el mundo de la música conocerá a una juventud muy distinta de la que protagoniza las novelas al uso. Se da cuenta de que hay una labor que le está esperando y que él, porque tiene una información privilegiada, fruto de su viajes y su convivencia con esos jóvenes en torno al mundo de la música, puede realizarla mejor que ningún otro: contar a los jóvenes lectores españoles, la mayoría pertenecientes a clases acomodadas, cómo viven, qué sienten, cuáles son los sueños y los problemas, en suma, la realidad, de una juventud española emergente en ambientes urbanos más populares, y también la realidad de niños y jóvenes de países del Tercer Mundo.
    Vemos cómo su vida le ha llevado a su obra y, también, cómo, es uno de los pocos privilegiados que consigue vivir de sus 3 grandes aficiones: los viajes y la música, fuente de información e inspiración de la literatura, y ésta como realización personal productiva. Este es el origen de su compromiso literario, del que espero que él nos hable más adelante con detenimiento. NO quiero dejar de mencionar otra afición de Jordi que tiene su reflejo en sus obras: el cine. ¿Sabéis que ve una película todas las noches para desengancharse de lo que está escribiendo y poder dormir? ¿De dónde viene, si no es del cine, la estructura literaria fragmentaria de muchas de sus obras (poliédricas como dice JDA), la agilidad de sus diálogos, la variedad y la potencia de sus personajes...?
    Pero Jordi ha ido más lejos, ha contraído una obligación, se ha comprometido a ayudar a los jóvenes españoles y latinoamericanos a través de 2 fundaciones que crea y financia: 1-. Fundación Jordi Sierra i Fabra (España) que pretende ayudar a jóvenes escritores convocando un premio literario para menores de 18 años, con dotación económica y el compromiso de publicación y distribución de la obra por la editorial SM. 2-. Fundación Taller de Letras Jordi Sierra i Fabra para Latinoamérica (Medellín, Colombia) creada para fomentar la lectura y estimular la creación literaria mediante programas de sensibilización, formación e investigación. Como material de trabajo para estas fundaciones, ha publicado en la editorial SM una especie de manual práctico de escritura, titulado La página escrita, donde explica lo que él cree que es el arte de escribir. Espero que él nos dé más detalles, incluso nos proyecte fotos sobre el funcionamiento de estas 2 instituciones.  

    Título sesión: El compromiso en la novela juvenil con referencia especial a Lágrimas de sangre.
    Compromiso: obligación contraída, palabra dada, fé empeñada:RAE y M. Seco.

    Jordi en la conferencia pronunciada en el 27 Congreso Internacional del IBBY en Cartagena de Indias en 2002 dijo: “Mi compromiso está basado en contar aquello que he visto y en luchar por aquello en lo que creo”. “Hay autores que asumimos el riesgo de ser menos agradables y más reales, porque hemos atravesado un mundo que sólo haciendo que se conozca podrá ser mejorado por futuras generaciones. Ese es nuestro compromiso”. “Abogo porque aceptemos también el compromiso de contar la verdad allá donde esté y que se la ofrezcamos a nuestros lectores con pasión y sinceridad.” Estos son 3 píldoras del pensamiento de Jordi, pero teniéndole a él aquí no tiene sentido que yo explique cual es su postura sobre este tema. Él lo hará mucho mejor que yo en su intervención. Yo voy a limitarme a encuadrar su obra.

    Distintas interpretaciones de “compromiso”  en relación con la literatura:
En el número monográfico (79-80 dic 2006-abril 2007) de la revista Peonza que publica el grupo Peonza de Santander, dedicado a Literatura y compromiso hay 2 artículos muy interesantes de 2 prestigiosos autores de LIJ: Ricardo Gómez y Gonzalo Moure.
     Ricardo Gómez diferencia entre escribir sobre temas sociales y el verdadero compromiso del escritor: crear una obra literaria que responda a valores estéticos y a su idea sobre el mundo. Prefiere hablar, como Coetzee, de “literatura compasiva”, con la que se pone en el corazón del otro, antes que de “literatura comprometida” que supone una obligación contraída. ««El propósito de la literatura no es informar ni denunciar. Para eso están las organizaciones solidarias y los medios de comunicación. Una obra literaria debe recrear vidas y entornos, con unas ciertas condiciones estéticas con el propósito de dejar huella en el corazón del lector que no debe salir indemne de la historia”. “Si consigue aportar al lector una visión profunda, diferente, íntima y nueva sobre el mundo, podríamos pensar que ha cumplido su propósito. Si además le hace un poco más sabio, un poco más solidario, un poco más crítico con la injusticia, un poco más abierto a las diferencias... resultará ser un poco más humano, lo que no es poco teniendo en cuenta los tiempos que corren»».
    Gonzalo Moure apuesta por una literatura para inquietar y poner en tela de juicio lo establecido, una literatura que aúne el compromiso moral y el compromiso estético. Se sorprende si se enuncia el tema del compromiso en la literatura. Lo considera una tautología: ««escribir es una responsabilidad moral, sea un libro de denuncia o sea un libro comprometido simplemente con la belleza y la misma literatura. No hay libros inocentes. Todos conllevan una posición ética y moral independientemente de la voluntad de su autor. Ser leído implica una responsabilidad moral”. “El problema reside en confundir compromiso con militancia o con panfleto”. “El meollo de nuestra compromiso moral es darle la oportunidad al niño o al joven de emocionarse en el encuentro con el ”otro” porque ese es el camino de vencer el individualismo feroz que nos impone nuestra sociedad de la abundancia. Si además el escritor tiene el coraje y la necesidad de estar donde se debe estar, mejor, porque esa presencia es consecuente con su literatura. No sólo escribe sobre el otro, sino también está junto al otro»».
    En 1990, la Asociación Española de Amigos del Libro infantil y Juvenil publicó un estudio titulado: Corrientes actuales de la Narrativa Infantil y Juvenil Española en Lengua castellana.
    El padre Francisco Cubells hace ahí una clasificación exhaustiva de la narrativa disponible en el mercado. Yo menciono únicamente lo apartados en los que creo que se podrían incluir mucha de las obras posteriores de Jordi que responden a su compromiso personal con la sociedad. Dentro del Realismo destaca 5 corrientes: 1-. Realismo de la vida cotidiana (apartado familia problematizada: padres separados, delincuentes, represivos, explotadores...). 2-. Relatos de conflictividad intrapsíquica o del desarrollo humano / de formación (no aceptación de sí mismo, crisis de la adolescencia, superación de odios..). 3-. Novela contestataria o de denuncia de los desajustes de la sociedad (relato pacifista, denuncia de injusticias sociales, delincuencia infantil y juvenil, anomalías familiares /violencia/, defensa de la naturaleza).
En este estudio, a Jordi se le pidió que desarrollara el apartado de Ciencia Ficción, pues en aquella fecha 1990 había desatacado más en este campo que en otros.
    Alfredo Gómez Cerdá desarrolla en este estudio el capítulo de psicoliteratura, como lo llaman  algunos especialistas como de Jesús Díaz Armas o libro psicológico: ««La gran novedad del siglo XX es penetrar en los personajes, llegar hasta la complejidad ilimitada de la persona, y desde allí narrar. A este fenómeno no ha escapado la LIJ  que ha visto cómo los personajes se han ido anteponiendo a todo lo demás, hasta conformar un tipo de literatura en el que lo más sustancial es el conflicto, lo interior, lo psíquico de esos personajes. Escribir este tipo de libros supone que el autor tiene que vivir especialmente cerca de sus personajes, tiene que establecer complicidades. Tiene que identificarse, emocionarse y sufrir con todos. Por lo general, los libros están escritos desde alguno de ellos, desde su óptica particular e interna. El estado de ánimo y los motivos de ese estado de ánimo suelen convertirse en el eje fundamental del libro. Plantean la tentación de la 1ª persona para dar un tono supuestamente autobiográfico. La primera persona encierra más riesgos y es más fácil dejarse arrastrar por las emociones. Es cierto que un relato en 1ª persona conseguido puede resultar de una frescura y una verosimilitud aplastante. // Es difícil que un autor que sabe que sus lectores son niños o jóvenes ofrezca una visión completamente nihilista de la existencia, a pesar de que él esté convencido de ello. El hombre está angustiosamente sólo en este mundo desmesurado e insolidario. Y tiene que hacer un esfuerzo, casi siempre sobrehumano, para dar sentido a su existencia. Yo quiero decir a los jóvenes que hagan ese esfuerzo, que tal vez merezca la pena.»»
    Este análisis me parece muy riguroso y, al leerlo, evocaba continuamente el estilo de Jordi y visualizaba muchos personajes que discurren por sus obras. Este es uno de los secreto de las obras de Jordi, no es que viva cerca de sus personajes, es que se introduce dentro de ellos y narra desde el interior del ser humano. Incluso en las obras que escribe “desde la observación ”ha conseguido meterse en la piel de los protagonistas. De esto sabemos mucho  los editores que, a veces le hemos pedido que retoque algún pasaje de un libro, y nos hemos encontrado con una negativa, no por falta de voluntad, si no porque ya no está en la piel de esos personajes y desde fuera no puede modificar nada.
    El capítulo de novela de denuncia social lo desarrolla Antonio Martínez Menchén y nos dice que se puede denunciar “desde dentro”, desde la vivencia del joven que el escritor fue (sería la verdadera denuncia), o “desde fuera”, no desde la vivencia, sino desde la observación o la información. En esta caso habla de “turismo social”. 
    Como voy a explicar más adelante, creo que Jordi escribe “desde dentro”, novelas psicológicas, cuando nos presenta esa juventud española emergente. Es su compromiso personal con esa juventud española. Y, sin embargo, narra “desde fuera”, hace “turismo social” (al decir de Martínez Menchén), cuando nos refleja la situación, los conflictos internos y externos de niños y jóvenes en otros países más o menos lejanos. Es su compromiso con la dura realidad del  mundo. Los libros que podíamos agrupar, teniendo en cuenta este proceso de creación (desde dentro // fuera), suelen coincidir con los que yo, de forma muy pedestre, agrupaba en la editorial, teniendo en cuenta el resultado, bajo las etiquetas de “libros espejo” y “libros ventana”. Los primeros miran hacia el interior del protagonista, nos hablan de sus conflictos más íntimos y de cómo el protagonista se debate en busca de una solución, y obligan al lector a mirar dentro de sí mismo: actúan como un espejo. Los segundos nos abren ventanas en nuestro limitado horizonte y nos acercan a personajes lejanos en el tiempo, en el espacio, pertenecientes a otras culturas, y nos ayudan a ponernos en la piel de otro cuyos conflictos tal vez tengan poco que ver con los del lector.
    En la entrega de los premios Príncipe de Asturias 2002, me impresionaron dos frases que pronunció Arthur Miller, ganador del Premio de las Letras. Hablando de su relación con España, decía que la Guerra Civil española fue para su generación «una iniciación a la comprensión del siglo XX» y que, en cierta medida, «había colaborado a la formación de su conciencia del mundo». Me parecieron dos ideas reveladoras y de una gran lucidez que se podían predicar de muchas obras de Jordi: el conocimiento de los conflictos que se desarrollan en otros países nos hace tomar conciencia del mundo en que vivimos y, por tanto, nos convierten en ciudadanos del mundo.
El famoso periodista Ryszard Kapuscinski va más allá, dice que esto es “una obligación apremiante” en un interesante artículo (El País, domingo 2 de febrero, 2003): «Europa ya no es el centro del mundo. La primera reacción de Occidente ante el renacimiento de los pueblos del Tercer Mundo es el aislamiento hermético ante ellos... No es una buena solución... Un mejor conocimiento mutuo y más diálogo...es una obligación apremiante en un mundo multicultural...»  ¿Qué mejor vehículo para conocer otros pueblos y conflictos lejanos que las novelas? Muchas novelas de Jordi nos hablan de esas realidades desde las vivencias de los protagonistas que están inmersos en ellas. No es una información fría y distante de documental, sino próxima y cálida de un relato encarnado en un ser humano concreto que está sufriendo ese conflicto, que nos abre su corazón y nos transmite las emociones que le embargan. 
    Aunque los organizadores han pedido que me centre en Lágrimas de sangre, (que pertenece al grupo de novelas de temática urbana y adolescente, según Jesús Díaz Armas / libros espejo / y libros escritos desde dentro) no puedo dejar de mencionar las novelas de clara denuncia social que discurren en escenarios lejanos con algunas características de las novelas de aventuras (héroes que arriesgan su vida y salen renovados, espectaculares huidas... / son libros ventanas / y escritos desde fuera. Menciono sólo 2 libros que conozco bien porque los edité en dos editoriales distintas: La piel de la memoria (Edelvives) y La música del viento (ed del Bronce).
    La piel de la memoria, (Alandarnº 1 por su potencia y calado, 2002, 20 ediciones hasta hoy, febrero de 2009) narra la vida de un niño de Mali desde los 12 a los 15 años, es vendido por su padre, convertido en esclavo, y explotado en una plantación de cacao en Costa de Marfil, de la que consigue huir. Con la ayuda de una joven y su maestro, asiste a la escuela y aprende a  leer y escribir y nociones del mundo más allá de la ciudad donde vive. Cuando intenta volver con su familia vuelve a caer prisionero de unos bandoleros que, junto con otros 200 chicos, le introducen en un barco y pretenden venderlos como esclavos en otro país africano. Descubierto el juego, los negreros tiran los niños al mar y él consigue escapar. A los 20 años, cuando ya ha terminado sus estudios, Kalil narra su historia en 1ª persona a un periodista que la graba para darla a conocer al mundo. Este es el planteamiento literario de la novela. Como habréis deducido del argumento, es una novela de aventuras con mucha acción, muchas peripecias, mucha emoción, mucho sufrimiento del protagonista, 2 huidas llenas de tensión, con un héroe que va superando las dificultades y que consigue salvarse cuando todos a su alrededor mueren. Es también una novela de formación: hay una evolución del personaje, fruto de su experiencia, un aprendizaje en toda regla, incluido su escolarización. Parte de un niño asustado que no conoce nada fuera de su pequeño poblado a un ciudadano del mundo cuya historia será conocida por mucha gente y servirá de testimonio de una realidad. Podría leeros fragmentos de esta novela donde se ve claramente el carácter testimonial que quiere dar a esta obra. Por ejemplo, el diálogo entre Kalil, ya un hombre hecho y derecho y el periodista en las páginas finales  // Per. : El mundo intenta ayudar y lo sabes. // El mundo lleva años sabiendo esto, y sólo unos pocos aquí y allá hacen algo, aunque siempre cuando es ya demasiado tarde. ¿Cuántos niños tendrán que morir para que las grandes potencias nos escuchen?...//¿Vas a luchar?// Por supuesto. De entrada, para decir a los padres que no vendan a sus hijos...Ése será el primer paso. Después habrá que ir por los intermediarios y los empresarios que emplean niños... // Tenía 20 años, pero Kalil no reía. // ¿Cuánta gente conocerá mi historia?  Mucha, te lo prometo.// Nunca es suficiente. // Lo sé (190-91). Por cierto, en un congreso oí una ponencia de Antonio y Lourdes Moreno Verdulla sobre la relación de esta obra y un artículo aparecido en la prensa sobre un barco cargado de niños esclavos que ningún país quería acoger. Esto nos va a dar pie para que Jordi en el coloquio nos hable de su sistema de trabajo, de las carpetas con recortes de prensa que guarda durante años esperando el momento para convertir ese tema en un libro.
    La música del viento (Jóvenes del Bronce, col desaparecida, 1998, 17 ediciones) es una de las pocas novelas que no tiene un protagonista juvenil. Está contada en primera persona por un periodista prestigioso, casado con 2 hijos, al que llega una petición de socorro dentro de una alfombra comprada en la India. Imagina que es de un niño, porque son ellos los que las fabrican en condiciones de esclavitud. Y se le crea un problema de conciencia: ¿desoye este grito desesperado? ¿responde a la demanda de ayuda, yendo a la India, que es lo le pide el cuerpo? Sabe que es una locura, que está a 10.000 kilómetros, que no sabe qué va a encontrar allí, ni lo que puede hacer por esos niños... Conecta con una ONG, consigue financiación para el viaje de una revista escribiendo un artículo sobre el cine indio, localiza al guía que le informa de la situación del taller... Y para allá que se va.  Ve a los 8 niños tejiendo alfombras, sus miradas y su estado le impresionan y decide liberarlos. Estudia el terreno y pone en marcha un plan: por la noche salta un muro, rompe la cadena de la puerta, les explica su plan y emprenden los 9 al huida por los callejones desiertos. La niña mayor vuelve, él no sabe por qué hasta que, desesperado por la tardanza, ve arder el taller. Corren a la estación de tren, duermen allí escondidos y toman un tren a otra ciudad donde hay una fundación que acoge y escolariza a niños: es la fundación Vicente Ferrer Rural Developement Trust. Entrega a los 8 niños y los apadrina.
    El protagonista de esta novela a materializado su compromiso y ha pasado a la acción, pero Jordi no lo propone como ejemplo a imitar, al revés en la conversación final entre el director de la fundación y el periodista deja muy clara cual es su postura: V Ferrer: “El mundo está lleno de injusticias, y nos duelen más las que tienen que ver con los niños, pero no se atormente usted. Yo tengo una misión aquí y usted allí, amando y haciendo que sus hijos sean buenas personas. Creo que ya sabe que no puede liberar a todos los niños que trabajan como esclavos. Pero su voz es importante (se ha propuesto ya escribir un libro). Y si trabajamos ahora por lo menos habrá una generación más humana y con un  mayor grado de cultura, honradez y sentido de la equidad”.  En el avión de vuelta -comenta después- acabé mi primer reportaje y el esquema de este libro. Quería escribirlo cuanto antes”. También es una novela de aventuras, como la anterior, que engancha al lector, y también una exposición de las eternas dudas de las personas responsables: ¿qué podemos hacer? En las dos novelas la respuesta es clara: de momento hablar de ello, sensibilizar a cuanta más gente mejor, poner en marcha la bola de nieve que irá poco apoco engrosando hasta que se convierta en alud. En este libro el protagonista, muy concienciado ya, ha pasado a la acción y ha alcanzado el éxito: ha conseguido liberar a los niños. Sin embargo, el mensaje final es que cada cual debe luchar en su puesto, en su lugar, y eso sí, lo más importante es informar, sensibilizar a la juventud, que son los hombres del futuro. Las 2 novelas ““han dejado huella en el corazón del lector, que no sale indemne de estas historias””, que es el requisito que pone Ricardo Gómez para reconocer que estamos ante una obra literaria. Y también consiguen que el ““lector se  emocione en el encuentro con el ”otro””, como pide Gonzalo a las obras literarias. Está bien claro, aparte de la calidad de los elementos específicamente literarios: la estructura, la creación y el desarrollo de personajes, la tensión  narrativa, el equilibrio de los diálogos y las descripciones, etc... en las cuales Jordi es un maestro. Está claro que estás obras “ventana”, teóricamente escritas “desde fuera”, desde la observación no son panfletos, son Literatura con mayúsculas, y literatura no dirigida exclusivamente a lectores juveniles, pues rebasan la temática y los intereses específicamente juveniles y llegan al corazón de los lectores de cualquier edad.
    Voy a centrarme ahora en el otro grupo de novelas, las que responden al compromiso con la juventud actual, y del que forma parte Lágrimas de sangre (serie roja Alfaguara, 2008).
    Las novelas juveniles urbanas de Jordi, las protagonizadas por jóvenes urbanos españoles, es un eco retardado de la literatura realista alemana y norteamericana de finales de los 70 y 80. Los libros de la serie roja que publicó Alfaguara en su primera época y que luego, salvo las excepciones que  menciono, ha descatalogado, libros de autores alemanes como Mirjam Pressler (A trompicones, 1988: minusválido y fracaso escolar), Peter Hartling (La abuela,1978, El viejo John 1984 sobre la convivencia entre distintas generaciones) Klaus Kordon (Como saliva en la arena, 1987: mujer en la India), la prolífica y superfamosa Christine Nostlinger; o los archiconocidos libros, llevados después al cine, de las norteamericanas Susan Hinton (Rebeldes, 1985, La ley del silencio), Katherine Paterson (La gran Gilly Hopkins, 1982: niña abandonada, adopción) El puente de Therabitia,... abordan los mismos temas duros: padres separados, familias monoparentales, madres alcohólicas, padres enfermos de cáncer, pandillas violentas, drogas, sexo... Estos autores tuvieron un gran éxito en los países europeos y llegaron en sus traducciones a España precedidos por este aura. Solamente unos pocos sobrevivieron a su aterrizaje, pero el conjunto de estos libros pusieron a los autores españoles delante de un tipo de literatura que despertaba el interés de los profesores que veían un material aprovechable para la formación personal de los alumnos.
    Jordi comienza a escribir este tipo de narrativa en los años 90 y pronto se convierte en el máximo exponente español de esta novela juvenil urbana, que tiene una gran acogida entre los jóvenes. No tenemos m´s que ver las cifras de venta de sus libros .
    El rasgo definitorio de la novela juvenil es su visión del mundo, mecanismo empático que busca, en primer lugar, la identificación con el lector adolescente (Lluch); en segundo lugar, es señuelo didáctico, que permite la educación de las emociones, por la abundante introspección que genera.
    Trata temas de su interés, está protagonizada por personajes de su misma edad y circunstancias y con sus mismos problemas y ansias e, incluso, reflejan su ideología y sus maneras expresivas, acercando el estilo literario, en muchos casos, a la jerga juvenil.
    Las novelas juveniles urbanas recorren una temática propia, que es inseparable de este tipo de novela: drogadicción, anorexia, violencia callejera, abusos sexuales, fracaso escolar, acoso escolar. Si el conflicto en las novelas clásicas era universal, elemental, en las actuales novelas encontramos conflictos específicos y centrados en la población juvenil. Los procesos de maduración poco tienen que ver ya con la supervivencia en un mundo hostil, sino más bien con la conquista de la autoestima en un mundo también hostil, pero por otras razones, alcanzándose como premio el éxito social o el éxito amoroso.
     Anabel Sáiz Ripoll, doctora en Filología y profesora de IES de Salou, es uno de los pocos estudiosos que se ha atrevido a entrar a fondo en la ingente obra de Jordi y ha publicado un estudio, que Jordi tiene recogido en su página web, que se titula La pasión por la escritura. Allí escribe: “Jordi, en los 80, publicó historias más novelescas, que siguen una trama de ficción: El cazador, El ciclo de las Tierras, El último verano miwok, El joven Lennon, La balada del siglo XXI. En los 90, debido a sus militancias personales aborda otro tipo de temas más fuertes o comprometidos. Hablamos de evolución no de ruptura porque ya en sus primeras obras encontramos elementos de este realismo crítico que se acentúa en los últimos años . En la década que cierra el siglo, Jordi Sierra i Fabra nos habla de la explotación infantil en la India en La música del viento; o del conflicto vivido en Chiapas en Un hombre con un tenedor en una tierra de sopas; o de los problemas en un campo de refugiados en Las alas del sol o del tráfico de bebés dados en adopción en la época de las dictaduras en Hispanoamérica, en La memoria de los seres perdidos. Pero también nos ha puesto cara a cara con nuestra realidad y ha hecho que nos tuviésemos que enfrentar a ella y, en algunos casos, conocerla de cerca. Nos estamos refiriendo a los desajustes de nuestra sociedad en torno a la juventud, puesto que, por un lado, se le brinda todo pero por el otro se le niega un lugar y esto le provoca, paradojas de la modernidad, desajustes de personalidad, ansiedades y problemas de todo tipo, dentro de un mundo donde todo parece poder trivializarse. Y aquí es donde la literatura de Jordi Sierra i Fabra dice ¡basta!. Los sentimientos nunca pueden tratarse de forma frívola. Basta, pues, a ese negocio que explota a los jóvenes desocupados y desencantados. Hablamos, sin ir más lejos, de Noche de viernes, Nunca seremos estrellas del rock, Seis historias en torno a Mario o Campos de fresas, por citar sólo unos títulos. Y tampoco se olvida de aspectos difíciles de nuestra sociedad como es el terrorismo y el entorno de ETA que aparece en El tiempo del olvido. De esta novela compró los derechos para llevarla al cine Imanol Arias.
    Jordi explica esta evolución en su conferencia de Cartagena de Indias: “En 1987, cuando dejé de viajar con las estrellas de rock y me fui a rincones del mundo mucho más duros y difíciles, un cambio de concienciación comenzó a modificar y radicalizar mi literatura. Pensé que acabaría convirtiéndome en un  autor marginal, pero no me importó: quería contar la realidad.. La sorpresa fue que mis libros realistas comenzaron a ser más y más leídos.”
    Jesús Díaz Armas os mencionó en su apasionante conferencia el trabajo de Gemma Lluch para hablar de los mecanismos empáticos de enganche en los libros o series televisivas para jóvenes. A mí, como editora, me resultó muy revelador dos aspectos de su trabajo: 1. el que habla del nuevo lector. Lo define así: No construye su identidad cultural a partir de la pertenencia a una cultura o una nacionalidad concreta. La construye a través de sus gustos musicales, su tribu, sus películas... 2. La lectura sin tutela del mediador, que incluyen 2 citas muy reveladoras: A-. «Lo que hay de nuevo en la juventud, y que se hace ya presente en la sensibilidad del adolescente, es la percepción aun oscura y desconcertada de una reorganización profunda en los modelos de socialización: ni los padres constituyen un patrón-eje de las conductas, ni la escuela es el único lugar legitimado del saber, ni el libro es el centro que articula la cultura». Martín Barbero (2002). B-. «Los tres grandes discursos sobre la lectura del siglo XIX, el de la escuela, el de la iglesia y el de la biblioteca tenían contenidos diferentes, pero empleaban los mismos instrumentos para imponer las obras y las prácticas consideradas legítimas. Los tres discursos de la autoridad se desmoronan, tal vez porque el mundo social se alejó de las instituciones que los enuncian» . Chartiel 2000: 70
    Creo que este nuevo lector es el que circula por las novelas juveniles de Jordi. Él nos está ejemplificando esa transformación de la juventud española. Está poniendo ante nuestros ojos a esos jóvenes soñadores y desencantados, profundamente desorientados, sin modelos claros de identificación, que buscan su lugar en la modernidad. Lo anterior, el estilo de sus padres no les sirve, tienen que caminar hacia delante y crear un nuevo mundo, una nueva realidad social.
    Paso ahora a hablar de L´grimas de sangre. Lo primero que me llamó la atención al leer Lágrimas de sangre, que es evidente que no he editado yo, es los puntos en común que tiene con 2 novelas de Jordi: Noche de viernes (1993, 41 ediciones) y Nunca seremos estrellas de rock, (1995, 17 ediciones) que sí edité en mi etapa de directora de las colecciones de Alfaguara. Los 3 están protagonizados por chicos, ninguna chica, pertenecientes a esa juventud española emergente en los años 90. Noche de V y L sangre transcurren en una sola noche, una fatídica noche de viernes. Nunca seremos transcurre en 2 días con sus noches. En los 3 está presente la violencia intrafamiliar y en 2 de ellos Lágrimas y Nunca seremos es el detonante de la conducta del protagonista. Voy a pasar a analizarlos para ver el distinto tratamiento que da Jordi al problema y la evolución de su estilo en los 15 años que separan Noche de v y Lágrimas de s.
    Voy a seguir el orden cronológico de las obras porque creo que es más operativo.
    Noche de viernes, 1993, 41 ediciones hasta hoy, febrero 2009
    Novela coral urbana: con 5 protagonistas, 5 jóvenes compañeros de salidas nocturnas en las que vagan de bar en bar bebiendo solos, sin chicas.
Tema: las situaciones problemáticas de los 5 protagonistas interaccionan a lo largo de la noche de bebida y búsqueda de droga y desembocan en un asesinato involuntario.
    Novela social: refleja la juventud urbana española, clase media y baja, en 1993. Novela de costumbres, no costumbrismo. Novela psicológica: drama. No es novela de formación. No hay evolución de los personajes o superación de conflictos. Hay a lo largo de la noche un aumento espectacular de la tensión que llega a un clímax y en ese punto álgido se comete un acto irremediable. Esta narrada desde dentro. Es una novela espejo.
    Tiempo: 12 horas de acción (hasta pág. 156). 24 horas hasta la asunción de la culpa (6 pág.). Hasta epílogo (3 pág.). Con las declaraciones y el cierre del caso algún día más. Es fin de mes: día 22.
    Espacio: ciudad grande Barcelona, Madrid...
    Estructura literaria: compleja y ambiciosa: novela fragmentaria (103 frag en 167 páginas) y poliédrica con las 5 voces de los protagonistas, más la del narrador omnisciente que se van alternando primero con un orden muy preciso y luego más libre, en función de las necesidades del desarrollo de la novela, incorporando 6 tipografías distintas. Al final, el lector descubrirá que las fragmentos en primera persona corresponden a las declaraciones de los 5 personajes ante la policía. Por cierto, aquí se ve muy claro la forma de trabajar de Jordi que no empieza a escribir una novela hasta que tiene un esquema clarísimo del desarrollo con todo lujo de detalles de la novela. No es casual la equilibrada alternancia de las voces. Es algo perseguido y muy trabajado  Jordi es un autor de mapa, no de brújula según la clasificación que creo que estableció Javier Marías. Sigue con disciplina el mapa que se ha trazado previamente, no se deja llevar por las exigencias de los personajes que se llegan a ser dueños del desarrollo de la novela (brújula). Jordi lo tiene todo muy atado y bien atado. Así ninguno de los personajes tiene más presencia que otro, a todos les dedica ordenadamente la misma  atención y el mismo espacio.
1ª parte:
    . 5 primeros capítulos un narrador omnisciente, en una sola secuencia del viernes por la tarde, presenta y sitúa a cada uno los jóvenes (una tipografía).
    . cap. 6-10: cada capítulo lleva el nombre de uno de los jóvenes debajo del número, en ellos cada protagonista cuenta el comienzo de la noche en 1ª persona (una tipografía distinta cada uno).
    . cap. 11 a 15: el narrador dedica una capítulo a cada uno.
    . cap. 16 a 24: al último capítulo del narrador le sigue uno en 1ª persona del protagonista. Y así van alternando.
    . cap. 25 a 30: el narrador dedica un capítulo a cada uno: se están buscando.
    . cap. 31: a partir de aquí, se alternan las voces en función de las necesidades de la novela
    2ª parte (p.81): se reparten el juego el narrador y los protagonistas.
3ª parte (157):
    . cap. 98 a 102: hablan en 1ª persona cada uno de los protagonistas. El último, Serafín, da paso a la escena final del narrador.
    Epílogo (165): el narrador
    Protagonistas: muy bien caracterizados y cada cual con problemas personales  y condicionantes familiares distintos. Al igual que en L de sangre recorren los bares la noche del viernes, en este caso en busca de droga y diversión. En Lágrimas en busca de su padre.
    Uno de ellos, José Luis. trabaja de mensajero con una vieja motocicleta. Su padre, en el paro, se emborracha y le pega con el cinturón. No se describe, sólo él recuerda que en el colegio le obligan a quitarse la camiseta y ven las cicatrices de los zurriagazos. Es una primera llamada de atención sobre la violencia intrafamiliar. Podría ser el protagonista de Lágrimas de sangre o de Nunca seremos estrellas de rock.
    A Jordi, en esta época le gusta dejar todo bien claro, que no quede el final abierto. Los 5 se sienten culpables, están aterrorizados por lo que ha ocurrido, por el asesinato involuntario que han protagonizado (esto diferencia esta novela de otras que surgirán después). La novela podía terminar perfectamente cuando Serafín confiesa el peso que tiene en su conciencia y le detienen. Pero Jordi añade un epílogo y ahí nos ofrece un diálogo entre el inspector y su ayudante que no tiene desperdicio: Insp: Le mataron todos. Y no me refiero solamente a esos 5 chicos. Esos muchachos no son mejores ni peores que otros. Se trata de una mutación general. // La sociedad, como siempre. //  Son un resultado de ella. Creamos productos sociales, y éste es uno de ellos. Cuando la violencia soterrada sale de las catacumbas donde fingimos ignorarlas, es que algo está sucediendo, y lo que es peor: es que algo sucederá... // Esos chicos están locos, no hay otra razón ni hay que darles más vueltas al tema. De acuerdo que exista una presión social, de acuerdo que sea más fuerte sobre ellos, porque son más vulnerables. Problemas, paro, velocidad, desencanto, falta de valores... pero nadie les obliga a nada, ni les empuja, ni les roba ninguna ilusión. Nadie les hace pasar las noches dando vueltas, ni les hace beber o sentirse víctimas. ¿De qué? La mayoría no da golpe, sólo piensan en divertirse. ¿Qué diablos quieren? // El inspector se puso de pie. Cogió los cinco expedientes con las dos manos. La última pregunta de su ayudante quedó flotando en el ambiente hasta deshacerse igual que una lluvia suave y silenciosa. // ¿Tiene usted hijos, González -preguntó de pronto. // No, no, señor. // Entonces, cállese.// ..Le vio abrir la puerta del despacho y después abandonarlo. La puerta se cerró tras él. Y fue como si quedaran, cada uno, a un lado de un mundo con caras opuestas. Pero con una sola realidad. (166). Ahí termina el libro: El autor deja claro que son culpables del asesinato, pero también que la sociedad es responsable de la situación de esta juventud.

    Nunca seremos estrellas de rock, 1995, 17 ediciones hasta feb.2009
    Estructura literaria compleja:
    Novela fragmentaria con un único protagonista y 2 tramas independientes (con distintas tipografías) que se van alternando y que confluyen al final: 1-. La huida de Ventura contada en 72 capítulos por un narrador omnisciente. 2-. Los intentos del inspector Carlos Noguerol (al final descubriremos que es su tío) de localizar a Ventura en 10 capítulos marcados con letras (A-L). A esto se añade: 3-. Los pensamientos de Ventura (monólogo interior) en otra tipografía y con una palabra como título: 107 fragmentos También hay varias letras de canciones en inglés y su traducción. Muy descriptiva. Los fragmentos del narrador omnisciente son peripecia y mucha acción, que engancha al lecto, y, entre medias, suministra pequeñas píldoras de reflexión en los monólogos interiores.
    Tema: Huida desesperada de Ventura después de matar a su padre (144) por someterle a malos tratos físicos y psíquicos. Y los intentos de localizarle de la policía.
    Novela social: retrata a la juventud actual urbana española, clase media baja, en 1995: centrada en los conflictos de un joven de 19 años  que sueña con ser estrella de rock: la generación X (fue su primer título). Novela psicológica: drama.
    Novela urbana: ocurre en ciudades y carreteras: tiene mucho de Road movie: varios robos de coches y persecuciones, choques, etc...
    Tiempo: ocurre en 2 días.
    Espacio: Ventura y su familia viven en Gerona. Él huye a Barcelona.
    Violencia intrafamiliar es el detonante, pero sólo aparecen hechos violentos en el primer capítulo (asalto y robo a un peatón) y en los 9 últimos capítulos que son pura acción: perseguido por la policía, arrolla a los guardias civiles, roba un coche, toma un rehén y, cercado, amenaza con suicidarse.  En su vagar por Barcelona encuentra una chica ocupa que está apunto de redimirle, pero la aparición de la policía la aleja de él.
    Esta narración, desde la primera página despierta el interés del lector, le intriga, y le mantiene hasta el final enganchado porque no sabe por qué huye Ventura ni por qué le busca la policía. El lector lo sabrá en la página 144.
    Ventura es muy aficionado al cine y a la música y tiene un coeficiente intelectual muy alto. El perfil del padre de Ventura es muy especial: un antiguo hippy, separado, con una relación inicial muy buena con su hijo, que no encuentra su lugar en la sociedad y acaba renunciando a sus sueños y ahogando su frustración en alcohol. La música esta muy presente Ventura llega a decir “el rock es la banda sonora de nuestra vida”. No se sabe en qué momento mata al padre ni qué lo desencadena, pero en uno de los monólogos dice: “Si hubieras podido entender que, simplemente, éramos distintos.. Nunca me dolieron los golpes, me dolía tu intransigencia, tu corazón, tu manera de decir “no” y de gritar y de despreciar. Sí, el desprecio era lo peor; y estaba en tus ojos, en tu actitud, en tu superioridad. Y yo te veía fuerte sin saber que todo eso no era más que lo contrario: debilidad”.   Y  en otro monólogo:
    “Aquello no era una película, sino el eco de su pasado más inmediato. Pero lo vio como si continuara en al cine de la vida. Vio cada golpe, cada puñalada. Podía incluso contarlas. Una por cada grito que dio. Y una por cada año, por cada paliza, por cada pelea, por cada incomprensión, por cada duda, por cada rabia mal digerida, por cada insatisfacción acumulada, por cada.... No quería llorar. Los rebeldes no lloraban.., Ventura reflexiona : ¿Quién dijo que había que matar al padre para ser libres? Yo lo he hecho y no me siento libre. No me siento nada. Y Jordi deja bien claro su mensaje. Y el lector lo escucha. Se ha rendido a su voz, se ha entregado sin límites a su palabra que devora con avidez. A otro no lo escucharía.

    Lágrimas de sangre, 2008, 35 capítulos, 206 páginas
    ESTRUCTURA LITERARIA
-    Relato lineal por narrador omnisciente muy próximo al protagonista, nara desde su punto de vista. Recuerdos de retazos de conversaciones, no flashback, con la abuela “hippy tardía”, y de escenas con Clara.
-    Predominio de los diálogos,
-    Descripciones de la peripecia, forman parte de la acción, escasas descripciones del físico de los personajes y de los escenarios. Pequeñas descripciones informativas intercaladas a lo largo del texto de los estados de ánimo del protagonista, próximas a la primera persona.
-    Final más abierto que en otras novelas suyas. Clara le impide matar a su padre  y se marcha con ella llorando, hundido y roto en mil pedazos.
Tiempo y espacio: verano. Ciudad: Barcelona: parte alta de la ciudad cruzar la barrera de la nobleza y dejar la zona vieja y el suburbio y llegar a las zonas más pobres y humildes. La Ronda había creado una frontera artificial (89).
Duración: noche de viernes.
    Tema: familia maltratada físicamente (madre y dos hijos), violencia intrafamiliar
    Una nueva paliza a su madre es el móvil de la conducta del protagonista. Por tanto, hay una denuncia de este comportamiento, pero no entra ni a describirlo ni a analizarlo. Se limita a señalar que está ahí y sus consecuencias. En los dos primeros capítulos, nos describe la conversación entre Marcelo y su madre, cuando la encuentra después de la última paliza. En una conversación por teléfono con su hermana Tere nos enteramos de más detalles A ti te sacudía por tus malas notas, a mí, por llevar tal o cual ropa, a ti para meterte en vereda y a mí para que no me desmadrara. El caso era darnos. La mano se le ha ido siempre. Y hemos crecido aterrorizados (75). Ni siquiera nos dice cuál fue el detonante. Lo que le interesa al autor es cómo influye esta situación en el protagonista. En qué desemboca, en qué le convierte. Apunta una posible causa del desencadenamiento de la paliza, que nada tiene que ver con la receptora. Se han puesto broncas los dos. Cosas del fútbol.
     Cobran especial importancia la galería de personajes de distintas generaciones que rodean a Marcelo, que el autor hace que se posicionen, en los diálogos, frente a la violencia. La mujeres maduras son sumisas, están sometidas, vencidas aguantando lo que la vida les depare, ya sea el maltrato o la soledad. La madre lo justifica: lo ha pasado mal, el paro, la bebida. Las más jóvenes, están activamente defendiendo sus derechos a elegir la vida, la pareja, los horarios, el tipo de diversión que les gustan. Por tanto, tienen muy claro que no soportan la violencia, sin embargo, respetan el derecho a la vida de los violentos. Las mujeres de una edad intermedia, defienden a sus hombres, los aguantan, pero no toleran la violencia ejercida contra ellas o contra cualquier mujer. Los hombres  mayores tienen una actitud más permisiva, disculpan discretamente al maltratador. Dicen: Se han puesto broncas los dos. Cosas del fútbol . ¡son cosas de hombres!. Iba caliente. Por lo del fútbol. Cosas de tíos. Anda muy desmadrado
    Darío, amigo de Marcelo no aprueba su conducta: So cabroncete. Mantienes a la novia mientras te ligas a la otra, por si acaso.
-    La violencia aparece en los 2 primeros capítulos (resultados de la paliza del padre a la madre) y en los 2 últimos capítulos (34 y 35: paliza del hijo al padre). El resto es un vagar por las calles, recorriendo bares, casas de amigos de su padre... en busca de pistas que le conduzcan al paradero de su padre. Padre al que está decidido a quitar de en medio. A través de los diálogos, Jordi informa al lector de cuál es el origen o qué da pie a este maltrato o violencia doméstica (los hijos también sufrían sus palizas):  La bestia que lleva dentro (algo hereditario: tal vez del abuelo desconocido, la pareja de la abuela hipy): Se han puesto broncas los dos. Cosas del fútbol .  cosas de hombres, el alcohol le puso caliente...  Efectivamente en los estudios sobre la violencia se constata que: “los factores genéticos y biológicos, así como el consumo de bebidas alcohólicas y drogas, aumentan la predisposición a exhibir conductas agresivas y violentas”.

    Dentro de las similitudes entre estos 3 libros se percibe una evolución: la música y la droga está menos presentes que en los otros libros. Sin embargo, están más presentes las discotecas como lugar de reunión y disfrute bailando, las motos, los móviles y el sexo. Marcelo tiene relaciones sexuales con Clara, aunque es muy joven y desea intensamente tenerlas con Lourdes que se niega: No me interesa una relación únicamente física por mucho que me apetezca estar con alguien (120). El maltratador, el padre de Marcelo, igual que su amigo Cosme, tienen relaciones con otras mujeres. A Cosme su mujer le ha echado de casa, pero El Chancho se las oculta a su mujer. Otra causa más que desencadena la agresividad (discusiones de fútbol, dificultades en las relaciones de pareja, paro, alcohol...). A Jordi le interesa cómo estos conflictos de su entorno van incidiendo y aumentando la reacción visceral de Marcelo y llega al explosión final cuando encuentra a su padre. Sólo le salva, en el último momento, cuando está a punto de perpetrar el crimen, el grito y los razonamientos de Clara, el ángel salvador: su novia. Marcelo rompe a llorar cuando Clara le abraza,. Cuando le da un beso en la mejilla, Marcelo se hundió. Se rompió en mil pedazos. Y la abrazó con todas sus fuerzas.
     Aquí no hay epílogo aclaratorio. El autor se limita a constatar cómo se hunde el protagonista y se agarra como un clavo ardiendo a su salvadora, con la que quería romper su relación durante todo el relato.
    Vemos pues, a través de estas 3 obras, la evolución a lo largo de 15 años: estructura literaria más tradicional, protagonista único con más personajes bien perfilados interactuando con él y aportando más puntos de vista sobre el problema central (las relaciones de pareja y la violencia), más agilidad expresiva con predominio de los diálogos, mensaje menos explícito del autor. 

    En 1994, un año después que Noche de viernes se publicó Historias del Kronen, de José Ángel Mañas, fue finalista del Premio Nadal de ese año. Esta novela causó gran revuelo en la sociedad española que se escandalizó por el comportamiento amoral de estos jóvenes. Fue llevada al cine con gran éxito pues muchos grupos se vieron allí retratados. Presenta esa juventud española urbana que aparece ya en Noche de Viernes. En esta caso pertenecen a una clase media alta que busca emociones nuevas en sus fiestas y acaban causando la muerte de uno de los participantes El final es desesperanzador: triunfa el mal, el responsable no es castigado ni se siente culpable.
    Creo que este final no sería posible en una novela juvenil que necesita, aunque sea en el último momento un rayo de esperanza y la puerta abierta al renacimiento del protagonista. Sólo la canción en inglés que abre y cierra la narración muestra la desorientación de esta juventud sin norte. A través de ella, nos llega el mensaje de que están tan perdidos que ni siquiera se  reconocen ellos mismos. Quizá este reconocimiento de su situación posibilite en un futuro la esperanza del cambio.

    © María José Gómez Navarro, 2009













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