ACTA DEL PREMIO JORDI SIERRA I FABRA 2026

ACTA DE LA CONCESIÓN DEL XXI
PREMIO JORDI SIERRA I FABRA
PARA JÓVENES 2026

          Reunido en la ciudad de Barcelona el 16 de febrero de 2026, el jurado del Vigésimo Primer Premio Jordi Sierra i Fabra para Jóvenes, integrado por Dª Berta Márquez (editora del Grupo Editorial SM), Dª Elena O’Callaghan (escritora), Dª Maite Carranza (escritora), Dª Alba Quintas (escritora y ganadora del Premio Jordi Sierra i Fabra 2012) y D. Arturo Padilla (escritor y primer ganador del Premio Jordi Sierra i Fabra en 2006), se han acordado los siguientes fallos:

GANADORA DEL PREMIO JORDI SIERRA I FABRA PARA JÓVENES 2026:

Lourdes Vives Merino
de Albacete
por “El eco de los Djinn”

 FINALISTAS

Primer finalista:

Julia Córcoles Cañas
de Murcia
por “Damnation memoriae”

 Segundo finalista:

Pau Ferrando Agost
de Castellón de la Plana
por “El mañana nunca fue”

 Tercer finalista:

 Silvia Ruiz Sáez
de Albacete
por “La magia del Circo Diamond” 

Cuarto finalista

Didac Bautista Torguet
de Barcelona
por “Piezas de un rompecabezas”

Quinto finalista (ex aequo):

Itxaso Illarramendi González
de Vigo
por “Elio” 

Marina Moreno Padilla
de Almería
por “Una última batalla”

LISTA DE HONOR ORO (POR ORDEN ALFABETICO)

Ana Ysabel Jiménez Hernández-Capalleja
de Murcia
por “Onírico”

Pol Riera Lladó
de Sabadell, Barcelona
por “Fragmentos”

Yaria Zambrana Gallego
de San José de la Rinconada, Sevilla
por “Nekane·

LISTA DE HONOR PLATA (POR ORDEN ALFABETICO)

Alma Cañellas Peláez
de Marratxi, Baleares
por “El regreso de los tres espíritus”

Ana Rodríguez González
de Zaragoza
por “La sota de narcos”

Leyre Ledesma Aragüez
de Málaga
por “Maeve”

Lydia Gallego Sánchez
de Monreal del Campo, Teruel
por “Donde habitan las musas”

Natalia Ramos Pérez
de Valencia
por “Uno y el último”

Nikole Ganivet Cano
de Moncofa, Castellón
por “Una delgada línea entre…”

Naia Rodríguez Lucas
de Madrid
por “En busca del hombre más feliz del mundo”

Verónica Margalef Lasyrkina
de Cambrils, Tarragona
por “Entre los pliegues de mi tiempo”

         La cosecha del Premio de Novela Jordi Sierra i Fabra para Jóvenes 2026 nos ha deparado un número de 37 originales presentados, un leve descenso en relación a 2025 y por supuesto lejos del record de 2013 (111 obras). Sin embargo, el nivel y la calidad son superiores, prueba de que quienes se presentan tienen claro lo que significa escribir y que no es un simple pasatiempo. El hecho de terminar una obra ya merece consideración, aplausos y respeto. El efecto de saturación de móviles y redes sociales también contribuye a que se vuelva a prestar atención a lo que realmente importa, como es la lectura y no digamos ya la escritura, que para ello se convoca este premio.
Han optado al JSiF ’26 un total de 30 chicas y 7 chicos, proporción similar a la de todas las convocatorias precedentes. Por géneros, tenemos 15 novelas realistas, 1 de misterio, 2 thrillers, 2 de aventuras, 9 de fantasía, 1 romántica, 4 compilaciones de relatos, 1 de terror y 2 de ciencia ficción. Han llegado también obras de Francia, Chile, Perú, y Cuba, prueba de la internacionalidad del premio, aunque han sido menos que otros años y se han echado en falta las habituales de Colombia y México.
Entre los puntos que se destacan de la lectura de los originales, hay que citar estos: sigue subiendo el nivel, mucho, ya que hemos tenido siete finalistas, han bajado los integrantes de la Lista de Honor Oro con tres y son ocho en la Lista de Honor Plata, es decir, un 40% de los libros presentados han estado por encima de la media. La lectora de los originales destaca que los relatos de fantasía están más elaborados y son más originales, aunque sigue la tendencia de unirlos con el género romántico; los relatos realistas también son más variados y se nota la influencia de los conflictos bélicos que envuelven al mundo en la actualidad; la moda de lugares y nomenclatura extranjera, sobre todo anglosajona, no ha variado. Las novelas se han centrado más este año en la trama central de la historia y no en el deseo de aumentar páginas con temas transversales que por lo general siempre lastran la agilidad del relato. Siendo escritores noveles, la sencillez y concreción con básicas. Muchos temas hacen que las historias se pierdan, o no se cierren bien, o se pierdan al final. Poner palabras eruditas fuera de contexto es malo, tanto como no pasar por el corrector ortográfico un libro antes de enviarlo, ya que los jurados son muy puntillosos con las faltas. Por segundo año ha preocupado y mucho la posible detección de libros con indicios de haber sido escritos o pasados por la IA. Estos libros sospechosos quedan automáticamente fuera de los puestos de honor. En el caso de los finalistas, que son los que lee el jurado al final, se pasan ya por un detector para comprobar que no haya huellas de IA en su redacción. Si queréis escribir no podéis engañados a vosotros mismos. No tiene sentido. Este es un premio que os ayuda a dar forma a vuestros sueños, no una meta en sí. El artista que se miente a sí mismo no es ni será nunca artista. Si solo queréis ganar es que estáis jugando y no pensáis en el futuro y en lo maravilloso que es escribir. La IA es lo peor que le puede pasar a la literatura y más cuando estáis empezando.
El ingenio y el trabajo de las historias se hace evidente año a año, prueba de la seriedad con la que os tomáis este reto que ha cambiado la vida de tantos y tantas en las convocatorias anteriores (la mayoría de los primeros ganadores son hoy escritores ya consagrados, y muchos más, que no lo hicieron, han publicado sus novelas con el paso de los años). Por supuesto ha habido participantes que se presentaban por segunda y tercera vez, incluso cuarta o quinta, incansables al desaliento, como tiene que ser. El esfuerzo, sacrificio, confianza y perseverancia más allá de los resultados es la clave para llegar a ser escritor o escritora. Algunas veces un finalista de un año no aparece ni en las Listas de Honor al siguiente. Esto no significa un retroceso, es solo una vicisitud más propia de los concursos literarios. Cada año os digo lo mismo: escribir es una maratón sin fin, cada libro es siempre el primero, y el peaje del aprendizaje es duro, aunque suele confortar. Escribir es una necesidad para muchos y muchas, como lo es respirar. Insisto: a lo largo de los ya 21 años del premio, no pocos son los que nunca han llegado a la final y en cambio han publicado posteriormente libros al crecer y evolucionar. Y cuidado: digo publicar, no autopublicarse, algo que solo es un autoengaño y no sirve de nada. Escribir significa honrar lo que se hace y respetarse a sí mismo en ese proceso. La autopublicación acaba siendo un juego producto de un afán de notoriedad o necesidad de autoestima, por otro lado algo propio de la adolescencia, pero no sirve para crecer y aprender. El éxito se basa en aprender de los fracasos. Por último, siguiendo directrices del jurado, recomendar siempre pasar el libro por el auto corrector del ordenador, cuidar la estética, entrar las primeras líneas, no separar párrafos, no utilizar palabras rimbombantes si no sabéis que significan y no fiarse nunca de una sola fuente de información. Hay que contrastar. Wikipedia está plagada de errores.
La ganadora de este año, Lourdes Vives Merino, nació el 23 de julio de 2008 y es de Albacete. Tiene cinco hermanos mayores y una más pequeña que ella. Estudia bachillerato tecnológico en el IES Bachiller Sabuco de su ciudad y, sin dejar de escribir, quiere estudiar Humanidades. La idea de su novela la tuvo hace dos años, y en junio de 2025 decidió escribirla y presentarla al premio. Tras un arduo trabajo de investigación acerca de las culturas de que trata la novela, la escribió entre julio y agosto, a tiempo de presentarla al JSiF ’26. “El eco de los Djinn” es una historia de aventuras en el desierto enmarcada en un universo mágico de hombres, dioses y djinns. La protagonista, como portadora del tiempo, busca su destino, acepta a un guardián elfo que la acompaña y protege, y trata de llegar al templo para devolvérselo al dios que lo abandonó. El problema es que hay un malvado y ambicioso forajido que trata de impedirlo. Con un entramado de personajes secundarios bien elaborados, la trama es detallista, tierna y está bien ambientada.
La finalista de esta edición es Julia Córcoles Cañas, que se presentaba por cuarta vez (¡bien por su empeño!). Su novela es realista, con temática histórica en torno a la guerra civil y en memoria de los maestros victimas de la contienda. Sucede a fines de los años 40 del siglo pasado desde la mirada de una niña y todo gira en torno a la muerte de su madre. En tercer lugar, “El mañana que nunca fue”, está escrita por Pau Ferrando Agost, de Castellón de la Plana. Dos amigos de segundo de bachillerato comienzan su último curso, pero la llegada de una nueva alumna hará que uno de ellos se enamore de ella. Los tres son fieles seguidores del profesor de física, obsesionado con el tiempo y que, quizá, tenga la clave para viajar por él. La novela presenta una muy buena documentación y se hace excelentes preguntas existenciales. Comienzo y final de la historia bien tramados.
Como siempre, y son ya 21 años de este premio, convertido en el más importante en lengua castellana en el mundo para jóvenes, es esencial destacar la utilidad de las recomendaciones que se os hacen en los anexos al final de las bases que anualmente se cuelgan en www.sierraifabra.com. Sólo escribiendo (y leyendo, por supuesto) se aprende a escribir. El hecho de saber hacerlo mejor o peor ha de ir acompañado de la necesaria estética para presentar una novela. No es lo mismo escribir una novela que hacer un correo electrónico o un mensaje por móvil. Enhorabuena a todos y todas las participantes que han emprendido el camino de aceptar este maravilloso reto: escribir. Y que nadie piense que ha ganado una obra y las demás han perdido porque no es así. Una gana, pero las demás compiten. El mérito de escribir una novela es vuestro, pero el placer de verla terminada no tiene precio. Ese orgullo no os lo quita nadie.
La entrega del XXI Premio Literario Jordi Sierra i Fabra se realizará en el transcurso de un acto abierto al público en Albacete, en lugar y hora que se anunciará oportunamente, con la presentación de la novela ganadora ya editada.

       Jordi Sierra i Fabra, 16 de febrero de 2026