Entrevistas: CHAT periódico La Opinión, A Coruña 16-2-2016 e Internet 2010

CHAT periódico La Opinión, A Coruña, 16-2-2016

1. Buenas tardes. Enhorabuena por el éxito. Me gustaría preguntarle de cuál de sus obras se siente más orgulloso, si es posible elegir.

» Soy padre y madre de casi 500 libros (música, historia, ensayos, novelas, etc.). Yo los he parido. No sólo es porque anote cada día lo que escribo, sino porque sé cuándo los he hecho, por qué, cómo, lo que he sentido. Soy libre, independiente y feliz, hago lo que me gusta. Nunca he escrito algo con mi nombre de lo que no me sienta feliz y orgulloso. Y un hijo literario, cuando ya está editado y tiene vida propia, tiene entidad por sí mismo. Sería injusto decir que ese es más guapo o aquel es más listo. No importa lo que escriba, lo vivo con una intensidad brutal. Sin pasión no llegaría a la gente, sería algo frío. La energía se transmite a través de las palabras.

 
 2. ¿Cómo presentaría los libros de Miquel Mascarell a alguien que todavía no lo haya leído pero que tiene ganas de hacerlo?

» Los presentaría como lo que son: novelas policiacas, pero ambientadas en una época de la que no hay mucha literatura. El trasfondo es histórico, y aprovecho eso para centrar algunos casos en grandes momentos de aquellos años. Por otra parte, resulta que he creado un personaje entrañable que gusta a la gente. Ese policía republicano, derrotado, mayor, que se salva de la muerte, regresa a una Barcelona desconocida, y rehace su vida con la muchacha a la que salvó en 1939, en el último día de la guerra en la ciudad antes de que Franco entrara con sus tropas. Si he hecho siete libros (tengo ya escrito el octavo, que saldrá en 2017) es porque a la gente le fascinan los personajes y me piden que siga con ellos.

 
 3. ¿Le queda algún premio por ganar?

» Muchos. Me va la marcha, soy competitivo, me encanta ese morbo de mandar un libro a un premio y esperar a ver qué pasa. Si ganas, fantástico: tu libro le ha encantado a un jurado. Si pierdes, no pasa nada, ha habido otro mejor y ya está. Me lo tomo como un deporte. Y hay muchos que no he ganado y ya no ganaré (en España hay decenas de premios). Un ejemplo: el Barco de Vapor lo gané en 2010 después de presentarme siete u ocho veces. ¡Y no faltó quien dijo que claro, siendo yo, me había resultado fácil! La gente no tiene ni idea de lo que cuesta ganar un premio literario compitiendo con 300 candidatos más. Por eso has de tomártelo todo en su justa medida.

 
 4. ¿Cree que son buenos tiempos para los libros? ¿Qué consejos daría para ayudar a fomentar la lectura entre los jóvenes?

» No soy quien para dar consejos. Nunca los doy. Predico con el ejemplo. Tengo dos Fundaciones para ayudar a los jóvenes a leer y escribir, una en Barcelona y otra en Medellín (Colombia). He editado un libro, “La Página Escrita” (que se reedita ampliado en mayo) con mi método de trabajo. Edito cada tres meses la revista gratuita on line www.lapaginaescrita.com para que los futuros escritores aprendan. Pero dar consejo… Si uno se empeña en no leer, no habrá forma de hacerle entender que eso le puede salvar la vida, como me la salvó a mí. Estudiar sirve para tener disciplina, pero lo olvidamos con los años. Lo que leemos no, se nos queda adentro. Y eso es lo que te hace pensar y crecer. Por Dios, la incultura se huele. Todos esos Ni-ni’s con el día por delante sin hacer nada, ¿entran en una biblioteca aunque sea una hora al día para leer? Si no entienden que la cultura es eso, y que con eso serán mejores, apaga y vámonos.

 
 5. ¿Cuál es tu principal fuente de inspiración?

» Como escritor, veo lo que los demás no ven. Creo en la energía, sé que hay cosas que flotan en el aire. Llevo siempre la parabólica puesta, la capto y la convierto en palabras e historias, sentimientos y emociones. Por ejemplo, cada día leo dos periódicos, pero no busco noticias, no veo nada que no sean historias. Me hago preguntas. Detrás de cada reportaje hay algo escondido. Raro es el día que no arranco cinco páginas o acabo con dos o tres ideas para libros. Naturalmente sólo escribo una de cada cien, o más, pero la realidad es una fuente esencial. Luego están los viajes, perderte entre la gente, saber escuchar, preguntar… Si estoy en Samoa, por ejemplo (el país más pobre de Polinesia), a lo mejor por la noche les cuento historias a los niños, pero por la mañana me voy a pescar con sus padres o abuelos y les pido que me cuenten cosas ellos. Es un quid pro quo. Si a eso sumamos la imaginación propia de un tipo como yo, que siempre está en las nubes…

 
 6. Tengo entendido que viaja mucho ¿Concebiría sus novelas sin sus viajes? ¿Qué parte de ellas forman parte de sus estancias fuera?

» Cuando viajo es cuando libero mi mente y puedo concentrarme en pensar mis novelas, escribir el guión previo, que es la base de lo que luego escribiré definitivamente. En Barcelona o Vallirana, mis dos casas, escribo el definitivo texto a ordenador, pero el trabajo importante es pensarlo, investigar, y con todo en la cabeza hacer ese guión previo. En un vuelo de 15 horas tienes todo el tiempo del mundo para concentrarte, o en un hotel, o en una isla de las que suelo ir para “aislarme” (precioso concepto). Ahí estoy solo con mi libreta y mis bolis. Nada de ordenador, nada de móvil, nada de periódicos, nada de Internet: yo y mi cabeza trenzando la historia. Es mi manera de trabajar desde hace años. Pero el hecho de que esté, por ejemplo, recorriendo la India, o China, o cualquier lugar, no significa que esté haciendo un libro de ese lugar. Puedo estar enfrascado en una novela de ciencia ficción. Sin embargo, mientras mi mente trabaja, veo esos lugares, aprendo, los absorbo. Y eso se me queda dentro, sirve para después, tanto como persona como si un día se me ocurre una novela que ocurre ahí. 

 7. Te definen en La Opinión como el escritor que traspasa fronteras y generaciones. ¿Realmente es así? ¿Te encuentras identificado con esa definición? ¿Cómo te definirías tú mismo?

» Es difícil que uno se autodefina. En cada ser humano hay una hermosa trilogía: cómo nos ven los demás, como nos vemos a nosotros mismos y cómo somos realmente. No hay un todo único. Yo sé que soy trabajador, disciplinado, imaginativo, romántico, apasionado, sentimental… Pero para otro puedo ser simplemente “ese que escribe tanto” o algo peor. No olvidemos que vivimos en el país de la envidia y la sospecha. Que traspaso fronteras sí, porque me han traducido a 30 lenguas, algunas muy curiosas como el farsi. ¿Generacional? También: llevo publicando libros 43 años y sigo gustando, sobre todo a la gente joven, que cambia cada 5 años. Novelas mías como “Noche de viernes” (editada hace 23 años), “El joven Lennon” (hace 28), “Campos de fresas” (hace 19) o “Las chicas de alembre” (17) siguen siendo best sellers aquí y en Latinoamérica. 

 
 8. ¿Escribes varias novelas a la vez o te da tiempo de llevarlas una a una?

» Puedo tener en la cabeza cincuenta historias. Cada una es como una planta. No todas las plantas crecen igual. No es lo mismo hacer ciencia ficción que novela histórica, novela policiaca, realista o un cuento infantil. Todo es distinto. Pero cuando ya tengo clara una historia en mi cabeza y he preparado la documentación si la necesita, entonces lo que hago es el guión previo y sólo eso, de la manera más exhaustiva posible. Ese guión no lo escribo después ya en forma de libro de inmediato, puedo guardarlo meses, y luego, a la hora de escribirlo y dar forma a la novela, de nuevo sí, hago solamente eso, de una tirada. El trabajo previo es el más importante, el que me lleva meses o años mientras hago mil cosas más. Para escribir soy rápido. No he hecho otra cosa en la vida.

 
 9. Si has escrito tantos libros y has ganado tantos premios ¿Qué más te queda por hacer?

» ¿Por hacer? ¡Todo! Por Dios, sólo tengo 68 años. A los artistas nos nos jubila la sociedad, nos jubila la vida. Picasso pintaba pasados los 90. Ojalá pueda vivir 100 años y morir escribiendo. Para mi escribir es como respirar, lo necesito. Escribir es amar, ser, existir, darle un sentido a algo que no sé si lo tiene como es la vida (no soy tan listo como para saber estas cosas o ponerme filosófico). Es maravilloso levantarse cada día sabiendo que me esperan mis personajes, mis historias… Además, quiero ver crecer mis Fundaciones, no sé, cosas así. 

 
 10. ¿Te llama la atención algún joven escritor?

» Todos los que han ganado el Premio Jordi Sierra i Fabra en estos 11 años me llaman la atención, y lo mismo los otros 100 chicos y chicas que se presentan, después de escribir un libro pacientemente a lo largo del verano. Arturo Padilla, el primero que ganó el premio, ya ha publicado 6 libros. Alba Quintas, 3, y otras, como Jara Santamaría, Lorena Moreno o África Vázquez, están en camino.

 
 11. Un libro (no necesariamente tuyo), una película y una canción

» Mi libro favorito, por lo que representó en mi vida, fue ´El manantial´, de Ayn Rand. Yo quise ser aquel arquitecto incorruptible, ético, y lo he aplicado a la literatura. Nadie toca mis libros, antes no los publico. Odio la censura, y más la que se ejerce en la narrativa juvenil. Una película… cuando era joven ´West side story´ (la vi 17 veces seguidas), luego ´Blade runner´. Y por supuesto una canción es ´Like a rolling stone´ de Bob Dylan.

 
 12. Con una trayectoria así…¿Qué le queda por hacer? ¿Cuál es su próxima meta?

» Creo que ya lo he dicho antes: vivir 100 años y morir escribiendo. Pero eso sí: bien de salud, con la mente lúcida. Saciar una vida es el último compromiso de todo ser humano. Hasta el último aliento.

 
 13. ¿Cree que se potencia lo suficiente la literatura y la cultura desde las instituciones? ¿Qué le pediría al Gobierno?

» La cultura es la niña huérfana del sistema. Primero, en el orfanato, la putean (con perdón), y luego, cuando sale, la violan. Siempre he dicho que dirigir un país de burros no tiene mérito. Que el mérito es dirigir un país que valga la pena de ser dirigido, con gente culta que no se deje manipular ni adocenar. 
En cuanto a qué le pediría al Gobierno… pues casi que no se metiera, que nos deje tranquilos, porque total, para lo que han hecho, hacen y harán… Funcionamos a base de estímulos individuales. Por eso tengo yo una Fundación que vive gracias a mis dineros, no a los que me dan. ¡Anda que si me dieran algo! Me revienta tanto esa gente que no sólo roba, sino que encima se lo lleva a Suiza. Panda de…

 
 14. ¿Qué opina de que los escritores deban elegir entre una pensión o los beneficios de su actividad? ¿Cómo le afecta?

» Por suerte no me afecta. Ni estoy jubilado, ni cobro una pensión, ni dependo de nada que no sean mis derechos de autor. Pero por supuesto me parece delirante. Una forma más de matar la cultura impidiendo que los escritores de más de 60 o 70 años, que es cuando mejor están creativamente hablando, puedan seguir ejerciendo aquello para lo que han nacido. Los derechos de autor no siempre son iguales, te pueden caer muchos un año y nada al siguiente. La pensión es un derecho social irrenunciable para el que ha cotizado toda la vida, aunque después haga otras cosas.

 
 15. Hola ¿Se siente más reconocido como escritor en el extranjero que en España? Un saludo desde A Coruña.

» Durante años sí, porque salía por fuera de España y era una celebridad. La gente me decía: “Mister, four hundred books? Congratulations!”, mientras que aquí era ´ese que escribe tanto”. Y eso duele. Aquí decimos que Balzac era un genio porque hizo 400 libros, y Simenón lo mismo, otros 400. Pero, ah, los hace un español y resulta que no es bueno porque escribe demasiado. Siempre he pasado de los halagos tanto como de las envidias patrias, pero reconozco que ahora, con la edad, hay más respeto. No hay más que ver mis últimos premios, la mayoría ´a una vida´, honoríficos.

 
 16. ¿Por qué Colombia es el país latinoamericano elegido para establecer tu fundación y para publicar tus libros?

» Tengo editores locales en la mayoría de países latinoamericanos, así que en este sentido, Colombia es uno más. Es mi forma de demostrar que les quiero, que soy feliz allí, que me siento como en casa: darles libros inéditos en su mayor parte, como regalo. En cuanto a Colombia, hice allí la segunda Fundación por muchos motivos: tenía amigos que estaban dispuestos a seguirme (incluso dejando sus trabajos), es un país que me quiere desde mis días de rockero, cuando los únicos libros de música que llegaban allí en español eran los míos, y por último porque cuando llegué allí en el año 2000 era el único país en el que todavía quedaba un conflicto armado, había más de 4 millones de desplazados… En suma, que hacía falta un aporte cultural. Puedo decir con orgullo que si en los años 90 Medellín era la primera ciudad del mundo en el tema de la violencia, hoy no está ni entre las 30 primeras. En Medellín se entendió que sólo la cultura iba a salvarles de la barbarie.

 
 17. Siente mucha responsabilidad sabiendo que sus obras son referentes para tantos niños q se están formando como personas?

» No puedo sentir esa responsabilidad, sería muy duro. Soy consciente de que un libro no cambia el mundo, pero sí cambia a las personas. Partiendo de ello mi único compromiso es conmigo mismo, no con los lectores. He de ser honesto con lo que hago. Por ejemplo, nunca, nunca, he pensado en el dinero al escribir una novela, jamás he pretendido hacer un best seller, nunca he ido a un premio pensando en la pasta que puedan dar. Eso sería mercantilizarme, convertirme en un mercenario. 
Pero hay algo más: hace unos 25 años una chica gallega me escribió y me dijo que iba a suicidarse, pero que al leer un libro mío en el que prácticamente salía su mismo caso (era deportista) no lo hizo. No la creí, pero luego la conocí y era cierto. Seguimos escribiéndonos y nos hicimos muy amigos. Yo le dije siempre que no la salvé yo, ni mi libro, sino que ella buscaba una excusa para seguir viviendo. Si hubiera sido al revés, ¿qué? ¿Habría tenido que sentirme culpable de su suicidio? No, no lo veo así. Sólo soy un escritor, un contador de historias. Hago lo que creo y punto. Si mis novelas sirven para algo, mejor.

 
 18. ¿De cuál de sus obras se siente más orgulloso?

» Soy padre y madre de casi 500 libros (música, historia, ensayos, novelas, etc.). Yo los he parido. No sólo es porque anote cada día lo que escribo, sino porque sé cuándo los he hecho, por qué, cómo, lo que he sentido. Soy libre, independiente y feliz, hago lo que me gusta. Nunca he escrito algo con mi nombre de lo que no me sienta feliz y orgulloso. Y un hijo literario, cuando ya está editado y tiene vida propia, tiene entidad por sí mismo. Sería injusto decir que ese es más guapo o aquel es más listo. No importa lo que escriba, lo vivo con una intensidad brutal. Sin pasión no llegaría a la gente, sería algo frío. La energía se transmite a través de las palabras.

 
 19. Hace unos días escuche una participación suya en una tertulia de un programa radiofónico y me encantó su participación. Alguna vez se ha planteado colaboraciones en este medio?

» De niño era tartamudo. Pero tartamudo perdido, no podía hablar. Empecé a corregirlo y a “reciclarme” el día que decidí reírme de mi mismo. Eso es lo más saludable que descubrí. Sempre me río de todo el mundo, dicen que soy un cachondo, pero primero me río de mi mismo. Así que mi mayor reto fue el día en que dije que quería hacer un programa de radio. La gente me miró como si estuviera loco. Ya hablaba mejor, pero muy rápido y atropellado. Finalmente lo conseguí, y entre 1974 y 1978 tuve un programa semanal, de música, claro, en Radio Peninsular. Me sentí muy orgulloso y ratifiqué mi lema: “Todo es posible (si tú lo quieres)”.

 
 20. Parece que en España lo políticamente correcto se está convirtiendo últimamente en algo obsesivo. ¿Le preocupa como escritor la apropiación que hacen muchos del significado de las palabras, o sigue pensando que la salvación del lenguaje llegará a través del libro?

» A veces me molesta que extrapolen frases mías de mis entrevistas, o que si en un libro un personaje dice una cosa, me la atribuyan a mí. La dice el personaje, no yo, y no todos los personajes piensan como yo, es evidente. De todas formas sé que la pregunta va más allá. Todos los que escribimos, tanto en prensa como en una novela, tendríamos que ser mejores, más cuidadosos, más buenos ‘escribientes”.

 
 21. ¿Podrías dar algún consejo puedes dar a un joven escritor (de 14 años) como yo?

» No soy quien para dar consejos. Nunca los doy. Predico con el ejemplo. Tengo dos Fundaciones para ayudar a los jóvenes a leer y escribir, una en Barcelona y otra en Medellín (Colombia). He editado un libro, “La Página Escrita” (que se reedita ampliado en mayo) con mi método de trabajo. Edito cada tres meses la revista gratuita on line www.lapaginaescrita.com para que los futuros escritores aprendan. Pero dar consejo… Si uno se empeña en no leer, no habrá forma de hacerle entender que eso le puede salvar la vida, como me la salvó a mí. Estudiar sirve para tener disciplina, pero lo olvidamos con los años. Lo que leemos no, se nos queda adentro. Y eso es lo que te hace pensar y crecer. Por Dios, la incultura se huele. Todos esos Ni-ni’s con el día por delante sin hacer nada, ¿entran en una biblioteca aunque sea una hora al día para leer? Si no entienden que la cultura es eso, y que con eso serán mejores, apaga y vámonos.

 
 22. Una canción Like a Rolling Stone de acuerdo, y a la pregunta los Rollings o los Beatles? Se puede elegir? jejeje

» Siempre fui beatlemaníaco, pero cuando en 1966 los Rollings sacaron el LP “Aftermath” con un tema de 11 minutos, y los pusieron a parir, yo los defendí. Quiero decir con eso que nunca me plantee esas cosas. “The last time”, por ejemplo, es increíble (por citar un tema). Sin embargo, aunque los Beatles me cambiaron la vida, creo que mi gran grupo de siempre ha sido Led Zeppelin. “Baby, I’m gonna leave you” sonará en mi funeral). Para que lo sepas: estoy escribiendo todo esto llevando una sudadera de ellos, con el nombre por delante, los cuatro signos, y una imagen por detrás. ¡Keep on rocking, tío!

 
 23. ¿Qué importancia tiene la música en tu obra? Tu trayectoria siempre ha estado ligada ella…

» Tengo en mi casa 30.000 discos, y suelo escribir con música. Cuando tenía 9 o 10 años escuché “La consagración de la primavera” y eso me convirtió en melómano. Stravinsky es mi Dios clásico. Luego aparecieron los Beatles a los 16 y mi conversión fue absoluta. Pero me gusta la música, no únicamente un género. Soy rockero, claro, y a mí que me den a los Zeppelin, AC/DC o Aerosmith, lo mismo Pink Floyd, Genesis… la tira. Pero no le hago ascos a nada. Todo tiene algo. Los años que pasé como comentarista musical, además de que fueron los jóvenes, marcaron mi existencia.

 
 24. ¿Recuerda el día que ganó su primer premio? ¿Cuál fue? ¿Cómo fue? ¿Podría compararlo con el último?

» Mi padre me dijo una vez: “Si te dan un premio literario alguna vez, ya sabré que tienes razón tú y yo no”. Y se murió el 10 de octubre de 1975, dos semanas antes de que yo, con 28 años, ganara el Villa dse Bilbao de novela sendo un desconocido. Famoso por la música, pero desconocido como novelista. Así que claro que lo recuerdo muy bien. Me llamaron el 29 de octubre. Me iba a ver ‘El exorcista” y me pillaron en la puerta para avisarme “de que estuviera localizable, por si acaso”. Me quedé en casa, dos horas de nervios, y finalmente… la llamada. Esas cosas no se olvidan. 
¿Comparaciones? Todos los premios te dejan el cuerpo de coña, antes y ahora. Si no fuera así, no me presentaría. La adrenalina corre, hermano!

 
 25. Enhorabuena por su reciente premio Edebé. De todos los premios recibidos, alguno que le haya hecho especial ilusión?

» Acabo de hablar del primero, pero hay muchos más: el Ateneo de Sevilla con 31 años (era el tercero más importante de España en 1979), el Nacional, el Iberoamericano a toda una vida…

 
 26. ¿ Opina usted que es necesaria la creación de plazas para maestro bibliotecario en las escuelas españolas al igual que en los países anglosajones ?

» Tendríamos que aprender mucho de cómo manejan la cultura en otras partes. Y no critico. Sólo digo que todo es mejorable, y más en España, donde seguimos bajo mínimos. Todo lo que sea mejorar, lo apoyo. La Fundación Sierra i Fabra acaba de crear en Cataluña el Premio Maestro del Año, para honrar cada año a un docente que haya destinado su vida a algo tan hermoso como modelar barro humano.

 
 27. ¿Sigue la ciencia ficción española o internacional? ¿Qué autores le gustan más?

» Hay muy poco de CF en España. Los editores no quieren publicarnos, dicen que no se vende y que no vendemos. Acabo de publicar “¡Soy una máquina!”, y he tardado caso diez años en conseguirlo. Del exterior leo algo, pero no tanto como quisiera. El tiempo es cada vez menor, y viajo, y escribo, y tengo las Fundaciones, y… 

 
 28. Que opinas de los libros electrónicos? No hay nada como el papel por supuesto pero cree que tienen su sitio?

» Cuando se inventó el cine, se dijo que el teatro moriría. Cuando se inventó la tele, que moriría el cine. Cuando el vídeo, que adiós tele. Cuando… Todo sigue. Los vinilos vuelven, el CD, que tenía que ser la panacea, es ya el hermano mayor de los MP3 o MP4 o como se llamen. No sé en 50 años, pero hoy por hoy, todo será compatible, y habrá gente que quiera tocar un libro, y olerlo, y abrazarse a él, y habrá quien prefiera una pantalla.

 
 29. ¿Por qué esa conexión tan especial con los jóvenes? ¿De dónde sale?

» La última explicación posible es que yo soy más crío que ellos. Sigo hablando con tacos, como a los 30 y los 40 y los 50, y no me importa. Mi casa ha estado siempre abierta a ellos, a cualquiera que quiera verme. Con las Fundaciones, aún más. Nunca he cerrado mis puertas. Cuando empecé, los colegios me leyeron, me adoptaron como autor de referencia, así que eso lo amplió todo. Me paso muchos días rodeado de gente entre 15 y 20 años, así que es normal que de cada 10 libros que hago, en siete los protas tengan entre 15 y 20 años. La gente de mi edad es muy aburrida, en cambios ellos… energía pura. Me retroalimentan.

 
 30. ¿Qué opina sobre la piratería e internet? ¿Cómo afecta al sector literario? ¿Le afecta también a usted?

» Me afecta y mucho. Es triste, muy triste. En mi caso, además, lo que gano no me sirve para comprarme otro coche, sino para ayudar a gente a través de las Fundaciones. Si me roban, roban a niños que un día quizás no hayan tenido una oportunidad. Lo más amargo es ver que una web da un libro mío y abajo hay cartas de gente diciendo: “Oh, gracias. Adoro a este hombre. Lo quiero mucho. Es mi autor favorito”. Y piensas, “Coño, ¿me adoras? ¿Me quieres? Entonces ¿por qué me robas?”. La gente no es consciente del daño que hace. Cualquiera que venga a mi casa se lleva libros. Se los regalo. Pero que me roben el último me parece inmoral. Y tarde o temprano todo vuelve al causante de un mal. Esa gente un día no tendrá trabajo y aún se preguntará ¿por qué?

 
 31. Estuvo en A Coruña hace poco en el ciclo Libros en Directo… ¿Qué opina de esta ciudad? ¿Le han tratado bien? ¿Volverá?

» He estado muchas veces en A Coruña, porque hace años daba unas 200 charlas al año por toda España y venía mucho a Galicia. Uno de mis mejores amigos vive en Vigo, en Ferrol me dieron el Premio Nacional de Literatura, en Santiago me entregadon el Ibby-Asahi de promoción de la lectura por mi Fundación, en A Coruña he tenido experiencias maravillosas (que no pueden contarse, oh). Galicia en general me trae suerte. Y es normal. Somos de comunidades con lengua propia, cultura propia. Eso cuenta.

 
 32. ¿Qué opinión le merece el IVA cultural?

» No hay suficiente espacio aquí para decir todo lo que pienso, ni creo que me dejaran poner todos los tacos que diría.

 
 33. Recuerdo Campos de Fresas ¡Cómo me gustó! Gracias y enhorabuena

» Ya ves. Tardé 4 años en investigar el tema (no fumo, no bebo y jamás he tomado drogas), pero hice el guión en dos días en Isla Margarita y luego lo escribí en siete días en mi casa de la montaña, en 1996. Y resulta que lleva 81 ediciones y dicen que es una obra redonda y tal. Lo que son las cosas. Nunca sabes qué hijo te saldrá guapo. 
Gracias por la confesión!

 
 34. Ciencia ficción, historia, música, social… ¿Le queda algún género por tratar?

» Creo que no, pero no sé. Intento aprender cada día, y no aburrirme. Si hago una novela policiaca, la que haré después será de todo menos policiaca, y así voy saltando y disfrutando. Si alguien cree que de un tema no he hecho nada, que me lo diga y me provoque. Suele funcionar.

 
 35. ¿Qué recuerdos le quedan de la época Super Pop?

» Jooooderrrr…. A ver, yo ya había dejado el mundo de la música cuando mi mejor amigo me tentó-provocó. Me dijo que era un progre y que tanto Disco Expres como Popular 1 eran revistas minoritarias. Me dijo “¿a que no hacemos una revista que venda un millón de ejemplares?”. Y la hicimos. Fue SP. Creo que acertamos y marcamos a dos o tres generaciones de quinceañeras. Fue especial. Gracias a eso, además, seguí viajando unos años más de gorra.

 
 36. ¿Vuelve a leer lo que escribe? Desde que lo imagina hasta que le llega al lector… ¿Qué ocurre en medio?

» Pues acabo de responder que no leo mis libros. Los acabo de hacer yo, ya sé cómo acaban, ¿para qué perder el tiempo? No creo en la perfección, creo en el instinto. Cuando hago el guión de un libro ya lo pienso todo, lo visualizo todo, y a la hora de escribirlo… lo suelto, lo vomito y le llega caliente al lector. Si me pongo a corregir, según lo veo, lo enfrío, así que ni hablar. Lo hecho, hecho está. Si gusta, se publica. Si no, nada. Lo que pasa desde que tengo una idea hasta que llega al lector lo he contestado ya antes: es un largo período de tiempo. A veces un libro tarda en publicarse entre uno y tres años. Y eso con suerte.

 
 37. Tengo una hermana 9 años menor que yo, que pocas veces no tiene un libro suyo en la mesilla y que ha crecido con su obra. Por ignorancia siempre lo considere un escritor para jóvenes, hasta que un día me decidí a pedirle a ella alguna recomendación de un libro suyo para ´adultos´. ¿Cuál sería su recomendación?

» La serie de Miquel Mascarell que empieza con “Cuatro días de enero”. Siguen “Siete días de julio”, “Cinco días de octubre”, “Dos días de mayo”, “Seis días de diciembre”, “Nueve días de abril” y ahora “Tres días de agosto”. También puedes intentar pillar en edición de bolsillo “Sombras en el tiempo”. Otros ya te costaría más, “La noche de la jinetera”, ‘El peso del silencio”, etc.

 
 38. ¿Conoce a alguien que se haya leído sus 450 libros?

» Todos, no. Los de música son para estudiosos y las novelas son para quien quiera. Es imposible. Tanto que ni los he leído yo.

 
 39. ¿Se considera un autor influyente? Ha creado dos fundaciones ya…Enhorabuena por la iniciativa.

» Bueno, influyente no sé, pero sé que a veces he marcado tendencias. Cuando apareció “Noche de viernes” se dice que hubo un antes y un después en las novelas no sé si destinadas a los jóvenes o protagonizadas por jóvenes. Me siento feliz de eso. Lo que sí puedo decirte es que yo no sigo modas. Jamás. Me da igual que haya tendencias de niños magos, vampiros o lo que sea. Paso. 
Lo de las Fundaciones sí, obedecen a mi faceta altruista. Lo pasé mal a los 15 años porque nadie creía en mí, y trato de decirles a los de ahora que si no creen ellos, nadie lo hará.

 
 40. ¿Qué parte de suerte y azar hay en que un libro llegue a ser publicado? ¿Cree que hay obras buenas que nunca llegará a ver/leer el gran público?

» No hay azar. Muchos libros grandes han sido devueltos a veces por 50 editores, pero al final, el 51 lo ha publicado. Si es bueno e insistes, alguien lo verá. No creo que haya obras maestras que no hayan visto la luz. Ni tampoco novelas medianamente decentes. Es cuestión de paciencia, de aceptar las reglas del juego, de entender que esto es arte, y como tal, todo es relativo.

 Gracias por esta hora maravillosa (bueno, hora y tres cuartos). Me encantan estos inventos “de proximidad”. Gracias a los que han preguntado, a los que lo han ido leyendo o vayan a leerlo después, y a La Opinión y sus gentes por invitarme. ¡Boas noites y keep on rocking!

INTERNET 2010

¿Cómo da una vida para escribir más de 300 libros? ¿Cuál es su secreto?

R – En realidad ya son casi 400. Voy por el 393 a día de hoy, 21 de mayo de 2010. Y eso sin contar mis miles de artículos o lo que escribí con seudónimo en mi época de free-lance. El único secreto es el trabajo. Nací para ser escritor, y soy escritor. Todo mi tiempo lo paso inmerso en mis ideas, viajando y escribiendo. Es una pasión, un vicio, una locura… no lo sé. Pero soy el tío más feliz del mundo inventando historias y contándolas. Encima me las publican, me leen, me pagan… Genial, ¿no? Si alguien quiere saber más, mis trucos y secretos, que lea “La página escrita” (Ediciones SM). Ahí lo cuento todo. Es el método Sierra i Fabra para jóvenes (y no tan jóvenes) escritores.

¿Es capaz de elegir entre todos ellos uno por el que sienta un especial afecto?

R – No. Son mis hijos. Me siento libre, independiente y feliz, hago lo que me gusta. Nunca he escrito un libro por el que no sintiera cariño, la necesidad de hacerlo. No acepo encargos de editores salvo que me enamore de una propuesta. Y no me mueve el dinero, sólo el sentimiento creativo.

Y después de tantas historias… ¿no sufre desgaste, no se cansa de contar cosas?

R – Puede parecer asombroso, pero no. ¿Desgaste? Escribo mejor ahora con 62 años que a los 40, y a los 40 mejor que a los 30, y ojalá pueda decir esto mismo a los 80. Cada día creces más, eres más sabio, entiendes mejor la vida y a las personas. Eso lo da la edad… aunque por otra parte siga siendo un crío de 18 o 20 años, rockero, más burro que muchos de mis lectores adolescentes. Esto es genial. Por eso sigo siendo uno de ellos. En cuanto al cansancio… por Dios, ¿cansancio de hacer lo que más te gusta? De mí se han dicho muchas cosas, pero nadie, todavía nadie, ha dicho que me haya repetido. Y eso sí es un orgullo. Mi capacidad de fabular, inventar y reinventarme, sigue intacta. Víctoria Fernández, directora de la revista CLIJ, me dijo hace poco que estaba asombrada porque mientras otros han frenado o han perdido impulso, yo seguía, sin acomodarme, sin repetir fórmulas con las que ya me iba bien, arriesgando y, encima, ofreciendo lo mejor de mi literatura en estos últimos años.

Pasan los años y usted sigue dialogando con sus libros con nuevas hornadas de lectores. ¿Cuál es su gimnasia para seguirle el ritmo a las nuevas generaciones?

R – Este es otro orgullo. Que un libro mío escrito hace 20 o 25 años siga gustando a los jóvenes de 2010 creo que tiene mérito. Y que un libro hecho hoy, por un tío de 62, les impacte y digan que soy uno de ellos, más. Creo que me regenero constantemente, que aprendo cada día, que no me cierro, que estoy abierto a nuevas experiencias siempre. Pero es que además mi casa está abierta siempre, me vienen a ver esos mismos chicos y chicas, hablo con ellos, me escriben (tengo os clubs de fans y varios foros en la Red), les contesto. Y por si faltara poco, está la Fundació Jordi Sierra i Fabra de Barcelona y la Fundación Taller de Letras Jordi Sierra i Fabra de Medellín, Colombia. Tengo más amigos jóvenes que mayores. Y no creo que esto sea “gimnasia”. Simplemente es estar vivo y sintiendo que formas parte de este mundo. Hasta el último aliento.

Historia de un segundo , su premio Barco de Vapor 2010, es una novela romántica… ¿el amor sigue siendo el gran motor de la literatura?

R – Sí. Como he dicho antes, libros míos muy antiguos se siguen leyendo, y siguen gustando. ¿Por qué, si cuando los hice no había Internets, ni chts, ni móviles y la música era otra, con lo cual ahora parecen antiguos?, pues porque los personajes tienen sentimientos, y los sentimientos no cambian, siempre están ahí. Yo creo personajes vivos que atrapan al lector, les hago empatizar con ellos. Y en 20 páginas, o en el primer capítulo, ya suelo meterles en la novela, así que luego no pyeden dejarla. Bueno, eso por lo general. En España uno no vende más de 9 millones de libros siendo guapo. Ha de haber algo más.

Esta primavera aparece más de media docena de libros suyos en otras tantas editoriales distintas: SM, Edebé, Alfaguara, Siruela, Bruño, Rosa dels Vents, MacMillan… ¿Cómo consigue llevarse bien con todo el mundo?

R – No hay una sola editora que pueda publicar todo lo que escribo. Partiendo de ellos, entienden que diversifique y reparta mi obra, como un centrocampista. Y sí, me llevo bien con todas creo que por muchos motivos: jamás me he peleado con ningún editor, mi ego lo reservo para otras batallas; nunca me he descolgado pidiendo anticipos porque me da igual el anticipo, yo vendo libros y luego te lo descuentan, así que ¿para que perder energías por cuatro euros?; en todas las editoriales tengo un best-seller, no hay ninguna que me haya dicho jamás “le diste tal libro a estos y a mí no”, saben que soy justo y equitativo; nunca he mandado un libro a dos editores a la vez, se lo mando a uno y saben que tienen 3 meses para contestarme, y si no les gusta no pasa nada, respeto su criterio y mando el libro a otra (me han devuelto libros que luego han ganado premios o han vendido miles de copias en otra editorial, pero tampoco les he dicho jamás “te equivocaste”, esto es parte del juego, y hay que saber jugar, ni creerte una mierda cuando empiezas ni Dios cuando eres alguien); yo defiendo a los editores, nunca hablo mal de ellos (bueno, nunca hablo mal de nadie, y esa es otra de las cosas que amigos y enemigos destacan). En fin, hay muchas razones, pero la principal es hacer amigos y conservarlos, estén donde estén.

¿Cómo surgió la idea de su Fundación?

R – Por mi infancia castrada y mi adolescencia jodida. Mi padre no me dejaba escribir, decía que me moriría de hambre, y en la escuela, por ser tartamudo, lo pasé fatal. Nadie creía en mí y en mi sueño. Una vez demostrado que tenía razón, me fui encontrando a lo largo de mi vida con chicos y chicas con mis mismos problemas de juventud, o una tremenda falta de seguridad y autoestima (yo-no-podré, yo-no-lo-conseguiré). Así que una vez mi vida estuvo asegurada, pensé que lo que ganaba tenía que devolverlo de alguna forma. No soy un santo, pero vivo en este mundo y me duele. Si un rockero hace discos benéficos o se mete en campañas de Greenpeace o Amnistia Internacional, ¿por qué no un escritor? Ya milito en esas ONG’s, pero no me bastaba. Así que cree las dos Fundaciones para decirles a esos jóvenes que alguien sí creía en ellos.

¿Qué actividades desarrolla?

R – La de España convoca cada año el Premio Jordi Sierra i Fabra para Jóvenes (menores de 18 años). Les doy una esperanza, saben que un jurado les leerá, y al que gana le doy 3.000 euros y le edita el libro SM. Un regalo de los dioses. Pero lo más importante es que cada año pongo a escribir a 80 o 90 chicos y chicas gracias a que hay un premio para ellos, y cuando terminan la novela, se dan cuenta de lo más importante: que a su edad han sido capaces de hacerlo, escribir y acabar un libro. Eso es lo que les demuestra que, si quieren, pueden. En Medellín es distinto. Allí tengo a casi 20 personas trabajando, y antes de formar escritores hay que formar lectores, bibliotecarios, maestros. Colombia tiene 4 millones de desplazados, es el único país de Latinoamérica con un confliucto armado actualmente, y la gente es maravillosa, está ávida de cultura, paz…

¿El balance de la Fundación ha sido positivo, ha cumplido sus expectativas?

R – Llevamos 5 años de vida y el 23 de marzo nos dieron el Premio IBBY-Asahi de Promoción de la Lectura por un proyecto desarrollado en Medellín. ¿Alguien sabe lo que representa esto? El Premio IBBY-Asahi es el máximo reconocimiento internacional que puede darse a una entidad cultural. Lo da el IBBY junto con el Andersen, para el cual también era candidato representando a España. El Andersen se lo llevó un inglés (como siempre, anglosajones o nórdicos por lo general), pero el IBBY-Asahi fue para nosotros. Yo lloré de moción. Ganamos a proyectos muy fuertes presentados por Estados Unidos, Japón, Canadá, México, Brasil, Australia… Una pasada. Así que el balance es tremendo. Los ganadores de mi premio ya están haciendo de periodistas o publicando nuevas obras. Y en Medellín ayudamos a unos 100.000 niños al año dándoles talleres, libros, seminarios…

Después de todos esos libros, de ganar todos los premios de literatura infantil/juvenil existentes en España, haber puesto en marcha la fundación… ¿se plantea todavía más retos?

R – El mayor reto es vivir, tener la capacidad de resistir, no acomodarse ni adocenarse, no caer en las trampas de la globalización, pelear hasta el último aliento por todo, por lo que te rodea y por ti mismo, ser coherente siempre, consecuente con lo que haces y con tu tiempo, y levantarse cada día con ganas y energía. Eso sería a nivel básico. A nivel personal claro que me quedan muchos: consolidar la Fundació de Barcelona con un local para dar clases gratis, crear un centro de estudios y de formación de jóvenes escritores… Lo cual requiere una pasta gansa que no tengo. Bueno, quizás sea una quimera, pero en eso andamos.