ENTREGA Y ACTA DEL PREMIO JORDI SIERRA I FABRA 2013

ENTREGA DEL PREMIO JORDI SIERRA I FABRA 2013

El día 9 de abril, en la Real Casa de Correos de Madrid,  se entregó el VIII Premio de Literatura Jordi Sierra i Fabra para Jóvenes a la ganadora del concurso, Andrea Abello Collados, de 16 años y nacida en Mieres, Asturias. Una vez más, la ceremonia la ofició la princesa de Asturias, doña Letizia, que posteriormente departió con ella y con Jordi en la fiesta que siguió al evento. En su alocución a los presentes Andrea gradeció, lo mismo que habían hecho los vencedores de las siete primeras ediciones, a la Fundació Jordi Sierra i Fabra la ayuda que presta con su concurso para que los jóvenes se atrevan a escribir, y después conoció a un buen número de autores asistentes a la fiesta. Por la tarde, Andrea y Jordi se tomaron las fotos de rigor y hablaron más de dos horas sobre sus inquietudes. En el transcurso de su conversación, la vencedora del premio reconoció que era la primera novela que terminaba, y que no lo habría hecho sin el acicate del premio. Otro momento emotivo fue la reunión, en la Puerta del Sol, antes de la entrada en el recinto, de un buen número de fans y amigos hechos a través de Internet y los foros en los que participan tanto Jordi como ellos.

Instante en el que se anunció el veredicto del jurado, con el logotipo de la Fundació en la pantalla de la sala de actos.

Andrea en un momento de su discurso ante la princesa Letizia y las autoridades presentes en el estrado.

Jara, Andrea, Jordi, Arlet y Alba, en un momento de la gala.

 

ACTA DE LA CONCESIÓN DEL VIII PREMIO INTERNACIONAL JORDI SIERRA I FABRA PARA JÓVENES 2013

 Reunido en la ciudad de Barcelona a 18 de febrero de 2013, el jurado del Octavo Premio Jordi Sierra i Fabra para Jóvenes, integrado por Dª Victoria Fernández, Dª Elsa Aguiar, Dª Elena O’Callaghan, Dª Hortensia Galí y D. Pep Durán, actuando como secretario sin voz ni voto D. Jordi Sierra i Fabra, se han acordado los siguientes fallos:

GANADOR DEL PREMIO JORDI SIERRA I FABRA PARA JÓVENES 2013:

 Andréa Abello Collados, de Mieres, Asturias, por “Fundido a blanco”

 FINALISTAS

 Primer finalista:

Julio Mármol Andrés, de Sevilla, por “Déjalo estar”

 Segundo finalista:

Andrea Alfaro García, de Albacete, por “2168”

 Tercer finalista:

Daniel Morón Gonzalo, de Cabañas de Ebro, Zaragoza, por “La larga sombra de la svastica”

 Cuarto finalista:

María Ortega Camacho, de Talavera de la Reina, Toledo, por “Cerezo en flor”

 Quinto finalista:

 Francisco García Jiménez, de Torreagüera, Murcia, por “Las sombras de Bahía Plata”

 Sexto finalista:

 Macarena Moreno González-Páramo, de Madrid, por “Entropía”

 Séptimo finalista (ex-aequo, por orden alfabético):

Alexander Martín Tabasco, de El Hoyo de Pinares, Ávila, por “Aquellos días de invierno”

 Álvaro Alcázar Sarrias, de Zaneta, Murcia, por “La llamada de la medianoche”

 Andrea Tomé Yáñez, de El Ferrol, A Coruña, por “Suave como la muerte”

 Cristina Zapatero Florez, de Palencia, por “Nueve de noviembre”

 Raquel Buisán Fernández, de Sevilla, por “Una canción sin fin”

 

LISTA DE HONOR ORO (POR ORDEN ALFABETICO)

Alicia Pinto Pérez, de Sevilla, por “Antes de que sea ayer”

Clara Cortés Martín, de Colmenar Viejo, Madrid, por “Temblaba”

Daniel Montes Bautista, de Santa Coloma de Gramanet, Barcelona, por “El viejo solitario”

Elena Durán Ferrero, de Girona, por “Cartas de paz”

Irene Prieto Moreno, de Badajoz, por Los hijos de la oscuridad”

Laura Alonso Ameyugo, de Santurzi, Bizcaia, por “El precio de un sueño”

Mar Collado Ramírez, de Valencia, por “Tiempo de lucha”

María Alonso Colón, de Madrid, por “El sueño de Prometeo”

María Andreo Castells, de Torrent, Valencia, por “Lanvelius. El despertar del mar”

Maria Móra Torres, de Sant Llorenç, Eivissa, Baleares, por “High for this”

Rosario Quevedo de Cea, de Madrid, por “Valor y anclas”

Verónica Barahona Esteban, de Madrid, por “Futuro incierto”

 

LISTA DE HONOR PLATA (POR ORDEN ALFABETICO)

Adrián Trujillo Marrero, de Fasnia, Tenerife, por “Imaginar”

Alberto Ferrera Lagoa, de Olivenza, Badajoz, por “Ocurrió en Salem”

Ana Añó Ayza, de Benicarló, Castellón, por “Silencio en Venecia”

Ana Nevina Esono Sáez, de Alcorcón, Madrid, por “Lágrimas del pasado”

Ana Zamora Cánovas, de Aljucer, Murcia, por “Los poderes sagrados”

Cristina López-Perea Villacañas, de Madrid, por “Teatro de sombras”

Domingo Antonio Pérez Jiménez, de Almería, por “El mecanismo de Anticitera”

Elia Vela Laviña, de El Molar, Madrid, por “Querida Elaia”

Irene Barahona Fernández, de Zamora, por “Mientras tanto en Temple Bar”

Irene Beatriz Olalla Ramírez, de Torrox, Málaga, por “Siete contratos en tinta carmesí”

Isabel de la Cruz Ligués, de Madrid, por “En la sombra”

Nadia Morera Irichina, de Majadahonda, Madrid, por “El mundo de los espíritus azules”

Pablo Aguilar Martín, de Vigo, Pontevedra, por “La manzana de la discordia”

Sonia Yagüe Bentolila, de Majadahonda, Madrid, por “Memorias de una pompa”

 

Al Premio Literario Jordi Sierra i Fabra para Jóvenes 2013 se han presentado 111 obras (nuevo récord absoluto, superando en 19 libros la convocatoria de 2012, hecho que retrasó todo el proceso natural del premio por la cantidad de libros a leer y valorar). Después de la primera criba, pasaron 38 libros a la segunda fase, y de ella quedaron seleccionados los  finalistas y los integrantes de la Lista de Honor en sus dos categorías, Oro y Plata. El comité de lectura y selección, volvió a destacar el aumento no sólo de originales recibidos, sino el alto, altísimo nivel medio de esta octava convocatoria, la más disputada hasta la fecha. Las diferencias entre los mencionados en la Lista de Honor Oro y Plata es a veces de un simple punto de valoración. Los siete primeros finalistas han hecho dudar y pelearse al jurado, cada cual con sus criterios y preferencias. Los 73 libros que no han entrado en ninguna categoría tienen los mismos, llamemosles, defectos (que en el fondo no son sino fallos de principiante): precipitación, alguna falta de ortografía incomprensible habiendo un corrector en el ordenador, descripciones farragosas, diálogos forzados, tramas demasiado complejas que no sabéis resolver debidamente, etc. Nada que no pueda superarse y corregirse con tiempo, paciencia, y leyendo mucho. A veces os exigís demasiado. Creéis que un libro largo es mejor que uno corto, utilizáis palabras que no se corresponden sin antes estar seguros de que significan lo que imagináis, pensáis que describir hasta el botón de una blusa es esencial, cuando lo esencial es la imaginación del lector y la historia que estáis contando limitada a lo esencial. A los 15 años se ha de escribir como se siente, aunque está bien buscar el estilo propio copiando o imitando a los maestros.

Como el año pasado, los argumentos muestran un gran salto cualitativo en general, aunque con historias que a veces son excesivas para vuestra edad. El riesgo es bueno, mucho, y me alegra vuestra valentía, pero cada cual ha de ser consecuente con la edad que tiene. Insisto en que esto es muy largo, mucho: tenéis toda una vida para escribir, no es jubilable. Y el éxito temprano no siempre es bueno si no se asimila. Por otra parte, un chico o chica de 12 compitiendo con uno o una de 17 lleva desventaja, es natural. Lo mismo si ahora os presentáis a otros premios y competís con chicos y chicas de 20, 23 o 25 años, creyendo que así os probáis. No, la verdadera prueba consiste en escribir el libro. Hay muy pocos milagros en la vida y todos nos creemos especiales o geniales. Especiales lo somos, porque el arte nos hace especiales, pero geniales es mucho más difícil.

Una persona ha ganado el premio, pero los 110 restantes no han perdido nada, sólo ha competido, participado, y se han demostrado a sí mismos que querer es poder.

De los 111 candidatos al Premio 2013,  2 se presentaban por cuarta vez, 5 por tercera vez, 22 por segunda vez, y 81 por primera vez. Es precisamente en ese nutrido grupo de primerizos donde reside el futuro, pero hay que destacar la paciencia y entrega de los repetidores, incansables, pertinaces. Son los que mejor entendéis el sacrificio que representa escribir, y hacer un libro al año, con paciencia, porque sólo escribiendo se aprende a escribir.

La vencedora, Andrea Abello Collados, nació el 3 de febrero de 1997 en Mieres, Asturias. Escribió su novela con 15 años, pues acaba de cumplir 16 hace unos días. Estudia actualmente en Holanda, donde recibió la noticia con la natural emoción. “Fundido a blanco”, según el veredicto del jurado, es una obra de ciencia ficción con un leve acento distópico que parte de una idea muy original, con una trama excelente, que se lee con buen ritmo y está muy bien escrita, llena de intriga, con escenas muy intensas, una historia de amor que no cae en cursilerías ni sensiblerías vacías y una acción intensa.

El jurado ha hecho hincapié en varios aspectos que, no por repetidos año tras año, merecen ser recordados una vez más: en todas las obras hay un exceso de descripciones farragosas que no ayudan en nada a la comprensión lectora. Las tramas son a veces tan complicadas que su resolución es casi imposible como no sea por azar o finales fulminantes que estropean el buen trabajo anterior. El lenguaje es demasiado pretencioso, con palabras que no encajan y desmerecen la calidad de las historias. En algunas, las faltas ortográficas les restan muchos puntos. Otro aspecto a tener en cuenta es la falta de comas y puntos, con frases kilométricas de tres o cuatro líneas, que no dejan respirar al lector. Así mismo, los arranques lentos no favorecen que un lector se enganche a la historia. Hemos insistido mucho en que lo mejor es contar historias que os rsulten cómodas, que podáis manejar. Aunque muchas tienen una muy buena documentación, hablar de lo que no se conoce es muy difícil cuando falta la base de la experiencia. Por último, hay demasiadas descripciones y narración, cuando con un diálogo de tres línes se dice más que en diez de texto. Los diálogos son básicos. Acordaos de una de mis normas: lo que puedan contar dos personajes dialogando que no lo haga el narrador narrando.

Hechas estas salvedades a petición de jurado, que debéis entender como comentarios para que mejoréis, no como críticas dada vuestra juventud, os cito que la pugna entre las tres primeras obras ha sido dura y difícil. “Déjalo estar” es una novela con buena descripciones de personajes, que dejan huella. En ella hay carisma, emoción, un muy buen conocimiento de la vida de John Lennon y un excelente pulso en la trama pese a sus muchas complicaciones. “2168” tiene también un notable marco escénico, con buenas descripciones de personajes y notoria documentación, un desarrollo muy bueno y un canto a la esperanza como final. La vencedora y las dos finalistas son obras de debutantes, así que su mérito es evidente. Pero me gustaría descatar a María Ortega Camacho, que optaba al premio por cuarta vez, sin rendirse,  y a Daniel Morón, que lo hacía por segunda vez. Se aprende a escribir escribiendo.

La entrega del VIII Premio Literario Jordi Sierra i Fabra se realizará el 9 de abril, en Madrid, la noche de Ediciones SM, en la que también se otorgan el Barco de Vapor y el Gran Angular.

Jordi Sierra i Fabra, 18 de febrero de 2013

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